jueves, 29 de noviembre de 2012


por fin empezaste a pedalear
ruedas mágicas
con los ojos y el pecho bien abiertos
sentiste el viento enérgico en la cara
te abrazó el cuerpo
atravesaste  brisas que hacen piruetas

levantá vuelo
volvé a tu cielo de colores
ya lo alcanzás
abrazalo fuerte, no lo sueltes
es vida, energía, alma
vos que siempre anduviste con los pies despegados
liviana, flotando en mundos paralelos

bicicleta voladora
de plastilina
dominguera y liviana
como levitar en la madrugada
en el frio del invierno
un globo aerostático
lleno de gas comprimido
a punto de explotar

tu acto creativo es para vos
sos para él

domingo, 22 de julio de 2012

amor rojo

la peor vejez es sentirse sólo y triste pasar un cumpleaños sin un abrazo el tic tac del reloj que retumba en el silencio de la habitación y del living y de la cocina tac tic tac la mugre del sócalo las plantas muertas comida vencida en la heladera De qué hablás sentidos música poesía el vacío esa es la mugre del sócalo y la pudrición de las plantas y la comida                el dolor ajeno propio de todos el frio del alma que desatornilla las articulaciones espíritu durmiente constelación nube bagatela brisa la no-materia que vive por encima de tu cabeza lejos del martillo que te aplasta de los muñequitos vestidos de traje que te oprimen a un centímetro de distancia de los nudos tejidos enriedos como tu pelo fino y enmarañado tan cerca como para transformarlo todo en un sueño ligero y otro y otro más una estrella fugaz una palabra suave la imaginación de alto vuelo             el suelo mediocre un cielo inalcanzable la altura de tu ego egoísmo ambición pero de la buena no es digno gritar que te quieran magia en el aire cosquillas en la panza obnubilación anhelo ideal revolución el sueño eterno de la revolución de amor constante no líneal alborotada renovadora como escoba que barre bien divertimento en el patio música al amanecer el corazón la bandera de la batalla               un papelito en mi bolsillo te amo sin rulo ni acotaciones                  los días son una repetición, transformación de la materia y el pensamiento, la normalidad, la corriente, el caudal de la vida cotidiana, podría ser la verdadera interna revolución, Acaso buscás siempre buscar, permanecer es trascender lo normal, un corte transversal a la rutina, hay tiempo mientras haya vida, y nada más, ni menos, esta cuenta regresiva no tuvo sentido, de mientras seguimos perdiendo algo, al lado del camino mientras todo pasa, dormir tomados de la mano, soñando con vos, una mirada transparente, confianzuda, una media sonrisa con labios claros, No será eso te amo, la sangre que expulsás es el amor más rojo, rebelde, y también el que crecerá en tu vientre, todo vive dentro tuyo, lo que desborda queda flotando por fuera, abrazarlo suave para que no se pierda, amor rojo, intenso y clásico, No será frívolo el rojo exuberante

martes, 19 de junio de 2012

barro para los monos de seda


los monos bailan en jaulas invisibles, quieren que imites sus muecas vacías, vos sos perro, fiel compañero, preferís apoyar la trompa en la pierna de quien te acariciará toda la vida
vos no podés burlarte de los días, sos arañita que teje su tela, nudo por nudo, llega al centro y no puede salir, enmarañada
los monos te invitan a pasar noches en espacios pequeños, al ras del suelo, vos sos golondrina cansada de agitar sus alas y volar tan poco, no querés resignarte a tocar el cielo
no te lucís frente a los extraños, sos tortuga que se esconde bajo su caparazón, no te movés cuando el invierno cala los huesos, cada año una marca nueva
los monos juegan con quien sea que les tire un maní, vos sos pez que muere fuera del agua cálida, te hundís sin tu hábitat, sin el cardumen que te vio crecer
ellos ríen porque sí, sos delfín que se emociona por lo que ocurre a su alrededor, que sufre cuando un chico con los ojos mojados pega su nariz contra el vidrio
los monos agitan su cola, vos sos canguro que salta de amor, de pasión, de locura infinita, saltás para sentir las partículas que pasan volando
los monos te quieren correr, justo a vos que sos liebre desesperada por alcanzar el tiempo y cuanto más rápido avanzás más se te escapa y entrenás tus patitas cada día para llegar donde no haga falta correr
los monos visten de seda, oveja lanuda sos, abrigo caliente para quienes mueren de frio, te esquilás aunque llueva, estás liberada de vestiduras

monos de seda, vos tierra húmeda, barro de los descalzos

jueves, 31 de mayo de 2012

Impenetrable


            Hermética, como el pimpollo que aún no floreció, el jazmín acurrucado dentro suyo. Seca, como los ojos que duelen sin saber llorar, el invierno evaporó su humedad. Inmóvil, no puede seguir la danza del vientre. Durmiente, no siente nada del exterior, ni una caricia. Sólo es carne en medio de un silencio que agujerea los oídos, mutila el alma.
            Existen tiempos que se está perdiendo, cuerpos sin conocer, la frescura de la brisa. Conoce la inmaterialidad que antes la sedujo, los espacios que se abren y la libertad siempre hermosa. Recuerda la humedad, la necesidad de explorar, las caricias que la alborotaron. Aún mira por su agujerito lo que los otros no llegan a percibir.     
            Su círculo es cada vez más pequeño. Debería abrirse, aflojarse, gritar, desde las entrañas. El desierto convertirse en mar de náufragos. Se queda allí, en la quietud, como un cachorro en el regazo de su madre, escondiéndose tras el vello. Teme no volver a florecer. 

martes, 22 de mayo de 2012

hay que tejer
la esperanza, los lazos sociales, la alegría
el cielo, el viento, la brisa
espacios, puertas, ventanas
colores, sonidos 
el cuerpo, la piel que lo abriga
destejer y volver a empezar si fuera necesario
hay que tejerlo todo
incluso el tiempo, el amor
y dejar un pedacito roto para un descosido

miércoles, 4 de abril de 2012

Cada día, la sonrisa, la noticia, el punto a dos agujas.
En los ojos, la boca, los lunares de mi padre.
Mujer de manos luchadoras, tallaron el camino.
Soy también ojos, lunares y boca.

lunes, 19 de marzo de 2012

pero es

si no fuera por las sombras sugerentes
los cielos que invento en la ventana
la rebeldía y la revolución
los mundos paralelos infinitos
las cosquillas en los pies
si no fuera por el papelito aún clavado en la pared
porque todo tiempo pasado fue mejor
por no ser moderna
pura ambición de utopías
si no fuera por las muñecas los libros las películas
el suelo la pared el desamor
una desazón que ahueca el alma
si no fuera, me quedaría
pero es


no me conformé
no quise renunciar al sol y las estrellas
a la bocanada de aire inquietando el pecho
a lo hondo e inexplicable
una vez inventé la huida
atravesando la normalidad
la cotidianeidad mágica
hasta morir de soledad
nunca volví

no solté la unicidad que gané en la batalla
no me sentí otra vez en ese núcleo duro
de amor hermandad envejecer juntos

me perdí en la asfixia
me pierdo en la holgura
de mi casa de mi cama
de mi mente sin punto ni fin

jueves, 16 de febrero de 2012

mamuschkas

ánima y carne
desencontradas

indiferentes
desean nada
esperan algo
sólo ven signos
tatuados se evaporan
sin tinta ni piel
vuelo ni brisa
las migas añejas en el frasco
sobras de alguna cotidianeidad
una mamuschka dentro de otra

las capas de la soledad
refugio inquebrantable
en el medio lo olvidado

impenetrable
no encuentra palabras
ni foto, ni canción
lejos la niña llora
mujer sin lágrimas
llenar la casa de flores
la almohada de sueños
un mantel amorfo
el sol en la sombra
una mariposa en la ventana
cobarde

domingo, 2 de octubre de 2011

punto de fuga


estrecha mi cintura se mueve ágilmente
huyendo tras una melodía
cortando el aire que falta entre los cuerpos
dibujando un pasadizo
entre lo que existe y lo que no
buscando un roce
encontrándose a sí misma
siendo más que un perímetro, un diámetro
el contorno de un deseo
una utopía que vuela junto al viento
ya no es el aire entre los cuerpos
respira libertad
una bocanada de destino incierto
una insignia en el abdomen
marcada con fuego
cuando aún rondaba la inocencia
y el huracán del tiempo no había pasado
nada vuelve, todo se queda
un punto de fuga sin retorno

sábado, 17 de septiembre de 2011

Hermético


En el fondo del cuerpo, llevaba un enigma. Indescifrable e incierto, como las palabras que solía pronunciar. El lenguaje, su mayor virtud, no podía desenmarañar el nudo de su herida profunda y altiva, que iba desangrando cada parte de sí.

