Enamorarse puede ser una trampa mortal, para quienes andan en la cornisa de la cordura. Puede ser el salto al vacío, como en cada escritura. La sensación del sin retorno, de la prisión en medio del cielo. Puede ser la ficción más extraordinaria de la cual no queremos volver, aunque no vayamos a sobrevivir.-

domingo 6 de diciembre de 2009

Gris de ausencia, de encierro

Hay algo que aún no he dicho, que siempre queda por decir. Hay algo que no puedo soltar, y me aprieta la garganta, me anuda las manos. Hay algo que me acelera el pulso, el corazón. Algo que no quiere dormirse, para que no llegue mañana. Hay un lugar donde aún no pude llegar.

Hay una voz y un rostro que aún no existen. Un cuerpo que jamás toqué, con labios que jamás besé. Hay susurros no oídos, con sueños nunca vividos. Hay sitios de mí que aún no reinventé. Y siento ansiedad por vivirlo todo.

Hay inercia de abandonar, de escapar. De salir corriendo, de no volver. Inercia de gritar todo lo que pase volando por dentro, o por el lateral de la mente. Hay una incertidumbre que me genera inercia hacia el vértigo.

Hay disconformidades que tensionan mis sonrisas y no me dejan ver la luz. Faltan ventanas por donde pueda llegar el sol. Falta espacio para desplegar mis alas. Falta aire.

Me falta una voz y un rostro que aún no existen. Me falta un cuerpo que jamás toqué, con labios que jamás besé. Me falta a quién decirle lo que aún no dicho, lo que siempre queda por decir. Me falta quien me lleve al lugar donde no exista lo que existe hoy en mi mente.

miércoles 25 de noviembre de 2009

Las orejas de Salomona

Salomona antes se resguardaba de los murmullos, de los ruidos contaminantes de la ciudad, de los gritos absurdos, de las palabras hirientes dichas desde lejos. Antes aminoraba el ruido de la cuchara golpeando con la taza, los tacos de la vecina, las novelas de la tarde. Era feliz creyendo en los buenos espíritus.

Un día comenzó a oír mejor. Descubrió que las voces que conocía eran otras. Empezaron a retumbarle, como ecos en la madrugada, expresiones de odio. Comprendió que más allá de su intimidad, eran todos malintencionados en sus habladurías.

Entonces, Salomona, apretó fuerte sus orejas, intentando volver a tapar sus oídos, queriendo ensordecerlos. Pero ¿con qué armas puede uno enfrentarse a la mala fe cuando tiene la desgracia de ser puro de corazón?

lunes 9 de noviembre de 2009

Nadie te espera, mujer

Yo que conozco tus manos y tus pies,
Que siento el mismo domingo,
Que me desespera por las noches la misma soledad.
Yo que exploré cada poro de tu piel,
Que lamí tus lágrimas,
Que te protegí de la lluvia.

Yo que reí penas
Que lloré risas
Que crecí con tu tiempo
Que volví a mi propio sabor
Que fui la amadora que olvidé
Que soñé cada noche un nuevo amanecer.

Yo que no volvería a lastimarte
Que reinventaría caminos viejos,
Para andarlos con zapatos nuevos.
Yo que ahora soy mujer,
Aunque ya no me anime a decirte nada.

domingo 18 de octubre de 2009

Cuando te busco, no hay sitio donde no estés

La primera vez que toqué su piel, que la miré en sus prendas negras íntimas, sos increíble le dije, y de verdad pensaba que lo era, por mucho tiempo lo pensé…

- Emanuel, te dije que te corras de ahí. Dejame que estoy tratando de descansar.

Necesitaría dormir una hora o media, aunque sea, pero no se por qué, cuando más cansado estoy más pienso, por qué será, una anestesia me haría bien… Ella sí que me anestesiaba, con sus besos frenéticos, su sexo suave y tibio, creo que moriría adentro suyo, las pantorrillas de esa mujer, tensas, duras, las abrazaba fuerte y ella se caía al piso, y yo me tiraba encima, a veces se extraña, la verdad…

- “No - se - vuelca”, dice en la caja, ¿no leés?

