
Consuelo de pensar que fue un día feliz. Consolémonos los desconsolados buscando algún consuelo tonto, que nos distraiga por un rato.
Por qué será que siempre el mar nos revuelve, para después tirarme en la orilla. Mientras sigas esquivando el recuerdo, no vas a poder consolarme, y esta vez no voy a desistir.
Consuelo es ver otra vez el horizonte, luego de aquella infinita tormenta gris, que nos colmaba de humo endemoniado. Es cerrar con fuerza los ojos, intentando encontrarte en algún sueño, de alguna siesta, de algún verano.
Consuelo es creer que mientras sigas viendo mi esqueleto pasar, algo de tu inconsciente se va a soltar.
Consuelo es pensar en el portarretrato que no quiero que muevas de aquel aparador.
Este es un consuelo de amor, para olvidar el tiempo oxidado.
Este es un consuelo de amor, para que no te olvides de la ocurrente caprichosa cariñosa.
Este es un consuelo de amor, para no soñar tantos mares y ríos en el paraíso inventado.
Es un consuelo para consolar a los desconsolados de amor, que no saben cómo conciliar su pena por tanto desamor y desconsuelo olvidado en el olvido del tiempo oxidado.