La muerte del enigma era el permanecer, sólo así podría continuar. Sus ojos, ofuscados por la niebla de signos, no le permitían ver el camino. Necesitaba ahora otro renacer, inconsciente, irreal, daba lo mismo. Dar vida a una nueva encrucijada, hasta dejarla morir una vez más para seguir.
Con el cuerpo mutilado, iba escupiendo lo que intentaba comunicar, mientras no hacía más que perderse entre preguntas y exclamaciones. Conocía el mundo tras las heridas, pero no podía permitirse que escapara algún enigma. Suponiendo que ahí estaba el código compartido: en sacarle provecho a las incomodidades que se refugiaban en la rutina.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

especie en extinción


mi naturaleza se retuerce de pena
desperdiciada en un rincón
soberana de un imperio
que aún no hayó descendencia
en un tiempo anacrónico
lleva un nombre en sus entrañas
abre sus sentidos
estimulados por las formas y colores y sonidos
creció junto al miedo de perder sus raíces
es tronco sólido
ramas que exploran el mundo
flores bellas y frágiles que resplandecen
mi naturaleza forja un camino
con fuerza
sin saber de otras especies.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Nylon

El nylon que cubre el sillón de tela importada
el frio de la habitación que mis hijos dejaron hace tiempo
la sonrisa de mi marido en blanco y negro
la araña del comedor que ya no alumbra reuniones
el espejo, que mira a este rostro arrugado al pasar.

Caminar vestido de traje, una mañana invernal
en medio de infinitos cuerpos autómatas
no perciben que estoy ahí
no les importa qué estoy pensando, ni sintiendo
ya no quiero este trabajo que consume mis días
quizás ellos tampoco desean el suyo
pero no hay posibilidad de conexión
caminamos en silencio
encerrados en una cápsula invisible
escuchando música, leyendo el diario
ignorándonos.

Un futuro que late en mi mente, incierto
una caricia desconocida, distante
exigencias y esfuerzos que nadie comprende
historias que nacen como olas impetuosas
que estallan golpeando contra una roca
o mueren llegando a la orilla ya sin fuerza, inconsistentes
un mar de dudas, de asuntos no resueltos
una playa de arena caliente,
quema como el miedo de no sentir la brisa
cuerpos y rostros que se alejan hacia el horizonte
dibujando un paisaje entre lo perfecto y desolado.

La cama de mi hermana desarmada e intacta
los sueños no cumplidos en la almohada
sus artesanías incompletas
las que le quedaron por inventar
una hebra dorada en el peine con el que desenredaba su cabello largo
una palabra de afecto que hace eco en mi cuerpo vacío
un grito que no pude soltar
y su cuerpo yaciendo en mis brazos.

viernes, 22 de julio de 2011

fantasmas peleándole al viento


los fantasmas corren la noche, la mañana
llenos de lágrimas hondas
de sueños cortados con tijera
atravesando el viento con brazos débiles
queriendo tocar lo inalcanzable
sin mirar las huellas de sus pasos gigantes
ansiosos, firmes
valientes al amanecer
temerosos al llegar el ocaso
quiero perderlos
vuelven a mí
buscan llenar sus bolsillos de sueños reciclables
tapándose los ojos, las orejas
no quieren oír sobre el camino que dejaron
no quieren ver la transfiguración de los cuerpos
cuando entraron a la casa arrasaron con todo
nos dejaron en sombras
guardaron un suvenir apretado en las manos
un papelito, una quitapenas
su invisibilidad abre el juego
podemos simular que no están
rodar por el pasto
sentir la brisa en las mejillas
acariciar la piel tensa
armar un bricolaje de utopías

sábado, 16 de julio de 2011

En un Soplo Profundo en Luna Plateada

Porque los 26 años no vienen solos... Vienen acompañados de velada artística y fiesta!






jueves, 30 de junio de 2011

Desencuentro

¿Por qué cuesta sudor
un secreto logrado en medio de una comedia?
¿Dónde empieza el destino
de un niño que espera tras su dulzura?
¿Para qué necesita el hombre
una lágrima vendida por gloria?
¿Cuándo llega el tranvía
para un loco vuelto barro?
¿Cómo se codea el amor
con un cuerpo que sólo ve a través del espejo?

Si dos historias van por caminos paralelos,
no hay preguntas para su desencuentro.

domingo, 5 de junio de 2011

inundación

debes llorar ahora mismo
que tu boca experimente ese sentimiento negado
ajeno y luego tan tuyo
como la primer gota de lluvia que choca con el toldo
extraña
un caudal de agua sonando estruendoso
sin consuelo
como tu pena que llora por dentro
como la lluvia triste
impulsiva
un desazón en la vereda gris
como tu boca que calla
como tus lágrimas apretadas en la garganta
sin poder ver más que un cielo oscuro
una baldosa mojada
sólo el olor a humedad fresco en la nariz
el agua que cayó solemne
lo miraste con ojos mojados por la ventana
como las sonrisas que dibujaste alguna vez
y ahora son fotografías
ahogadas en la inundación

jueves, 5 de mayo de 2011

naturalmente muertos - vivos

somos una soledad tallada en medio del bosque
un árbol que olvidó su tronco
un mirlo abrigado por la noche soñando libertad

llevamos marcas de un tiempo remoto
tachadas por la luna
caminan con el sol, al ritmo de su renacer
y sus ríos parten hacia el horizonte
donde esperan y resisten

somos el futuro, el peor recorte del pasado
la cualidad que nadie distingue
la tierra que llora cansada de tanta banalidad
cada uno es un lobo esforzándose en medio de la nieve
por alcanzar las alturas de la montaña de la codicia

una luz se distingue cuando alcanzamos los molinos
cuando queremos olvidar esta muerte de lo valioso
y nos llamamos por nombres reales con la boca llena de peces

somos lo que sobra, lo que falta
el grito que hace eco en el viento
utópicos de los juncos caídos / sólo semillas

miércoles, 6 de abril de 2011

Instrucciones para pasear un perro

Pasear a su perro, requiere casi la misma atención que conducir un automóvil, debe saberlo desde el comienzo. Los ojos bien abiertos, los sentidos dóciles a todo lo que ocurre alrededor. Deberá dejar el cuerpo flojo, dispuesto a seguir los movimientos de su mascota, los pies bien firmes al suelo y lleve un calzado cómodo.

Una vez ya predispuesto, diríjase a la correa y agítela suavemente, para que el sujeto en cuestión se acerque. Pase el brazo por su panza, sosteniéndolo, y conteniendo sus movimientos bruscos, por la felicidad que sentirá de percibir que saldrá a dar un paseo, abróchele el collar. Antes de salir cerciore dos o tres veces que la hebilla del mismo se encuentre segura. Enganche la correa al collar y enlácela alrededor de su muñeca, para que resista mejor a los tirones sin que se le escape de la mano.

Salga de su departamento. Si opta bajar por las escaleras, hágalo al trote, ya que su perrito bajará a los puros saltos y lo hará descender rodando si no sigue su velocidad. Salgan juntos a la calle. A penas pise la primera baldosa, sienta el aire fresco golpeándole la cara, consecuencia del envión del canino. Camine ligero, alternando con salticados para alcanzarlo, siempre con el brazo extendido lo más lejos posible. Cada cinco pasos mire a ambos lados, adelante y hacia atrás, alertando la presencia de otro animal. (Si divisa alguno, alce a la mascota y hulla para el lado contrario, están en peligro.) Además no debe dejar que tome con la boca objetos tirados como huesos, o pañuelos descartables, para lo cual debe dar un tironcito corto pero firme, trayendo para sí al perro. Lo mismo si intentara cruzar la calle mientras pasan los autos. Cuando observe que huele insistentemente el suelo y da vueltas en el lugar, similar a cuando persigue su propia cola, deténgase y espere observando algún horizonte, su mascota está por orinar o defecar. El paseo, ha llegado a su fin.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Cómo escapa del sueño un soñador

Hubo un día que comprendí todo
el planeta era una inmensa porquería vestida de verde y rosa
a veces intento soñar un poco menos para vivir un poco más
pero mirar más allá sin aferrarse al pasado
es difícil para alguien que camina donde yo
en la cornisa del realismo mágico, de la cordura.


