miércoles, 17 de septiembre de 2014

ojos mundanos

sin nudo que cierre
el paquete de mis recuerdos
estos días de nomadismo
juntaron polvo de plata
cada vez que encontré en el mar
el reflejo de mi mundo
plebeyos sabor frutilla
montañas de acordes filosos
cuerpos que se parten de amor
dolor
sueños de niña mimada
colores de eternidad 

la huida dejó cansancio
un péndulo de espaldas al corazón
no escucho la voz que me llama
piernas de plomo
cuerpo baboso
no puedo llegar
observo mi mundo
desde una ventana prestada
pequeñito agujero del tiempo
espíritus delirantes
rebeldes combativos
princesas feministas
pies voladores
gargantas de terciopelo
alguien mira
triste por una hendija
supo estar de este lado
brilla su palidez
tiene los ojos mojados 

miércoles, 13 de agosto de 2014

Río manso

El lomo pequeño de Cachorra moviéndose entre las baldosas, es un gusanito arrastrándose por la tierra fresca, un niño gateando en busca de su juguete moviendo la cola para conservar el equilibrio. Un pedazo de vida que cabe entre las manos, inquieto al toparse con el nuevo mundo. Terciopelo suave, un vestido de seda acariciado con el alma. Su pelo tornasolado, son las hojas del pastizal mostrando los diferentes colores al bailar con el viento, las mil caras de la luna.

Aumenta de peso y de tamaño, para ser fuerte como los arboles donde le gusta frotarse. Se mueve velozmente, arroyo de gran caudal que zigzaguea hasta desembocar en la libertad del pájaro que canta por la noche, girando como un reloj que ya perdió la cuenta de la cantidad de vueltas que dio. El pasto es el regazo, mullido, un colchón de esponjas, donde puede descansar. Hasta que vuelve al movimiento corpóreo, natural, cabalgante como el potrillo que quiere llegar a su meta. Emana energía cinética, que se propaga como la peste más hermosa, igual al amor cuando vuela por el aire en micropartículas.


 Los días se suceden uno a uno, un balde que se llena y rebalsa con una gotera que miramos cotidianamente sin querer creer en la dimensión de sus gotas. El lomo ahora se mueve como un río manso, que aumenta levemente la marea y vuelve a bajar, fatigado. Redondo e hinchado, un globo de gas denso esperando ser soltado para volar entre las nubes, escabullirse en ellas. Se acurruca entre mis pies, siento el calor de un hogar a leña que recorre mi cuerpo hasta alojarse en el pecho. Me pesa en la espalda cada paseo que la correa lo tironeó para que no se aleje, las veces que fue almohada, o llevó a una de mis muñecas hasta su príncipe. Su lomo es mi espalda. Juntas refunfuñamos para que no llegue el amanecer que nos va a separar.

martes, 10 de junio de 2014

Vidguiega

Oh, hoy me pagueció vegte pog ahi. La falda de Antoinette temblaba con el tgaca tgaca tgaca del tganvía. No me dejaba veg nada. Tenía miedo que me cayega pog el tembleque del asiento. Me apgetaba la cabeza contga su pecho. Oh mis bucles, casi se desagman, si me hubiegas visto ¡Qué calog!

Cgueo que te vi de espaldas, Fgansuá, te llevaban paga adentgo al aggastgue pog el suelo de magmol. ¿Quién te espegaba adentgo? ¿A dónde te ibas sin mí? Si siempgue estuviste atgás del cguistal limpio y bguilloso, como mi cabello guizado y dogado, suave, Antoinette lo cepilla y luego agma los bucles de nuevo. Tomamos el té todas las tagdes en tacitas de pogcelana, antes de dogmig en mi chalet al pino sin paguedes. 