- Y entonces, ¿Para qué me preguntas?

Emanuel se debería haber ido con el viejo, así no estaba acá todo el tiempo dando vueltas, qué molestia este pendejo… La dejé y, sin embargo, termino recordando los mejores ratos, será que después de que pasa un poco el tiempo, y las relaciones se enfrían, uno termina rescatando lo que carajo quiere, lo malo, lo bueno, depende lo que le convenga, lo que le sugiera la necesidad del momento… Será porque ahora estoy más sólo que un perro, que me acuerdo de todo eso, y las minitas no llenan ese espacio, son sólo un momento de pasarla bien y listo, después borrás su número de teléfono, no sirve para nada tenerlo ahí, a menos que te haya gustado un poco más, y lo guardás para otro día en el que estés aburrido, Nicolás y Santiago hacen lo mismo… Uh, no puedo creer lo que me acordé, cuando veníamos acá y Emanuel dormía, ella para que no se despierte movía su cuerpo, las manos, y me hacía la mímica de todo lo que iba a hacerme, y me decía moviendo los labios que me amaba, que era el más lindo del mundo, y todas esas cosas que de otra me hubieran empalagado, asustado, me hubiera ido corriendo a la mierda, pero tratándose de ella, no…

- ¡Es la primera escena recién! Esperá un poquito, Emanuel, tené un poco de paciencia, ya va a aparecer Batman. ¡Al final no me dejaste pegar un ojo! ¿Te das cuenta, nene?

Otra vez sábado, a dónde iremos hoy a piratear, ahora que estamos todos solteros, podría bajar a comprar un Fernet, o un whisky, y necesito puchos también, voy a comprarme un encendedor nuevo… Celina siempre me decía que era muy seductor al prender un cigarro, al pitarlo cerrando un poco los ojos, apoyándomelo en el costado de los labios, después de eso siempre me besaba, mordiéndome a penas, mientras le apretaba con ganas el culo, que era lo que más me gustaba de su cuerpo, siempre se lo dije, y se reía como si no me creyera, nunca me creía nada, qué lastima, porque de verdad la amaba, la amé como a ninguna otra, la amé como un hombre, aunque la haya dejado… Lo único que te pido es que te hagas valer, le dije cuando me despedí.

martes 29 de septiembre de 2009

Si tus colores pudieran darle a mi boca una sonrisa otra vez

A menudo pienso en nosotros. Azul. Sobre todo estos días en los que me siento tan extinguida, con la garganta a punto de quebrarse. Estos días en los que el sol se pone bajo mis pies, y me faltan ventanas para verlo y un hueco en la pared por donde respirar. Violeta. Entonces pienso en cuando no quería ni contigo, ni sin ti. Éramos tan vos y yo, que no sé bien qué me sucumbió, hasta destruirlo todo. Rosa. Quise disociarme, y sin embargo, aún penden algunos hilos de todo aquello que aferramos. Hilos invisibles, que nunca vas a querer ver, pero que recuerdan la fuerza sobrenatural que nos anudó. Rojo. Se me desgarró el alma, cuando supe que no volvería a querer a nadie igual, y reconozco que ya nunca volvió a ser la de antes. Negro. Sé que las imágenes están añejas, desteñidas, de tanta agua que pasó. Sé sobre tus enojos, tu indiferencia intencionada, y también que llevas un dolor ajeno. Amarillo. Pero hay metáforas que no me dejan soñar sin volver a vos. Porque, quizás, todas mis poesías estaban en tu boca. Verde.

martes 22 de septiembre de 2009

Remembranza en una bolsa vieja


"Por eso, cuando el tiempo hace resumen
y los sueños parecen pesadillas,
regresa aquel perfume
de fotos amarillas."
J.Sabina



¿Dónde reflotan los recuerdos?

En los sueños.

¿En qué se materializan?

En los objetos.

¿Y con qué colores?