Desde la inconsciencia vuelve un beso, un abrazo, una caricia suave
un hombre que me llama desde lejos, desde la mismísima oscuridad
donde los locos ríen, los amantes lloran, a la vez que adoran su eternidad
el sueño vuelve hacia mí, como una paloma mensajera a su destinatario
inconsistente mi cuerpo teje nuevamente ilusiones sin límites
estiro los brazos, abro mi corazón
mujer que olvidó su inteligencia
cuando la soledad le calaba los huesos.


jueves, 3 de marzo de 2011

Teshuvá

Como querer desandar un camino que nunca tuvo retorno, como evitar que se consuma una vela cuya mecha llegó al final. Como querer darle al pobre todos los platos que no degustó, y contemplar un paraíso que la humanidad con su mano ha devastado, como extrañar un abrazo que ya no vamos a recibir, así se siente el arrepentimiento. No hay estado de pureza que lo haga a un lado, cuando la inocencia ya fue ultrajada. Lleva la silueta de un hombre que quedó lejos, al igual que los trenes que ya no volverán a la estación. Calan hondo los recuerdos de un tiempo que el propio accionar destruyó, el intento de correr hacia atrás es tan imposible como en un sueño donde los pies no se pueden despegar del suelo. Duele una sonrisa desdibujada en el rincón de los acusados, laten las manos porque sus caricias fueron despreciadas. El pasado es un lugar oscuro, que pesa en el pecho, a la vez que se añoran sus tiempos dorados en el alma. Una contradicción constante entre lo dulce y lo amargo cobijado por dos caminantes que amaron sin fin, hasta que no hubo perdón que les alcanzara, y sus calles se tiñeron de un color negro como el odio. Y la impotencia es tan grande como la del sol cuando no puede brillar opacado por la luna, aún sabiendo que si se juntasen en un eclipse lograrían un resplandor desconocido. Como querer volar sin alas, mientras el cuerpo no puede dejar su quietud, como el deseo que está a punto de estallarle adentro, así se siente el arrepentimiento.

martes, 18 de enero de 2011

Cosificación

Hay un teléfono que late por no poderse comunicar, que no aguanta esperar a que la voz llegue desde el otro lado. Recuerda las entonaciones al charlar de la novela, las exclamaciones al comentar el noticioso. Está sufriendo porque no puede confirmar que quien busca aún existe. No concibe la ausencia de su interlocutor, que sea cierto es el máximo temor. Marca un número remoto, sin destino, mientras le es inconcebible que ya no le pertenezca a nadie. Prefiere quedarse en sus tiempos de antaño, en las fotos de rostros amarillos, con el marcado a disco, con una toma de dos patitas. Prefiere asumir una desaparición que le raje el cuerpo, antes que convertirse en teléfono celular, donde queriendo y sufriendo se escribe con las mismas letras. El desencuentro es infalible, el cable se desenchufa y queda sangrando por la herida.

viernes, 7 de enero de 2011

La solidez de la indiferencia

Observaba la roca sólida de orgullo, filosa como una palabra de sus labios. La misma dureza que en su pecho dolorido, los mismos tonos grises del techo de una habitación triste recién pintada de encierro. Sus manos tallaron la piedra hasta desangrarse, hasta dejar figuras incógnitas resistentes a la erosión. Marcas perdurables en un tiempo invisible. Así quería grabarse ella, en la parte más oculta de aquel hombre que la observaba indiferente. La veía desvanecerse, golpearse contra las peligrosas puntas que la paciencia no supo limar. No la socorrió. Más bien la dejó yaciendo junto a la roca tallada, lo único que la memoria del hombre no podría borrar.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Los hirientes

Cuando la lluvia tiñe las calles
un tono púrpura entra por la ventana
reflejándose en el techo de mi habitación
llegan voces desde afuera
son hombres ocultos bajo sus paraguas negros
confabulan en la noche gris
a quién buscarán esta vez
me oculto bajo las frazadas
pero sus pasos firmes se oyen igual
sé que no tienen piedad
que ya no creen en la familia como nosotros
no les importa su educación
tampoco quedarse en soledad
propagan el rencor, la codicia
hieren a quienes intentaron quererlos
y cada vez que la lluvia tiñe las calles
y esos hombres salen
me pregunto cuántas heridas
configuran una mente perversa
hasta desalmar el cuerpo.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Presentación "Matices"



Los invitamos a presenciar la presentación de nuestro libro "MATICES", una antología de cuentos producida de manera colectiva, en el marco del Taller de Escritura de Cuentos, dictado por la Dirección de Cultura de la Facultad de Ciencias Sociales, UBA.

Los esperamos para compartir con nosotros este momento especial el Viernes 19/11, a las 19hs., en "SÉPTIMO ARTE", Av. SAN PEDRITO 107 (Esquina Ramón Falcón, y a una cuadra de Nazca y Rivadavia)


SENDEROS ENTRECRUZADOS

Es la hora en la que el sol va ensangrentando el horizonte. Atardecer, atardecer porteño. Pero te perdés los amaneceres con horizontes lejanos, aunque tenés ese balcón y las copas de los plátanos y esos malvones te compensan tantas amarguras cotidianas, inaugurando sombras donde se quiebran dolores. Ahí mismo estaremos, donde exploten las estrellas y los sueños nunca acaben. Qué es la vida sino la continua reinvención de sueños, la forma más vivaz de enfrentar al mundo cuando se nos presenta como imposible. A veces siento que caminamos por senderos paralelos y es lo que hace al mundo imposible. Por eso, al salir de los caminos conocidos, podemos compartir la experiencia de caminantes. No importa hacia dónde, pero sí que caminemos juntos.


José María Cervero
Inés López Dardaine
Sabrina Fischberg
Gerardo Gelin
Silvia Pandolfelli
(Si les resulta interesante, por favor difundan el evento ¡Muchas gracias!)

sábado, 16 de octubre de 2010

Tiranía de la mayoría



Todos se aman

Susurran te amo sin miedo al oído

Regalan chucherías con olor a corazón

Caminan de la mano a medio metro del suelo

Gritan exponen su pasión


Se lamen las lágrimas de fuego de dolor

Rompen con dulzura la mediocridad

Bailan piezas en sueños impecables

Se arrancan los vacíos de un tirón

Apilan ladrillos para un nuevo hogar

Creen utopías verdes maravillosas

Se acarician la piel muerta la piel nueva

Gimen que no hay culpa

Atan sus rollos con alambre de palabras

Se desmaquillan mostrando la verdad

Truecan defectos por tranquilidad

Respiran contemplando amaneceres en el pecho

Dibujan estrellas nocturnas

Se desgarran en las horas distantes

Borran las marcas del tiempo persiguiendo felicidad

Menos vos y yo

domingo, 10 de octubre de 2010

Y esto no es conformismo, es realidad

“Yo no quiero un amor civilizado”J. Sabina

Yo quiero un amor idílico.
Si no puede ser idílico, quiero que sea de película.
Si los amores de película no existen, que sea como en los cuentos de hadas.
Si tampoco existen, entonces quiero un amor de telenovela.
Si no es de telenovela, que sea uno escrito por mí.
Si la pluma no me alcanza, quiero un amor fantástico.
Si la fantasía ya pasó de moda, mejor que sea soñado.
Si los sueños sólo sueños son, entonces quiero un amor poético.
Y sino, aunque sea un amor espontáneo, que llegue sin avisar.
Pero que me quiera ahora, cuando lo quiero yo.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Fuerza para mi pluma

Una vez más algo me aprieta el pecho, tensa mis manos que no pueden escribir lo que sienten. Es esa angustia contenida en la palabra, escupida en un impulso. Es esa soledad acompañada de ojos que no ven. Los sueños que parecen tan lejanos, las necesidades que nunca terminan de necesitar, sino que se reinventan en medio de la carencia. Carencia en un mundo que desborda, que chorrea sentimientos artificiales. Un mundo que no comprende porque no quiere sentarse a pensar, que siempre está tan apurado por experimentarlo todo y divertirse. Y mientras tanto estoy aquí, queriendo pararme en un lado de la vida, mientras los otros cuerpos me tironean para que siga pisando los caminos que trato de dejar atrás. Estoy aquí intentando que mi alma no pierda su vuelo, que mis pies aún quieran correr a buscar lo que siempre desearon. Que no se me caigan los brazos, cansados de intentar. Que a mi pluma le vuelva la fuerza, que mi corazón deje de perder color.