Oh, no me cgueeguían, pego estoy seguga que egas vos. La puegta de madega púgpuga, se abgue y ciega a cada gato. Guecuegdo cómo cguge, gchin, gchin, como el día que me viniegon a buscag. Nos despedimos con un vestido lila y una camisa azul. Hoy pienso que me quisiega habeg quedado, luciendo tgajes, sombguegos, migándonos hasta que caiga el sol, y las señogas bajen la pegsiana. Guiéndonos de los juguetes de madega abugguidos, o de los osos de peluche sin estilo, ni delicadeza. Susugando pog las noches paga que los niños no escuchen. No me puedo quejag del bgazo y las faldas de Antoinette, pego no pude olvidagte, Fgansuá. Ese día que los bebotes mofletudos, nos llenagon de baba los cachetes, me sentía tan asquegosa, y vos con el pañuelo de tu bolsillo me secaste a mí y después secaste a vos. Ese pañuelo con baba nos unió paga siempgue.

¿Te acogdás, Fgansuá, de mis sueños? Antoinette piensa que soy como ella, se olvidó dónde me encontgó, que no voy a cgueceg y que no quiego tampoco, nosotgos no necesitamos eso. Insiste con el té con platito y las masas dulces. Pego ahoga que te vi desde la ventana del tganvía de espaldas, siento que abguí los ojos de vidguio, Fgansuá. Cuando pasó el tembleque y llegamos a la estación me metió adentgo de su bolso, los ojos se me ceggaban, queguía teneglos abiegtos. Oh, mi moño se iba a soltag, el encaje de mi vestido, enganchagse con el cieggue de su cagtega. Vos me lo elegiste, estaba guecién cocido, ¿te acogdaguías si me viegas? No, pego no ahoga, quedé despeinada de este paseo al que me tgajegon. No quiego que me veas así, y pienses, igual que Antoinette, que soy como ella, que puedo cgueceg, volvegme ggande, despeinada y fea. Pogque está convencida, si la escuchagas cómo me habla, entendeguías lo que te digo de su confusión.  Yo soy como vos, nunca me tendguían que habeg agguebatado de esa vidguiega. ¿O fue mi deseo escapagme, pensando que eso que llaman vida estaba afuega? ¡Salvame, Fgansuá! Llevame a pegag de nuevo la naguiz contga tu vidguio, a sentig un escalofguío pog mi cuegpo de pogcelana. Lástima que no vayas a escuchagme.

domingo, 18 de mayo de 2014

El Polonio Libertè. La libertad es fanática.

12 segundos
baila la luna
esplendorosa
brilla en los ranchos blancos
estrellas que la ciudad se come
pegadas una al lado de la otra
tocándose acariciándose
velas y fogones
esta noche no es para cualquiera
doce segundos
de oscuridad maravillosa
un segundo de luz que marca un camino

días de libertad
su gente
el calor de sus ojos
anarquía libertad
libertad o muerte
acá todos somos libres
la desnudez del mar
abrir la piel
la intimidad reposa en la arena
cuerpos almas danzantes
como las dunas con el viento
arenas finas movedizas
calientes
nubes que mueren en el sur
viajan como rayos
encallaron barcos náufragos
una puesta de sol para tus sueños
una cama en el medio de dos mares
mires donde mires se respira soledad

el espejo de la vida
y yo con mis ojos de abuela
labios nariz de abuela
toda mi cara de abuela
la descubro ahora
nadie me lo contó
vi su rostro en ese retrato
mi rostro
esos mínimos detalles en el espejo
después de un largo rato
detalles que nadie ve
la pequeña desviación del ojo
el parpado un poco cansado
el labio inferior más gordito

mi ser interior
justo después pensé en vos
en tus ojitos claros
mirándome rogándome un beso
que no que no puedo
vos tan joven…
no quiero volverme vieja
no en este instante
siento la llama de la vela del polonio en mí
el viento me vuelve a chocar con fuerza
no quiero soltar lo que vive adentro
la rebeldía
las ganas de no conformarme nunca
de no quedarme en ningún lugar
más que en esta isla vuelta cabo
pero con quién sino conmigo
los sueños son libres
me complican hoy
siempre el vaivén de las gaviotas
un instante infinito
el sol da su máxima energía
me siento viva muy viva
quiero quedarme
con quién sino conmigo

el arte y el tiempo
el arte esta acá o en ningún lado
arte este cielo
el viento el sol
arte de paz
las dunas las rocas
colores vivos
no existe el pesado reloj
ni los ritmos que impone
el tiempo es otro
liviano
lo marcan el sol y la luna
el segundo donde me sentí viva
llena de luz arte y juventud

