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miércoles, 27 de diciembre de 2017

religión

adentrarse en la ficción
perderse en la literatura
deglutir páginas
devorar la pantalla
fanatismo por lo surreal
una devota de la fantasía
creyente de todas las historias
ofrenda a lo imposible
escapar por la costura de un libro
y no volver más.

martes, 21 de noviembre de 2017

Railay



Quisiera estar allí, donde el tiempo se abstiene en lo hermoso del sol cayendo en el mar. Lejos, donde lo absurdo del destino no nos encuentra. Juntos, soñando un horizonte infinito en las narices. Atardeciendo un cielo imposible, abarcando toda la naturaleza a nuestro favor.

Florecer



Hay que buscar el rincón, cambiar la tierra, incluso hasta encontrar sombra cuando el sol queme. Hay que arrancarse las malezas, las hojas secas, incluso hasta las hormigas. Hay que ahogarse en lluvias intensas, resistir tormentas, incluso hasta marchitarse. Hay que ser paciente, no se sabe cuánto llevará. Para florecer.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

hoy solo sé escribir

quizás tenga que sentarme a escribir
desde lo profundo
el vacío
una narración del cuerpo
entretejida con los sueños
creo que tengo que escribir, sí
hasta de la fe
la fe y las creencias en mi propio dios
contar desde la tristeza
la eterna reflexión sobre el tiempo
las trampas del tiempo
mirando desde la ventana
la cronología de una psiquis
susana contra el patriarcado
nuevas personajas
coexisten
todas hoy lloramos
debería sentarme a escribir
sobre el desconsuelo
la desilusión
también sobre la esperanza
no una esperanza mediocre
las esperanzas de las utópicas
múltiples
poderosas y brillantes

miércoles, 19 de julio de 2017

lo minúsculo

te extraño en el plato de comida,
el sazón de las especias
un ingrediente caro para darse un gustito
la abundancia sin desperdicio
en la sopa caliente con queso y pan
la olla humeante, desprendiendo aromas por el pasillo
en la charla de los comensales
en el muchas gracias, ¿un poquito más?
te extraño ahí en lo minúsculo de la educación.

sábado, 20 de mayo de 2017

sunset

el agua es su elemento
repite como un mantra debajo del agua tibia y cristalina 
los peces llevan todos los colores de su aura
ya no se mira las manos, son parte del medio
el sol le inyecta energía y el viento sensibilidad hacia todo lo que la rodea
al atardecer una pena dulce le recorre el pecho 
se pregunta por sus nombres
quién es
piensa en el concepto misterioso tiempo
una sensación de vacío le arquea los labios
entonces llega la noche y suenan melodías hondas 
corren brisas de imaginación 
miles de visualizaciones en un entre abrir y cerrar los ojos 
nunca creó tantos mundos como hoy

martes, 25 de abril de 2017

Coco

El coco tiene un aroma y sabor muy tuyo, muy nuestro. Como los caramelos "cremita" que me comprabas o los havanet que no se fabrican más, esa textura perfecta. Los coquitos de la panadería de abajo o los que te hice caseros una de nuestras últimas tardes al volver del trabajo. El coco y nuestras charlas hermosas, tu mirada azul. Hoy justito 25 estoy cocinando un flan de coco. Asomé la nariz para ver si estaba listo y cuando el aroma dulce me abrazó volví a sentir que vivís hasta en los sabores. Y disfruto cocinar cuando pienso que me estás enseñando, aplaudiendo, alentando. Cuando siento todo tu legado y la tradición familiar en mis manos. Fuiste el maestro de mi corazón. Y te extraño tanto que no dejo de pensarte ningún día y aunque va un mes más sigo sin creer que es verdad.

sábado, 18 de febrero de 2017

Segundo Veinte

Estoy sentada en el balcón con una pincita de depilar y la vista "que Dios te conserve" sacándole pelitos a mi abuela de la pera, estoy apoyada en la baranda mirando a Toti comer alpiste o a los autos pasar o a los vecinos caminar entre los árboles que decoran el paisaje. Estamos todos afuera porque es año nuevo y la radio ya cantó las doce, entren suplico que me dan miedo los fuegos artificiales aunque prendo una estrellita con el cuerpo bien alejado de mi mano.
Estamos sentados alrededor de la mesa larga comiendo fideos con tuco o haciendo el seder de pesaj con kneidalaj, pollo y matzá. Estoy parada frente a un cuadro con dos nenes descalzos y experimento por primera vez la sensibilidad social con apenas unos años de vida. Miro las fotos del bargueño, al lado de las copas de cristal grueso naranja, y me siento muy protagonista de la historia de esta casa.Estoy en la cocina, es el mediodía y recién vuelvo del jardín estoy con mi mamá que me compró los pin y pon en la librería de abajo. Almorzamos bifes que cocinó la aba y con el zeide mojamos el pancito, tinke le dicen. La aba y mi mamá me retan porque como como poco, hay chicos que no tienen para comer me dicen y me pongo a llorar sintiendo una gran pena adentro. Otra vez la sensibilidad social. Hoy es domingo, mi papá apoyado en los azulejos se está despidiendo de mí para ir a ver a Vélez, le pido que se quede un rato más.Estoy en el baño parada en el banco naranja para llegar a lavarme los dientes con el cepillito rosa, es que hoy me quedé a dormir. A veces me baño con el shampoo de la aba Revlon que tiene un olor muy especial.
Estoy acostada en la cama mirando la novela con mi mamá y la aba, durmiendo otra vez en el medio de mis abuelos, sintiéndome la nena más feliz y afortunada del planeta, comiendo bombones de fruta. Estoy acostada al lado de mi abuelo, está enfermo pero él siempre adelante con los faroles, está muy ilusionado porque me voy a casar. Lo abrazo y me apoyo en su pecho, le digo que lo quiero mucho y me dice yo también con la voz chistosa de siempre. Y nos quedamos un buen rato apretándonos en silencio, con la nostalgia de quien sabe que no hay para siempre, queriendo detener el tiempo y el espacio. Eso mismo que hoy se me escurre entre los dedos. Siempre supe que ser adulta dolía mucho.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Freezer

Queda poco de tu tuco y eso me hace llorar, como las frutillas. Vos vivís en los sabores que mi boca ha disfrutado tantos años. Ahí donde se mantiene la tradición, lo familiar, lo que solo se consigue en casa. Como el "tinke", el pancito que mojábamos en el bife los mediodías cuando volvía del jardín. Los aromas de tu olla eran únicos e inconfundibles. Y prepararlos también eran una manera de adorarme. Vos me decías que había aprendido bien de ustedes los cocineros, que me salía con buen sabor la comida. (También que manejaba bien aún cuando todos pensaban lo contrario) Siempre con tanta confianza en lo que hacía, creo que porque veías el esfuerzo y el amor que ponía a través de las manos. Ojalá me hubiera quedado algún beso en el freezer, algún abrazo apretado, una media sonrisa. Al menos tengo algunos secretos de tus recetas.

miércoles, 25 de enero de 2017

Mar de Andamán

Te quiero más que a mí vida y no estás acá, en el mundo material. Eso es muy complejo para la esfera de los sentimientos, que abarca todo mi cuerpo como un manto y lo rodea. En el mundo metafísico tu permanencia es maravillosa. Más la herida por la pérdida de tu abrazo sólido duele tanto, está tan abierta, que ni todo el mar de Andamán la puede cicatrizar.