(Quisiera despertarte con un llamado y que, con un ojo abierto y otro cerrado, me digas las cosas más hermosas que jamás haya escuchado)

viernes, 20 de agosto de 2010

MEMORIAS DE ELEFANTE

- Retazos autobiográficos de mi primer cuarto de Siglo -


La llamada “memoria” es una reconstrucción y requiere un trabajo que decidí asumir. No puedo definir bien cuál es mi primer recuerdo, o de cuándo. Pero sí puedo enumerar un gran número de ellos. Pido disculpas anticipadas por si les resulta aburrido, pero me es menester registrarlos, socializarlos, transmitirlos, impregnarlos en un papel. Verán que remarcaré sobre todo mi infancia, o los primeros años de ella, ya que guardo las imágenes más hermosas de aquel momento, y las que quiero conservar en aquel rincón donde guardamos los ratos más valiosos. Todos los recuerdos fueron validados por mis padres y abuelos, lo cual comprueba que son ciertos. Incluso muchos tantos ellos los habían olvidado, hasta que los mencioné. Para no abrumarlos, los iré presentando por títulos en el transcurso de los días.


Cuando era chica, soñaba con ser grande. Después llegó un momento, en el que no quise crecer más. Descubrí por qué: porque advertí que somos todos simples mortales. Que los cuerpos son frágiles y efímeros. Perduran otras cosas. Perduran los recuerdos. Ahora anoto todo lo que siempre recordé espontáneamente, por miedo a que la adultez me haga olvidar. Como si recordar sólo fuera una capacidad de niños.

jueves, 19 de agosto de 2010

Tiempo de jugar, que es el mejor

Hoy cuando volví de la cena en la que inicié el día de mi cumpleaños número 25, encontré un volante en las escaleras de mi casa de una juguetería. A penas leí el nombre “Babylux autoservicio”, levanté el papel, porque supe de qué se trataba. Es una juguetería a la vuelta de donde era mi jardín de infantes, mismo edificio donde trabajo actualmente. Y si bien es un barrio cercano, el local no queda a una distancia razonable como para recibir su publicidad. Íbamos muy seguido con mi mamá a comprar regalos para amigos, para mi hermano, o algo para mí. Un día me compré un juego de masa, ahí vendían de los mejores, que era de un dentista. Con Kevin, decíamos que la cara del señor al que se le arreglaban los dientes, era igual al abuelo Miguel. A mi hermano, mucho no se lo prestaba el juego, para que no me mezcle los colores de la masa. Sobre todo el blanco, que era el fundamental para moldear dientes y muelas. Mientras levantaba el papel, pensé que muchas veces las cosas, los objetos, las ideas, están en un determinado momento y lugar por algo. Un algo que no siempre puede ser bien definido, pero que basta para que nos haga una cosquilla o nos estremezca. Esta vez tenía absoluta conexión con la temática que ocupó mi cabeza este mes de Julio, que fueron mis recuerdos.
El toca discos era un objeto que me gustaba, el único long play propio que tenía era el de los pitufos. Cuando tenía 2 años, “los Reyes Magos” me regalaron a Totón, un muñeco blanco del programa de Sofovich (?), y a la Barbie con vestido de novia (con esto pueden comprender los problemas susanezcos posteriores). Me gustaba juntar figuritas, de Frutillitas, Kitty, los Ositos Cariñosos… En Artigas tenía “El placar de juegos”, que cada vez que abríamos la puerta, corríamos el peligro de que algo se nos viniera encima. Ahí guardé clásicos como el “Come queso”, “Rompe hielos”, “Sencu”. Mis juguetes preferidos eran las Barbies y los Pin y Pon. Cada vez que deseaba jugar con alguno de estos, pasaba mucho tiempo armando las escenas. Si se trataba de la Barbie, tenía que armar toda la casa, la mesita con los cubiertos. Los Pin y Pon, tenían su ciudad: había una verdulería, un puesto de helados, todo en pequeño, una hermosura. Siempre sentía que tardaba más en armar, que en jugar dramatizando situaciones. Aunque las tecnologías (¡por suerte!) eran otras, también estaba presente la electrónica: El Dynacom, con juegos de dibujitos cuadrados. Mi preferido era el de los Pitufos. En la computadora jugaba al Nibbles, el famoso juego de la viborita. Me llevaban mucho a las plazas, donde siempre he disfrutado enormemente hamacarme. Aún siento una sensación de libertad al hacerlo. A mi papá le pedía que me hamaque fuerte para llegar al cielo, y yo estiraba con fuerza las piernas, lo más que podía, para intentar tocarlo con la punta de mis pies. En la plaza de Paternal, muy cerquita de donde vivo ahora, daba paseos en poni, de la mano de él porque me daba miedo. También comía copos de nieve, los cuales siempre los tenía que terminar mi papá porque eran muy grandes para mí y a la mitad me cansaba de comer. Era vitalicia de la calesita, el señor que la hacía funcionar y sostenía la sortija, nos saludaba al llegar. A veces íbamos al Parque Centenario, donde mirábamos un show de unos payasos Resorte, Pajarito y Damasco. Miraba películas repetidamente como la del Mago de Oz o dibujitos que grababa en la tele como el Inspector Gadget. Aún conservo como algo valioso, grabaciones de capítulos de “Grande Pá!”.
Y si hablamos, de jugar, por supuesto que ningún niño juega todo el tiempo solo. Una gran compañía en mis juegos, fue Eliana. Mi primer amiga, mi mejor amiga de la infancia. Pasábamos juntas todas las tardes en el jardín y jugábamos al salir también, pasando previamente por el kiosco a comprar Cepitas. Me encantaba ir a su casa, a su sala de juegos. Siempre nos hemos reído a carcajadas, contagiándonos una la risa de la otra. Una situación en la que ocurría esto, era jugando a lanzar las pantuflas para arriba y descostillarnos de la risa luego, al verlas salir volando.
Como el tiempo de jugar es el mejor, pero mucho mejor es si lo compartimos con otro, terminaré este capítulo con el aporte que Eli, esta persona aún tan especial, hizo a estas memorias: “(…) Pero sí se me vinieron algunos otros (recuerdos), compartidos con vos, con mi amiga más antigua. Esa foto en el balcón, me llevó a nuestros tiernos 4 años, jugando y chapoteando en tu piletita inflable, aquella redonda llena de dibujos. Pasábamos las horas allí, chapoteando y jugando a la guerra de agua. Recuerdo también, una seria disputa por una muñeca que C no quería devolver a su dueña, hasta que logramos sacársela. Después, paradas en la puerta de tu casa de Margariños, jugando a darnos; los abrazos más largos de todos, mientras nuestras mamás no cesaban de hablar. Y nosotras unidas por ese abrazo, difícil de cortar, difícil de olvidar. (…) Me alegra profundamente saber que aún estamos acá. Y que todavía hoy, nos podemos dar ese abrazo interminable.”