los sueños
los sueños me siguen persiguiendo
son de mi propia esencia
desalienados
un universo paralelo
que me llama y me seduce
volvieron las pesadillas de niña
donde me ahogo en un sollozo tan real
algunos miedos persisten
mosquitos y dolor de cuerpo
sueño realidades extensas
duermo profundo

la partida
nostalgia por esos días tan polonienses
el cabo y el faro cada vez más chiquitos
lagrimitas con sabor a alegría plenitud libertad

la vuelta
en mi casa duermo una siesta
despierto con frio
estado theta y alfa
la oscuridad del faro
solos él y yo, muy altos
y el viento de la noche del polonio


domingo, 9 de marzo de 2014

Daireaux


Llegué a tu pueblo buscando un poco de vos y de mí. Me lo sugeriste esa noche que te vi tan linda y contenta, como quien se prepara para ir de visita donde hace mucho no va.

Esa ligazón con el pasado, los orígenes, linajes, la sangre que corre por mi cuerpo, bombea el corazón, tira. En un afán espiritual, pero también sociológico. Cuanto más hurgo en mi historia más entiendo quién soy. Quiénes somos. De dónde vengo, adónde voy.

Pueblo expandido con la llegada del ferrocarril, que aloja hectáreas que fueron premio de genocidas que aún hoy son enaltecidos por la toponimia y las estatuas. Tan lindos eran esos campos, que fueron elegidos.

Habrás corrido por esas callecitas de tierra cuando niña, tu primer baile, la plaza, los domingos y qué más, me faltó preguntarlo.

Pasé por tu pueblo y te pienso despidiéndote de él como tantas otras jóvenes que migran a la ciudad en busca de sueños. Habrás pasado momentos difíciles, ya me han hablado de vos como la mujer luchadora que fuiste. Imagino que la vida te supo recompensar.

Ahora entiendo más de tu sonrisa, vi otras tantas parecidas, que confirman que ni los años ni las arrugas la pueden apagar. La muerte tampoco. Sonrisa de labios gruesos. Las manías, los comentarios, los gestos. Todo eso tuyo vive dentro de mí.

Historia valores principios ideales luchas pueblo guerras revoluciones judíos cristianos. España, Argentina y Rusia. Sudamérica. Latinoamericana. Bisnieta de inmigrantes. Soy esta mezcla que no ven, que no entienden, mientras me quieran encasillar.

Llegué a tu pueblo buscando un poco de vos y de mí,
y nos encontré.

domingo, 19 de enero de 2014

Poesía de aire

y si esta roca no soy muro bloqueado rio seco ni dulce ni salado no soy este cuerpo desalmado corazón que no late pecho estrecho reloj sin tiempo angustia hecha nudo demasiadas
preguntas
respiro
por
el
cauce
de
lágrimas
hundiendo
la
cara
en
un
agujero
de
sollozo
tres
insomnios
esperan
una
tormenta
de
palabras
             y en el medio la cama
                    y en un costado estás vos
dónde estoy yo
soñando
que
sueño
garabateando
lo que ya no escribo
buscando esa poesía que abre el pecho y deja pasar el aire

lunes, 22 de julio de 2013

veintiocho

22 de Julio, "La otra Luna"


Los astronautas no fueron los primeros en llegar. 
Mil ochocientos años antes, Luciano de Samosata había visitado la luna.

Nadie lo vio, nadie lo creyó; pero en lengua griega, él lo escribió.

Allá por el año 150, Luciano y sus marineros se echaron a navegar desde las columnas de Hércules, que estaban donde ahora está el estrecho de Gibraltar, y una tormenta atrapó la nave y los subió al cielo y los arrojó a la luna.

En la luna, nadie moría. Los viejos muy viejos se disolvían en el aire. Los luneros comían humo y transpiraban leche. Los ricos vestían ropas de cristal; los pobres, ropa ninguna. Los ricos tenían muchos ojos y los pobres, uno o ninguno.

Los luneros veían, en un espejo, todo lo que los terrestres hacían. Mientras duró la visita, Luciano y sus marineros recibieron, día tras día, las noticias de Atenas. 

