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viernes, 20 de agosto de 2010

MEMORIAS DE ELEFANTE

- Retazos autobiográficos de mi primer cuarto de Siglo -


La llamada “memoria” es una reconstrucción y requiere un trabajo que decidí asumir. No puedo definir bien cuál es mi primer recuerdo, o de cuándo. Pero sí puedo enumerar un gran número de ellos. Pido disculpas anticipadas por si les resulta aburrido, pero me es menester registrarlos, socializarlos, transmitirlos, impregnarlos en un papel. Verán que remarcaré sobre todo mi infancia, o los primeros años de ella, ya que guardo las imágenes más hermosas de aquel momento, y las que quiero conservar en aquel rincón donde guardamos los ratos más valiosos. Todos los recuerdos fueron validados por mis padres y abuelos, lo cual comprueba que son ciertos. Incluso muchos tantos ellos los habían olvidado, hasta que los mencioné. Para no abrumarlos, los iré presentando por títulos en el transcurso de los días.


Cuando era chica, soñaba con ser grande. Después llegó un momento, en el que no quise crecer más. Descubrí por qué: porque advertí que somos todos simples mortales. Que los cuerpos son frágiles y efímeros. Perduran otras cosas. Perduran los recuerdos. Ahora anoto todo lo que siempre recordé espontáneamente, por miedo a que la adultez me haga olvidar. Como si recordar sólo fuera una capacidad de niños.

5 comentarios:

Polux dijo...

Mi primer recuerdo es la vergüenza de verme desnudo. Corrí por unos pantalones, todavía lo recuerdo. Sé que fue la primera vez que tuve conciencia. hahah! Pasaba por acá hace tiempo, me alegra que sigas escribiendo. Un saludo.

Amorexia. dijo...

Perdemos más que la memoria al dejar de ser niños, perdemos la virtud de la sabiduria de la inocencia, y de adultos ni sisquiera la reconocemos.

Deshora.

Cuando era pequeño me enseñaron,
a perder la inocencia gota a gota,
que idiotas.

Cuando fui creciendo aprendí,
a llevar como escudo la mentira,
que tonteria.

De pequeño me enseñaron a querer ser mayor,
de mayor quiero aprender a ser pequeño,
y así cuando cometa otra vez el mismo error,
quizás no me lo tengas tan en cuenta.

Me atrapó el laberinto del engaño,
con alas de cera me escapé ,
para no volver.

Cerca de las nubes como en sueños,
descubrí que a todos nos sucede,
lo que sucedo.

De pequeño me enseñaron a querer ser mayor,
de mayor voy aprender a ser pequeño,
y así cuando cometa otra vez el mismo error,
quizás no me lo tengas tan en cuenta,

De pequeño me enseñaron a querer ser mayor,
de mayor voy aprender a ser pequeño,
y así cuando cometa otra vez el mismo error,
quizás no me lo tengas tan en cuenta.

E.B.

Laurita dijo...

La llamada memoria es la culpable de tantas tristezas, pero seguramente es la culpable de devolvernos esos momentos que nos llenan de tanta felicidad.

Un abrazo Sabri
Muy tierna esa fotico

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Ale dijo...

Es casi un hecho científico te diría que siempre queremos estar donde no estamos, no porque no disfrutemos el presente, sino porque vemos ahí del otro lado algo que no vemos acá. O imaginamos que lo vemos.

Asi pasa que queremos ser grandes cuando todavía no nos llegó, que buscamos el compromiso cuando vivimos mucho tiempo en la soltería, o que creemos que aquél trabajo es mejor que el nuestro. Todo posiblemente real, posiblemente no, pero porque somos personas y como tales queremos otras cosas en ocasiones.

Cuando llegamos a ese punto vemos hacia atrás y nos damos cuenta que el proceso para llegar a donde estamos de alguna forma se iba a dar, y entonces nos queda solo esto que decís, el recuerdo de lo que ya pasó. Algo que mantener en este presente y que nos invite a seguir, porque sabemos que las cosas de alguna manera se van a dar.

A mí me dicen que tengo memoria de elefante, me causó gracia el título que decidiste usar jajaj.

Te mando un beso.