miércoles, 28 de julio de 2010


Mamá Sandra


Qué personaje protagónico, ¿no?, el de las madres de uno. Uno de esos que con sólo pensarlos, nos emociona. Quien comienza a construir nuestra identidad, historia, e inclusive la memoria que intento desplegar, desde los comienzos de nuestra existencia. Quien va modelando nuestra personalidad, antes que el entorno y luego junto a él. Cuánto material de psicoanálisis en todo esto. Seguramente, en el caso de las mujeres, vamos aprehendiendo las primeras cosas de nuestro género mirándolas a ellas. Y ese es un legado y un compromiso para las hijas, que a veces puede pesar más de la cuenta. Qué increíble pensar que mi mamá estuvo desde el primer momento, que nunca se le escapó ni un día, hasta hoy, de prestarme atención. Todas las mañanas cuando me levantaba, ella era la única que estaba en mi casa, yo la llamaba gritando “mami” fuerte, para que venga a darme el buen día. Cuando llegaba a mi pieza, me escondía debajo de las sábanas para que tuviera que buscarme, o despertarme si yo simulaba seguir durmiendo. Al encontrarme nos dábamos un abrazo fuerte, felices. Me hacía cosquillitas, o me movía las piernas como si hiciera gimnasia. Un día que estaba muy ocupada en sus labores, no había notado que me desperté. Entonces, siempre con mis ganas de llamar su atención, llevé una foto mía a la cocina, para que al verla se de cuenta que ya estaba levantada. Mi mamá siempre ha sido una gran cocinera, aunque somos pocas las personas que disfrutamos de este privilegio. Me encantaba llevar una silla en el lugar en el que se encontraba cocinando, arrodillarme para ser más alta y ayudarla. El olor a masa, me encantaba. También hacer los repulgues de las tartas o empanadas, igualitos a los de ella me salían. Cuando llegaba al jardín, reproducía todo lo que mi mamá hacía en mi casa, o en su curso de repostería. Incluso, jugaba a ser la conductora de “Utilísima”, explicándole al resto los pasos a seguir. En esa época, ella escribía poesías, anécdotas. Siempre buscaba sus carpetitas negras para leerlas. Hoy día cada vez que lee mi literatura, me dice que salí a ella, por el amor a la escritura. La verdad es que mi mamá y yo nos parecemos mucho más de lo que mi consciente acepta, y eso me asusta mucho. Otra cosa que de pequeña hacía con mi mamá, era acompañarla a la peluquería de Zule. En esa época, estaba bien ambientada a los años ’80. Todos los espejos, formaban un círculo, con diferentes espacios para que las clientas se sentaran. Me encantaba todo lo que allí sucedía, menos esperar a que nos atiendan. Algo que jamás cambió. De chica deseaba tener rulos, por eso, lo que más me llamaba la atención eran unos cables de goma que se usaban para hacer la permanente de rulos. Pero unos gigantes, no como los de mi mamá que eran chiquititos. Además ella siempre se hizo reflejos, por eso, Zule le ponía un gorro blanco de latex, y con una pincita, iba a sacando mechón por mechón a través de la goma. Verla con eso en la cabeza, me parecía muy divertido. Mi mamá Sandra es una fanática de los adornitos, los tiene de todo tipo. Los que más me gustaban eran unos mini electrodomésticos que funcionaban a cuerda. Tenía una licuadora, una tostadora, una enceradora… todo en miniatura. Ella maneja desde antes que yo naciera, por lo cual, siempre me llevaba en auto a todos lados, en el Fitito celeste. Los viajes en auto que más recuerdo son los de ida y vuelta al jardín, muchas veces con la Aba, o cuando las tres íbamos a la verdulería de Victor o a comprar carne a Bernabé. El viaje más divertido que hicimos fue uno en el que ella iba con toda la ventanilla baja, y yo desde mi asiento trasero, fui tirando por la ventana algunos de sus elementos del set de manicura que guardaba en un estuchecito de cuero. Ella estaba muy enojada, y me pedía que no tirara ninguno más. Por supuesto que yo de mientras me mataba de risa, y los pelos se me volaban porque entraba mucho viento. Otra gran constante entre mi mamá y yo por esos años, eran los fideos “Don Vicente” antes de ir al jardín, y los muñecos Pin y Pon que me compraba. Pero lo mejor, mejor de todo, era cuando íbamos de visita a la casa de la Aba y el Zeide, y eso era algo que sucedía a diario.


Papá Bernardo



Pensar de manera tan concentrada en todo lo que recuerdo con mi papá, también me genera emoción. Para mí es una de las personas más especiales del mundo. Lleva cierto hermetismo en su personalidad, pero logra expandirse por medio de acciones. Desde mis primeros años, fue el encargado de prepararme el desayuno cada mañana. Y en el comienzo, hasta lo hacía especialmente en la taza blanca que a mí me gustaba, que era igual a la que usaba mi abuela Valentina, su mamá. En los años de la primaria, además del desayuno, fue el armado de la vianda. Mis primeros libros, me fueron leídos por él, por eso, lo creo responsable de la fomentación de la lectura en mí, como mi mamá lo fue en la escritura. Los preferidos por mí eran “Rolita, la ardilla glotona”, “Osito Doctor”, “Martita, la colegiala”, “Blancanieves y los Siete Enanitos” y “Caperucita Roja”. También siempre nos gustó mucho la música y cantar. Grabábamos en casettes radios que inventábamos, cantando canciones infantiles, charlando, y siempre apretando el botón de “Pausa” para frenar la grabación, para que no se escuchara el ruido del botón del “Play” cuando se suelta al apretar “Stop”. Cuando viajábamos en el Fitito celeste, o esperábamos alguna cosa, me contaba las mejores historias que se le ocurrían. Trataban de comensales en un restaurante con un mozo torpe, que les tiraba los pedidos sobre la ropa. Aún recuerdo mis carcajadas con esos relatos, que mi papá debía repetir en cada oportunidad, porque eran de mi devoción. Siempre ha tenido un muy buen sentido del humor. Mi papá es abogado. Adoraba acompañarlo a su oficina o a tribunales. En seguida, pude retener su número telefónico para llamarlo cuando se encontraba trabajando. Siempre me gustó escuchar su voz, hasta el día de hoy me gusta levantar el tubo y sorprenderme escuchándolo. Y esto me refiere inmediatamente, a otra emoción que nunca cambió, y tiene que ver con la alegría que siento cuando al final del día, abre la puerta y llega a mi casa. Cuando vivíamos en Artigas y Camarones, en el 4to. 22, podía identificar según cómo cerraba la puerta del ascensor, que era él quien estaba llegando. Antes, y no voy a mentir que ahora un poco también, estar enferma significaba todo un mimo. En esas ocasiones, mi papá me traía un regalo. Cuando tenía alrededor de tres años, un día que estaba en la cama resfriada y con fiebre, me trajo unos chupetines “Baby Doll” y un espejito rosa con un peine haciendo juego, que tenían unos dibujitos de la época, de los cuales nunca supe el nombre. Recuerdo a mi papá mirando el mundial ’90 en un televisor blanco y negro pequeño que poníamos en la cocina. (El mismo que tiré a los dos años, cuando quise agarrar a los dibujitos “Mónica y sus amigos” que estaban televisando) Casi siempre él se encargaba de cortarme las uñas. Para hacerlo, agarraba mi manito, siempre pequeña, iba tomando cada uno de mis dedos, empezando por el dedo chiquito y diciendo… “Este dedo encontró un huevito, el otro lo cocinó, este lo peló, este le puso sal y el gordo inflón… ahm! Se lo comió”. Otra cosa muy linda que hacíamos juntos, era ir al cine. Mi papá me llevaba algunos sábados a un cine muy viejo, que quedaba en Flores. Me compraba maní con chocolate en cajita. Allí vi algunas películas como “ET” o “Aladín”. En esta última, él se quedó dormido y se enojó cuando lo desperté haciéndole algún comentario. Como suele suceder, no había percibido que él dormía. Además heredé de él ciertas torpezas como mancharnos la ropa al comer, desparramar arroz por la mesa, patear cosas que estén en el piso… En el departamento de Artigas, siempre nos llevábamos por delante una estufa que estaba antes de entrar al baño. Era de aluminio, por lo que hacía mucho ruido cada vez que, sin querer, la pateábamos. En ese baño, las baldosas eran blancas y tenían manchitas color bordeaux. Los dos jugábamos a observar qué figuras formaban las manchitas con un poco de imaginación, y cada vez que encontrábamos una nueva nos la comentábamos. Otra sensación que aún vivo como un deja vú, es la del sábado por la noche. Cuando llegaba este momento, mi papá ponía una radio de clásicos en inglés, y se generaba un climax que sólo se sentía ese día especial.