Con los de las fotos amarillas.

¿Dónde duermen?

En las almas de los que no saben caminar sin mirar atrás.

¿Y cómo se nos hacen cuerpo los recuerdos?

Cuando los comemos como chocolates.

(Lo más lindo de los chocolates es que no todos tienen el mismo gusto.)

domingo 13 de septiembre de 2009

Únicamente absurda

De sobra supe la falta de horizonte
Pero el río inquieto olía a primavera.


Un pensamiento fugaz, preciso, sin retorno
Se pierde en la noche amplia y vacía.
Únicamente absurda,
No me sigues.
Más bien me dejas correr descalza
Sobre arenas ardientes brillantes.


Otro resplandor ya no quiere cegarme.
El pecho vulnerable
Que no puede estallar
Antes de volver a sentir
Otro amor que me erice la piel.

martes 8 de septiembre de 2009

Las respuestas sobre Julia

(¿Aclaran u oscurecen?)


No es que Julia ya no quiera amar, ni que ahora sólo tema. No es que se haya vuelto una descreída, una existencialista incrédula, una resentida desilusionada.

Es que ya no quiere esperar, para no desesperar. Es que siente que ya no puede correr incansable y ciegamente hacia el amor. Sobre todo eso, ciegamente. No puede desvanecerse ante cualquier escena agradable, sin sopesar. (¿Estará muy metódica?)

Julia hace tiempo que ya no quiere creer en príncipes, ni en sus tipificaciones ideales weberianas. (Confesiones iterativas) Ahora quiere un amor terrenal, para volar y volver. Un hombre sin ropajes azules, tan sólo con un corazón a su medida.

Julia se asoma al balcón que no tiene, y siente en la brisa, que hoy ama al amor como complemento, y no como energía vital.

(Lastima que hasta cuando no lo desea, todo se le disuelve.)

viernes 4 de septiembre de 2009

Julia se va - se queda


A penas le regalaron ese llavero, supo para qué lo usaría. Julia quería lucirlo orgullosa, cuando la acompañasen a la puerta de su casa. Jugar con él entre sus manos, mientras la despidan, en esa dialéctica del me voy – me quedo.

Una noche la besaron absorbentemente, luego de haber pasado largo rato charlando en forma amena. Venía sabiendo dulce e interesante. Hasta que recordó la última historia que nació de un beso tan compatible. Y bastó ese instante, para que el interés se le disuelva.

Así fue como Julia descubrió que se había vuelto una mujer escurridiza. Que ya no esperaba. Que ya no buscaba más que lucir su llavero orgullosa, cuando la acompañen a la puerta de su casa.

martes 25 de agosto de 2009

Je t’Aime

Tal vez acá sentada termine la ficción, en la más triste realidad de todas, donde abundan los desencuentros y las tristes melodías. Los encuentros, las oportunidades, la sincronización de estadios personales para dejar la unicidad. La sinceridad, los secretos confesos, palabras que quieren escupirse, y dan miedo. El vértigo, las ganas de caer, en el mismo precipicio en el que se siente volar, intenso. Esperar que valgan la pena las historias que pasaron, el estar a la espera de un sacudón. Todo aquello que dejamos ir, lo que no vuelve, lo que no llega, te anuda el corazón. Sentir, llorar, gritar, escribir, tal vez eso desanude por un rato la angustia impotente, que cada vez más quiere ser invisible. Y las luces de la ciudad, que titilan y encandilan, gustosas de ser quienes iluminen miradas que choquen y perduren, un día.-

martes 18 de agosto de 2009

El silencio en la calma

Dame una porción de tu cielo
Una arteria de tu corazón
Anestesiame
No voy a prestarle atención a la soledad
Tan sólo un libro agarrotado de compañía en la voz
Seguro quieras arrancártelo todo.



Sobrevolar la ciudad y mirarla con otros ojos. Sentir cómo vuelve aquello que causaste olvidadiza, mientras tus manos siguen desconstructivas. Asumir que no existe el momento constante, que sos más efímera que nunca. Que el grito es en el llanto, lo que el silencio en la calma. Y soñás todavía, sí. Pero no querés los sueños que te tocan.