Eduardo Galeano, "Los hijos de los días".



¿serán mis piernas las mismas?
se lanzaron una vez a andar
secas y marrones
tantos caminos
formas de caminar
en invierno las olvido
tiesas y fuertes
siguen saliendo a buscar
a escapar
tardes de abismos
trote galope corrida
tienen refugio
donde parar

me han llevado a sus brazos
la creadora
prolijas o torcidas
fueron a su par
la sospecha del diván
las riñas tienen sentido
el miedo ha sido tan grande
miedo de hoy

rituales para asimilar
cuándo se podrán acercar
almas distantes
se han ido, nunca se fueron
todo perdura adentro
vibrándome

un deseo al tiempo
no dejes nada que no dependa de mí

domingo, 2 de junio de 2013

La banda de los calefones

Era una noche entre todas las de mi casa de Artigas. Mi hermano chiquito y yo ocho años. En mi cabeza, ladrones, cerraduras y ventanas vulnerables. Unos ladrones sueltos: la banda de los calefones. De repente, pasos firmes. Un hombre alto, con campera y pantalones de cuero. Una rejilla en la boca. Sus manos al calor del calefón. Por el calor fuerzas y poderes especiales, como otra apariencia frente a las víctimas. Mi familia en peligro. Los asesinos de antes estrategas. Pero ese día no.  
A la mañana siguiente, mi tío Manuel abajo en la puerta. Mi mamá zapatos de taco rojos, mi papá la corbata de seda más fina, mi hermano un gorrito de lana nuevo y yo un moño grande y fucsia en la cabeza. Manuel muy extraño, él siempre muy clásico con su ropa, y sin embargo, ese día una campera de cuero. El tío un abrazo fuerte a cada uno, un lugar donde nunca. Su auto blanco, mi papá adelante y los demás atrás. Manuel y sus sonrisas. A lo lejos un puente. Al costado del auto una hornalla y sus manos al calor. Mis papás como si nada, yo con los ojos redondos. 

viernes, 10 de mayo de 2013

Obturador

callar o morir
gritar o morir
el sueño está en tu arte
cuando no duerme de miedo
espera resurrección de sombras
el roce de la película sensible 

correr o callar
volver o gritar
diafragma con nudo
tiempo anacrónico de oscuridad
tu costado de luz
es mi costado de flores 

jueves, 29 de noviembre de 2012


por fin empezaste a pedalear
ruedas mágicas
con los ojos y el pecho bien abiertos
sentiste el viento enérgico en la cara
te abrazó el cuerpo
atravesaste  brisas que hacen piruetas

levantá vuelo
volvé a tu cielo de colores
ya lo alcanzás
abrazalo fuerte, no lo sueltes
es vida, energía, alma
vos que siempre anduviste con los pies despegados
liviana, flotando en mundos paralelos

bicicleta voladora
de plastilina
dominguera y liviana
como levitar en la madrugada
en el frio del invierno
un globo aerostático
lleno de gas comprimido
a punto de explotar