jueves, 22 de julio de 2010

22 de Julio, una loca con bufanda

Siempre vivencié esta fecha con un exceso de importancia y ansiedad exagerada. Empezaba a contar los días que faltaban para mi cumpleaños sesenta días antes, para que se den una idea. Esperaba ansiosa el momento, el año se dividía en el antes y el después. La noche anterior, nunca podía dormir, y a la mañana siguiente me despertaba mucho más temprano de lo normal. Y si mis padres aún dormían, me quedaba saltando, bailando, jugando exaltada en mi habitación. Ese día corría todo lo que fuera necesario, con tal de ser yo quien atienda el teléfono. Una vez me canté el “Feliz cumple” frente a un espejo muy, muy grande que teníamos en el pasillo. Hasta hoy necesito ver la fecha en el diario, para comprobar que es cierto que estoy transitando el único día en el año que me pertenece. El 22 de Julio siempre cortó transversalmente el desarrollo de mi vida cotidiana, en época de vacaciones, guantes y bufanda.
Uno de los recuerdos más tempranos remite a mi cumpleaños de un año, del cual tengo imágenes sueltas, como ser el día que mi tía Claudia me regaló los zapatitos negros acharolados. Fueron entregados en una cajita, en la casa de mi tía abuela. Brillaban mucho. De ese primer cumpleaños, recuerdo unos almohadones de colores y algunos regalos como un teléfono con rueditas. Puedo decir que tengo mínimo un recuerdo por cada 22 de Julio. Del día que cumplí 2, memoricé que me regalaron a mi muñeca Yanina, un bebé con carrito que me acompañó toda la infancia. Vivíamos en un departamento en la localidad de Saenz Peña, sólo hasta ese año. De allí tengo imágenes de mi cuarto, especialmente del día que trajeron la cama nueva en la que iba a dormir, para dejar la cuna. También recuerdo la cocina, y el comedor con algunas visitas, y un tío sentado en el sillón jugando con un organito muy chiquito que tenía. En el tercer cumpleaños, mi mamá me hizo una torta de Alf. Recuerdo cómo la preparó y decoró con una manguera de glassé, tal como había aprendido en su curso de repostería al que la acompañé varías veces, disfrutando de observar todo lo que allí realizaban. Ese día soplé las velitas con todos reunidos en mi comedor de Artigas y Cesar Díaz. Lo que remarqué siempre de mi cumpleaños número 4, es que fue el último que pasé junto a mi abuela Margarita, “Aba” apodada por mí cuando no me salía llamarla. A los 5 tuve una torta de frutillitas, preciosa, tenía gomitas en forma de frutillas, con un cabito verde de plástico. No aguantaba hasta soplar las velitas, para comer esos caramelos ricos. Mi tía me compró una ropa muy linda: un pantalón negro a lunares grandes y un buzo negro y verde. A los 6 me peinaba con una colita muy alta, estilo despeinada. Para ese día me había comprado unas calzas, un buzo largo con parches, y usaba unas zapatillas de lona botitas. Muy parecida a la moda actual. Mi mamá estaba embarazada de Kevin, mi hermano, pero yo aún no lo sabia. Los 7 años los festejé en un salón, con un buzo con estampados fluor y nuevo hermanito. Los 8 fueron en una cancha de Paddle, el deporte “boom” del momento. A los 9 mi mamá me organizó un cumple sorpresa, que fue animado por mi prima Mariné...

Los sueños de un ser noctámbulo

De pequeña me gustaba cambiar la almohada de lugar, sobre todo cuando me tocaba dormir debajo de la ventana. Y entre las maderas de las persianas salía un poco de la luna por las noches y el sol en las mañanas, entraba un aire fino imprescindible para respirar cuando acechaba el calor en la ciudad. Esas noches me costaba mas dormirme que de costumbre. Buscaba tácticas como inventar historias y mis propios cuentos, con el chico que me gustaba, hermanos mayores o un perrito que pasear. Y cuando con eso no alcanzaba, había que probar poniendo la almohada donde van los pies, rotar y probar esa nueva postura. Taparse con las sabanas, sacar una pierna para que tome aire, o dejarla colgando de la baranda de la “cama marinera”. Siempre me gustó dormir escuchando el silencio de la noche, y en la casi perfecta oscuridad. Por más que a veces inventara figuras en las sombras, que retrasaban un poco más la conciliación del sueño. Pero siempre tan noctámbula. Confieso que durante muchos años creí que mi madre hasta mis siete años durmió sola, ya que mi papá dormía todas las noches, toda la noche conmigo. Como es de esperar, sólo se quedaba hasta que me dormía. Se impacientaba cuando tardaba en dormirme, o cuando me movía mucho para sacarme las medias. Cada tanto le tocaba el brazo, para comprobar que siguiera ahí, que no me hubiere dejado sola. Los días de mucho frio, me ponía todos los pijamas y camisones que tenía, uno arriba del otro, para estar más abrigada, y porque siempre ha sido divertido ser exagerada.

miércoles, 2 de junio de 2010

Andares

“Mientras la vida se va...
Ay! Mientras la vida pasa
sin darte cuenta, ahí estás
con tu cara de colgado.”
“La dicha no es una cosa alegre”, Beilinson – Solari.


Cuando la vida pasa, mientras los andares cotidianos no se detienen, y no nos vemos, nos miramos, pero no nos distinguimos, tan sólo las figuras moviéndose de cómo todo pasa. Y queremos amarrar fuerte los pies, pero es inevitable, aunque lancemos la vista hacia mil años adelante, o miremos atrás. Es que no tiene que ver con los ojos, sino con la percepción. Percibimos cambios que preferimos ignorar, cómo los colores cambian de color y de lugar, y nos tiñen y destiñen, nos hacen mudar, nos hacen quedar. Siempre pensamos en paralelo, realidad y deseo, estructurado, y lagrimeamos si no se asemejan, y gritamos de disconformidad, sin saber la causa. Cuál será la causa de todo este enredo que nos deja desconcertados, estirando los brazos para alcanzar algo y buscarle el pelo luego. Cuanto más queremos arrancarnos los moldes, más se nos pegan a la piel, tiran los tejidos, duele. Como duelen las hojas que caen antes de marchitarse, los abrazos que ya no vamos a recibir, las risas que no vamos a oír, las cenizas que soltamos no sabemos dónde, y quedan dispersas, perdidas como partículas ínfimas en medio del aire.

sábado, 22 de mayo de 2010

Micromundo


Tu mano dibuja transparencias en mí, mientras tus labios divulgan deseos en silencio. Tu lengua suelta garabatos por doquier, con palabras que cuando no se dicen, se sienten. Tu nombre es el eco que llena las habitaciones que el corazón tenía desoladas. Tus ojos me dicen que te conozco hace tiempo. Tu piel es el refugio, del miedo, del frio. Sos la llama que encandila cuando todo es oscuridad. Nos fundimos en el abrazo de siempre, ese en el que hundimos la nariz en el cuello, y formamos un micromundo, para vos y para mí.

sábado, 8 de mayo de 2010

La pena en el placar

Aquí los problemas nunca acaban, sino que se silencian. Para hacer de cuenta que ya no están, pero mientras no decimos nada, gracias si nos miramos, nos calan los huesos, hasta consumirnos.

Aquí hay heridas, hendijas, que no dejaron de sangrar, de doler, cuando nos encontramos tapándolas con parches, algunos tan chiquitos y efímeros que no llegan a cubrirlas. Otros por más grandes y consistentes, nos emperramos en arrancarlos, hasta desangrar.

Aquí todo tambalea alrededor, cuando el pensamiento péndula sin encontrar dónde aferrarse y quedarse sostenido. Sintiendo que todo no sirve de nada. Que la lucha en la lucha muere, y la mente somete al corazón, asfixiándolo, hasta que no siente más.

jueves, 22 de abril de 2010

Tu cara en la hora del té (*)

Sigo pensando todo el tiempo en vos, para no creer que es mentira que te fuiste. Para no quedarme esperando que vengas esta tarde a tomar el té conmigo, a charlar con mi papá sobre las noticias. Que llames por teléfono para saber dónde estoy, a dónde me fui. Sé que fuimos amigas, que confiabas en mí. Siempre pensaba en vos, no solamente ahora que no estás. Creo que últimamente fuimos incondicionales. Ya quisiera verte otra vez. Ya quisiera abrazarte hoy.

martes, 13 de abril de 2010

Para que cante la vida, toca su caja la muerte


Dónde se escapa la vida cuando se esconde.

Dónde se busca la palabra que ya no asoma,

Los ojos que ya no revolotean mirando quién habla al oído.

Dónde se guarda la entereza que ayer fue vivacidad.

Dónde rebota la voz inexistente que me nombra en diminutivo, silenciosa.

La lágrima de mi padre que me roza el alma, cortándola, filosa.
Dónde la muerte camina con la vida y le deja el paso, para que siga galopando.

Así voy a recordarte siempre, como si aún charláramos de la telenovela de la tarde, y riéramos de algún chisme, o alguna cosa absurda. Porque siempre fue la risa, me llevo tu risa. Y los puntos a dos agujas que me enseñaste, y el pullover al que le hiciste el cuello por mí cuando no me salía, los pantalones que me cortaste. La máquina de coser, que también te gusten Los Redondos, el día que puse música y dijiste "A mí me encanta este Manu Chao”. El viaje en tren a Mar del Plata, para que pueda ir al recital de Los Piojos, las bolsitas para jugar al Tinenti, los paños de agua helada para la fiebre. Tus ganas de llevarme de viaje, el arroz con pollo, el té con leche, las galletitas Lincoln, la torta de manzana más rica, la avenida, el pañuelo en el cuello para nuestras gargantas sensibles, tu nombre que tiene melodía, tus rasgos que llegaron hasta mí.
Eternamente gracias por el acto heroico, por tendernos tus dos manos cuando más las necesitamos. Te abrazo por siempre, abuela Valentina.

Sabrinita.

viernes, 26 de marzo de 2010

“Vos sos parte de mí” (*)


No duermo, porque te quiero. Porque debería estar durmiendo con vos ahora. Aunque vaya a dormir con vos mañana, seguro sólo un rato. Somos estadías fragmentadas, que terminan formando largas permanencias en el pecho. Escucharte en la oscuridad es soñar un poco, además de no dormir. Es transitar ese estado entre la conciencia y la inconsciencia, sin saber a la mañana siguiente qué fue sueño y qué realidad. Es elegir los minutos del día que quiero obviar, hacer como si no estoy, como si no duermo, para contarte historias y preámbulos incoherentes. Y en el resto del tiempo, se trata de pensar un poco. Pienso un poco alguna cotidianeidad que quiera vivir, aunque después vayamos a tener que hacer malabares para no ser aplastados por la rutina. Pienso que en los caminos que parecían caminados, quedan todavía huellas por pisar. Que todo es nuevo para mí también, como dejar de hacerme la indecente, o intentar ser paciente y respetar. Y que vale la pena, porque después brillamos cuando te animás, y nos anudamos más fuerte. Lo que más me gusta es pensar que estás acá, aunque no duermas conmigo más que un rato en la semana. Me gusta saber que siempre estamos a un botón de distancia, y que te gusta escucharme, y a mí también. Aunque a veces quisiera tener la misma familiaridad con tu piel, que con tu voz. Parecemos viajeros en la distancia. Ahora sólo viajaría con vos, iría donde no exista el tiempo. Que no es viajar en el tiempo, sino caminar transversal a él. Pero qué lindo cuando vamos de la mano, en contra o a favor de algún viento del Sur, del Tigre o de la ciudad. Qué lindo verte manejar, bailar unos pasitos electrónicos o imaginarte hablando de mí. Vos y yo sabemos que es un problema que tengo, que no pienso un poco, pienso mucho, sobre todo cuando no duermo, porque no quiero. Porque te quiero es que no duermo.



(*) Uso palabras de tu boca, porque a diferencia de mí, que suelto frases y oraciones como aire, a veces sin pensar, a veces impulsivas, palabras que algunas vuelan como una hoja en el viento por su liviandad, vos decís poco. Pero cuando decís algo, eso que decís, tiene tanto peso y consistencia que me llega al alma. Y ahí se queda alojado, en mi costado más dulce, donde tus labios suaves saben llegar.


sábado, 20 de marzo de 2010

Valentina, la argentina

Tiene las manos arrugadas, como si siempre hubieran sido así, las uñas rayadas.

Los ojos ya grises de los años, y las piernas delgadas.

Aún nunca le vi sus pies. ¿Cuánto habrán caminado para ocultarlos así?

El pelo, siempre tijereteado a su estilo, casi blanco, donde fue negro vigoroso.

Le gusta mi música, podemos reír igual, con los mismos labios gruesos.

Lleva mi país en su sangre, porta mis colores en su piel.

domingo, 14 de marzo de 2010

Tu mano en mi mano

Respirar en vos y olerte hasta llevarte impregnado. Solidificarnos con un abrazo, mientras presiento tus ganas de explorar y vibramos con cada emoción nueva.

Son tus ojitos que me miran con confianza los que me llevan a volar. Y volando te encuentro al lado mío. Sujetando fuerte al corazón. Cantando en el agua, nadando en el aire. Apoyás tu cabeza en mi panza, y nos llevamos el lujo de soñar con el instante que vendrá.

jueves, 18 de febrero de 2010

Soneto de una cama desarmada, pasado el mediodía y las tostadas



Yo no quiero invadir tu corazón,

Sólo quiero que me invites a habitarlo.

Algún sueño llegará

desde la cima de nuestra soledad

Y seremos la más dulce compañía.

Sos el aprendiz de esta artesana del amor,

Hasta que deje las herramientas

y disfrute la pieza nueva.

Partir el mundo en pedazos,

Y rearmarlo si fuera necesario.

No temas, corazón

No van a lastimarte otra vez,

Te voy a cuidar.

Vos quereme,

Sin medida, ni tiempo.

martes, 9 de febrero de 2010

Hombrecito de aguas claras



Vas descubriendo la vida en gotas, sin imaginar lo que aún no has sentido. Te cubres con tu caparazón, creyendo que todos lo tienen, pidiendo permiso para romperlo. Y aunque no veas claro el horizonte, ahí te encuentras parado, superándote. Sabiendo que llegarás, que todo estará bien, usando tu mente como la herramienta más poderosa. Rígido, con ánimos de volverte maleable para mí, sólo un poco. Llevas una paciencia que se viste de infinita, orejas para escuchar lo que haces mal y voluntad para mejorarlo. Imagino que pocas veces habrás apostado a empeñar el corazón, por eso entiendo de tu temor. Tu entereza parece irrevocable, pero yo que ya te besé bien, sé de tus indulgencias. No te importan las palabras.

Así es como te veo, hombrecito de aguas claras.

Aromas que seducen, la piel que se torna conocida y diferente a las demás. Puedo esbozar tu alma, siendo la confianza lo primero que pienso cuando te pienso. Luego me tomo del brazo de tu ser noble, y de sobras sabes que puedes apoyarte en mi hombro.

Ahora que todavía tengo el vientre sensible por tu presencia, que sé que me vas a extrañar cuando yo también lo haga, que la luz no nos oculta. Ahora es cuando ya no quiero correr sola, ni adelantarme, por eso mejor me quedo caminando al lado tuyo, respetando el ritmo de tus pasos. Y eso es nuevo para mí. Sé que el tiempo que siempre me impacientó, será fructífero para nosotros.

Estoy pensando en quedarme, aunque no sepa dónde.

martes, 2 de febrero de 2010

Because the wind is high, it blows my mind


Nadie debe perder su libertad, aquella que está en el agua, en el viento.

El vaivén de los árboles y las caderas al ritmo de la corriente del río, purifican las almas.

Lanzando penas como piedras, en un bienestar antiefímero.

Nadie es dueño del sol, ni de las montañas.