tu acto creativo es para vos
sos para él

domingo, 22 de julio de 2012

amor rojo

la peor vejez es sentirse sólo y triste pasar un cumpleaños sin un abrazo el tic tac del reloj que retumba en el silencio de la habitación y del living y de la cocina tac tic tac la mugre del sócalo las plantas muertas comida vencida en la heladera De qué hablás sentidos música poesía el vacío esa es la mugre del sócalo y la pudrición de las plantas y la comida                el dolor ajeno propio de todos el frio del alma que desatornilla las articulaciones espíritu durmiente constelación nube bagatela brisa la no-materia que vive por encima de tu cabeza lejos del martillo que te aplasta de los muñequitos vestidos de traje que te oprimen a un centímetro de distancia de los nudos tejidos enriedos como tu pelo fino y enmarañado tan cerca como para transformarlo todo en un sueño ligero y otro y otro más una estrella fugaz una palabra suave la imaginación de alto vuelo             el suelo mediocre un cielo inalcanzable la altura de tu ego egoísmo ambición pero de la buena no es digno gritar que te quieran magia en el aire cosquillas en la panza obnubilación anhelo ideal revolución el sueño eterno de la revolución de amor constante no líneal alborotada renovadora como escoba que barre bien divertimento en el patio música al amanecer el corazón la bandera de la batalla               un papelito en mi bolsillo te amo sin rulo ni acotaciones                  los días son una repetición, transformación de la materia y el pensamiento, la normalidad, la corriente, el caudal de la vida cotidiana, podría ser la verdadera interna revolución, Acaso buscás siempre buscar, permanecer es trascender lo normal, un corte transversal a la rutina, hay tiempo mientras haya vida, y nada más, ni menos, esta cuenta regresiva no tuvo sentido, de mientras seguimos perdiendo algo, al lado del camino mientras todo pasa, dormir tomados de la mano, soñando con vos, una mirada transparente, confianzuda, una media sonrisa con labios claros, No será eso te amo, la sangre que expulsás es el amor más rojo, rebelde, y también el que crecerá en tu vientre, todo vive dentro tuyo, lo que desborda queda flotando por fuera, abrazarlo suave para que no se pierda, amor rojo, intenso y clásico, No será frívolo el rojo exuberante

martes, 19 de junio de 2012

barro para los monos de seda


los monos bailan en jaulas invisibles, quieren que imites sus muecas vacías, vos sos perro, fiel compañero, preferís apoyar la trompa en la pierna de quien te acariciará toda la vida
vos no podés burlarte de los días, sos arañita que teje su tela, nudo por nudo, llega al centro y no puede salir, enmarañada
los monos te invitan a pasar noches en espacios pequeños, al ras del suelo, vos sos golondrina cansada de agitar sus alas y volar tan poco, no querés resignarte a tocar el cielo
no te lucís frente a los extraños, sos tortuga que se esconde bajo su caparazón, no te movés cuando el invierno cala los huesos, cada año una marca nueva
los monos juegan con quien sea que les tire un maní, vos sos pez que muere fuera del agua cálida, te hundís sin tu hábitat, sin el cardumen que te vio crecer
ellos ríen porque sí, sos delfín que se emociona por lo que ocurre a su alrededor, que sufre cuando un chico con los ojos mojados pega su nariz contra el vidrio
los monos agitan su cola, vos sos canguro que salta de amor, de pasión, de locura infinita, saltás para sentir las partículas que pasan volando
los monos te quieren correr, justo a vos que sos liebre desesperada por alcanzar el tiempo y cuanto más rápido avanzás más se te escapa y entrenás tus patitas cada día para llegar donde no haga falta correr
los monos visten de seda, oveja lanuda sos, abrigo caliente para quienes mueren de frio, te esquilás aunque llueva, estás liberada de vestiduras

monos de seda, vos tierra húmeda, barro de los descalzos

jueves, 31 de mayo de 2012

Impenetrable


            Hermética, como el pimpollo que aún no floreció, el jazmín acurrucado dentro suyo. Seca, como los ojos que duelen sin saber llorar, el invierno evaporó su humedad. Inmóvil, no puede seguir la danza del vientre. Durmiente, no siente nada del exterior, ni una caricia. Sólo es carne en medio de un silencio que agujerea los oídos, mutila el alma.
            Existen tiempos que se está perdiendo, cuerpos sin conocer, la frescura de la brisa. Conoce la inmaterialidad que antes la sedujo, los espacios que se abren y la libertad siempre hermosa. Recuerda la humedad, la necesidad de explorar, las caricias que la alborotaron. Aún mira por su agujerito lo que los otros no llegan a percibir.     
            Su círculo es cada vez más pequeño. Debería abrirse, aflojarse, gritar, desde las entrañas. El desierto convertirse en mar de náufragos. Se queda allí, en la quietud, como un cachorro en el regazo de su madre, escondiéndose tras el vello. Teme no volver a florecer. 