Ni siquiera son míos los besos que no te di.

Cuando no existe mañana y no sabemos cómo será volver, refresco mis pies antes de emprender la caminata

Me suelto el pelo en el ocaso y te abrazo al amanecer.

Aún sabiendo que quizás no nos pertenecemos, que nadie se pertenece.

Porque nadie debe perder su libertad, aquella que está en el agua, en el viento.

jueves, 14 de enero de 2010

Todo lo que fue, se va

El disco seguía sonando cuando él se fue. Justo en “Como un cuento”, que era lo más alejado de la realidad. Ella se queda pensando en no pensar, y sigue descubriéndose, explorando dentro de sí. Que no es época de sacudones tan abruptos que la puedan hacer caer. Pero siente que es más fuerte que antes, y que quiere seguir amarrada a su suelo nuevo. Nada de baldosas viejas frías. Aunque el horizonte nunca sea claro, tampoco es necesario volver la vista atrás. Los broches son muy útiles, sobre todo por la sequedad que dejan en los labios, para salir a buscar nuevos vinos donde mojarlos. Siempre su solución fue patear el tablero, espera que esta haya sido la última vez. Que sus estrellas no se apaguen, que no se quede otra vez admirándolas sola.

sábado, 9 de enero de 2010

Hasta luego

Hace poco descubrí, cómo era eso de cortar por lo sano, de quedarse con ganas de más, de irse cuando aún sentimos el sabor dulce en los labios, recordando un buen trago. Aprendí a racionar estadías, a disfrutar de lo pequeño, creyéndolo irrepetible. Que puedo lograr calma, y refugiarme en mí misma, a cambio de horas armoniosas. Una vez más sentí que hay tanta belleza en el agua, y en el viento, en ver a las olas irse torcidas, impulsivas, sentir que todo se mueve, rápidamente, y se va, llevándose lo mejor y lo peor, dejándonos otro poco. Que hay abrazos que son hasta siempre ficticios, y otros verdaderos. Abrazos que me dejan el sinsabor de las despedidas, pero que nuevamente me recuerdan que es mejor decir hasta luego, antes de que me digan adiós.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Gris de ausencia, de encierro

Hay algo que aún no he dicho, que siempre queda por decir. Hay algo que no puedo soltar, y me aprieta la garganta, me anuda las manos. Hay algo que me acelera el pulso, el corazón. Algo que no quiere dormirse, para que no llegue mañana. Hay un lugar donde aún no pude llegar.

Hay una voz y un rostro que aún no existen. Un cuerpo que jamás toqué, con labios que jamás besé. Hay susurros no oídos, con sueños nunca vividos. Hay sitios de mí que aún no reinventé. Y siento ansiedad por vivirlo todo.

Hay inercia de abandonar, de escapar. De salir corriendo, de no volver. Inercia de gritar todo lo que pase volando por dentro, o por el lateral de la mente. Hay una incertidumbre que me genera inercia hacia el vértigo.

Hay disconformidades que tensionan mis sonrisas y no me dejan ver la luz. Faltan ventanas por donde pueda llegar el sol. Falta espacio para desplegar mis alas. Falta aire.

Me falta una voz y un rostro que aún no existen. Me falta un cuerpo que jamás toqué, con labios que jamás besé. Me falta a quién decirle lo que aún no he dicho, lo que siempre queda por decir. Me falta quien me lleve al lugar donde no exista lo que existe hoy en mi mente.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Nadie te espera, mujer

Yo que conozco tus manos y tus pies
siento el mismo domingo
me desespera por las noches la misma soledad.
Exploré cada poro de tu piel
lamí tus lágrimas
te protegí de la lluvia.

Yo que reí penas
lloré risas
crecí con tu tiempo
volví a mi propio sabor
fui la amadora que olvidé
soñé cada noche un nuevo amanecer.

Yo que no volvería a lastimarte
reinventaría caminos viejos
para andarlos con zapatos nuevos.
Yo que ahora soy mujer
aunque ya no me anime a decirte nada.

martes, 29 de septiembre de 2009

Si tus colores pudieran darle a mi boca una sonrisa otra vez

A menudo pienso en nosotros. Azul. Sobre todo estos días en los que me siento tan extinguida, con la garganta a punto de quebrarse. Estos días en los que el sol se pone bajo mis pies, y me faltan ventanas para verlo y un hueco en la pared por donde respirar. Violeta. Entonces pienso en cuando no quería ni contigo, ni sin ti. Éramos tan vos y yo, que no sé bien qué me sucumbió, hasta destruirlo todo. Rosa. Quise disociarme, y sin embargo, aún penden algunos hilos de todo aquello que aferramos. Hilos invisibles, que nunca vas a querer ver, pero que recuerdan la fuerza sobrenatural que nos anudó. Rojo. Se me desgarró el alma, cuando supe que no volvería a querer a nadie igual, y reconozco que ya nunca volvió a ser la de antes. Negro. Sé que las imágenes están añejas, desteñidas, de tanta agua que pasó. Sé sobre tus enojos, tu indiferencia intencionada, y también que llevas un dolor ajeno. Amarillo. Pero hay metáforas que no me dejan soñar sin volver a vos. Porque, quizás, todas mis poesías estaban en tu boca. Verde.

martes, 22 de septiembre de 2009

Remembranza en una bolsa vieja



"Por eso, cuando el tiempo hace resumen
y los sueños parecen pesadillas,
regresa aquel perfume
de fotos amarillas."J.Sabina


¿Dónde reflotan los recuerdos?

En los sueños.

¿En qué se materializan?

En los objetos.

¿Y con qué colores?

Con los de las fotos amarillas.

¿Dónde duermen?

En las almas de los que no saben caminar sin mirar atrás.

¿Y cómo se nos hacen cuerpo los recuerdos?

Cuando los comemos como chocolates.

(Lo más lindo de los chocolates es que no todos tienen el mismo gusto.)

domingo, 13 de septiembre de 2009

Únicamente absurda

De sobra supe la falta de horizonte
Pero el río inquieto olía a primavera.

Un pensamiento fugaz, preciso, sin retorno
Se pierde en la noche amplia y vacía.
Únicamente absurda,
No me sigues.
Más bien me dejas correr descalza
Sobre arenas ardientes brillantes.

Otro resplandor ya no quiere cegarme.
El pecho vulnerable
Que no puede estallar
Antes de volver a sentir
Otro amor que me erice la piel.

martes, 8 de septiembre de 2009

Las respuestas sobre Julia

(¿Aclaran u oscurecen?)


No es que Julia ya no quiera amar, ni que ahora sólo tema. No es que se haya vuelto una descreída, una existencialista incrédula, una resentida desilusionada.

Es que ya no quiere esperar, para no desesperar. Es que siente que ya no puede correr incansable y ciegamente hacia el amor. Sobre todo eso, ciegamente. No puede desvanecerse ante cualquier escena agradable, sin sopesar. (¿Estará muy metódica?)

Julia hace tiempo que ya no quiere creer en príncipes, ni en sus tipificaciones ideales weberianas. (Confesiones iterativas) Ahora quiere un amor terrenal, para volar y volver. Un hombre sin ropajes azules, tan sólo con un corazón a su medida.

Julia se asoma al balcón que no tiene, y siente en la brisa, que hoy ama al amor como complemento, y no como energía vital.

(Lastima que hasta cuando no lo desea, todo se le disuelve.)

viernes, 4 de septiembre de 2009

Julia se va - se queda


A penas le regalaron ese llavero, supo para qué lo usaría. Julia quería lucirlo orgullosa, cuando la acompañasen a la puerta de su casa. Jugar con él entre sus manos, mientras la despidan, en esa dialéctica del me voy – me quedo.

Una noche la besaron absorbentemente, luego de haber pasado largo rato charlando en forma amena. Venía sabiendo dulce e interesante. Hasta que recordó la última historia que nació de un beso tan compatible. Y bastó ese instante, para que el interés se le disuelva.

Así fue como Julia descubrió que se había vuelto una mujer escurridiza. Que ya no esperaba. Que ya no buscaba más que lucir su llavero orgullosa, cuando la acompañen a la puerta de su casa.