martes, 22 de mayo de 2012

hay que tejer
la esperanza, los lazos sociales, la alegría
el cielo, el viento, la brisa
espacios, puertas, ventanas
colores, sonidos 
el cuerpo, la piel que lo abriga
destejer y volver a empezar si fuera necesario
hay que tejerlo todo
incluso el tiempo, el amor
y dejar un pedacito roto para un descosido

miércoles, 4 de abril de 2012

Cada día, la sonrisa, la noticia, el punto a dos agujas.
En los ojos, la boca, los lunares de mi padre.
Mujer de manos luchadoras, tallaron el camino.
Soy también ojos, lunares y boca.

lunes, 19 de marzo de 2012

pero es

si no fuera por las sombras sugerentes
los cielos que invento en la ventana
la rebeldía y la revolución
los mundos paralelos infinitos
las cosquillas en los pies
si no fuera por el papelito aún clavado en la pared
porque todo tiempo pasado fue mejor
por no ser moderna
pura ambición de utopías
si no fuera por las muñecas los libros las películas
el suelo la pared el desamor
una desazón que ahueca el alma
si no fuera, me quedaría
pero es


no me conformé
no quise renunciar al sol y las estrellas
a la bocanada de aire inquietando el pecho
a lo hondo e inexplicable
una vez inventé la huida
atravesando la normalidad
la cotidianeidad mágica
hasta morir de soledad
nunca volví

no solté la unicidad que gané en la batalla
no me sentí otra vez en ese núcleo duro
de amor hermandad envejecer juntos

me perdí en la asfixia
me pierdo en la holgura
de mi casa de mi cama
de mi mente sin punto ni fin

jueves, 16 de febrero de 2012

mamuschkas

ánima y carne
desencontradas

indiferentes
desean nada
esperan algo
sólo ven signos
tatuados se evaporan
sin tinta ni piel
vuelo ni brisa
las migas añejas en el frasco
sobras de alguna cotidianeidad
una mamuschka dentro de otra

las capas de la soledad
refugio inquebrantable
en el medio lo olvidado

impenetrable
no encuentra palabras
ni foto, ni canción
lejos la niña llora
mujer sin lágrimas
llenar la casa de flores
la almohada de sueños
un mantel amorfo
el sol en la sombra
una mariposa en la ventana
cobarde

domingo, 2 de octubre de 2011

punto de fuga


estrecha mi cintura se mueve ágilmente
huyendo tras una melodía
cortando el aire que falta entre los cuerpos
dibujando un pasadizo
entre lo que existe y lo que no
buscando un roce
encontrándose a sí misma
siendo más que un perímetro, un diámetro
el contorno de un deseo
una utopía que vuela junto al viento
ya no es el aire entre los cuerpos
respira libertad
una bocanada de destino incierto
una insignia en el abdomen
marcada con fuego
cuando aún rondaba la inocencia
y el huracán del tiempo no había pasado
nada vuelve, todo se queda
un punto de fuga sin retorno

sábado, 17 de septiembre de 2011

Hermético


En el fondo del cuerpo, llevaba un enigma. Indescifrable e incierto, como las palabras que solía pronunciar. El lenguaje, su mayor virtud, no podía desenmarañar el nudo de su herida profunda y altiva, que iba desangrando cada parte de sí.

La muerte del enigma era el permanecer, sólo así podría continuar. Sus ojos, ofuscados por la niebla de signos, no le permitían ver el camino. Necesitaba ahora otro renacer, inconsciente, irreal, daba lo mismo. Dar vida a una nueva encrucijada, hasta dejarla morir una vez más para seguir.
Con el cuerpo mutilado, iba escupiendo lo que intentaba comunicar, mientras no hacía más que perderse entre preguntas y exclamaciones. Conocía el mundo tras las heridas, pero no podía permitirse que escapara algún enigma. Suponiendo que ahí estaba el código compartido: en sacarle provecho a las incomodidades que se refugiaban en la rutina.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

especie en extinción


mi naturaleza se retuerce de pena
desperdiciada en un rincón
soberana de un imperio
que aún no hayó descendencia
en un tiempo anacrónico
lleva un nombre en sus entrañas
abre sus sentidos
estimulados por las formas y colores y sonidos
creció junto al miedo de perder sus raíces
es tronco sólido
ramas que exploran el mundo
flores bellas y frágiles que resplandecen
mi naturaleza forja un camino
con fuerza
sin saber de otras especies.