Tal vez quieras oler mi perfume, o abrazarme un poco cuando un llanto sin argumento se quiera apoderar de mí. Tal vez puedas darme la mano las tardes en las que no quiera cruzar la calle sola, o escuchar mis incongruencias por un rato nomás. Aunque soy yo quien debe quedarse alguna vez. Encontrar mi punto de anclaje. Alojarme, sin equipaje que me invite a huir.

lunes 10 de agosto de 2009

Inercia abandónica

Por qué a veces seguimos sólo por inercia, cuando ya sabemos que no vamos a llegar.

Por qué a veces seguimos, aún cuando ya no podemos ni queremos, tan sólo para no traicionarnos y no nos damos cuenta que más traicionero es hacer por llegar, pero sin sentir.

miércoles 5 de agosto de 2009

La tierra no es para ángeles

Sus ojos eran iguales a los de aquella mujer. Sus gestos. Sobre todo al llorar. Era posible percibir cómo el pecho colorado se les comprimía de angustia, de impotencia, por no poder modificar las actitudes de los suyos. La primera mujer era un ángel. El temor, es que la segunda también lo sea. ¿Y la tercera que ha nacido?

miércoles 22 de julio de 2009

Despabílate, Sabrina

Hace 24 años le eligieron un nombre que signifique “princesa”, y eso le dio sentido a todo el resto.

Sabrina siempre se refugia en sus letras, buscando algún sol valiente que le queme la piel, que la ayude a espantar oscuridades de sobreviviente. Sabe que sólo otro enjambre podrá anudarla a la tierra, haciéndola superar la unidad que ha formado con su propia materia. Creció sin darse cuenta, aunque siempre le dolió alejarse de su infancia. Los años le trajeron exigencias, puro remolino de ideas, un avatar en la mente. Lleva una sensibilidad que muchos no comprenden, o por sombríos no llegan a ver. Y, a veces, hasta ella quiere despojársela. Olvidó los consuelos tontos y, ahora, necesita un nuevo despertar, para seguir soñando sin distorsionar realidades. Para inmunizarse por completo de este mundito, siniestro y efímero, cambiante, por elección, por empuje. El despertar ya está instaurado en su mente, en sus letras, y ahora sólo piensa en hacerlo despabilar.

Sabrina sintió las convulsiones dentro, cómo se morían en ella, en un desarme de gratitud y regodeo. Volviendo a sí misma, que no era más que aquella sin pudor, ahora calma. El vértigo que busca la cumbre, volvería por su cuerpo al día siguiente. Entonces, vio la lluvia en el vidrio, en gotas, en surcos, como líneas delgadas, como átomos explotados. Miró por ese vidrio y no había nada más del otro lado, sólo el movimiento de cómo garuaba, un recorte exquisito del resto de la perspectiva.

Otro Julio invernal la encuentra casi fría, descorazonada, aunque aún conserva el calor típico de su alma, volátil como su espíritu. Apacible, como pocas veces. Para ya no contar más los cumpleaños que se acercan. Para seguir transitando, sin percibir al calendario desarmarse, pudiendo amar y olvidar en un sólo paso. Sin la necesidad de nada más que su propio peso y levedad.

Sabrina despierta una mañana, y percibe cuántos colores se han mezclado, cuántas almas no volvieron y cuántas otras nunca se fueron. Despierta una mañana, y siente que el viento ya no es el mismo, ni el fulgor de sus ojos color miel, ni siquiera el rubor de las mejillas, ni sus labios gruesos al amanecer.

viernes 10 de julio de 2009

Color blanco imposible

Hoy tan cansada de la rutina, de las preocupaciones reales e inventadas. Tan cansada de provocar problemas a causa de mis pensamientos escurridizos e incesantes (rebuscados), he tomado una gran decisión inédita: Dejar de pensar. Pensar en nada. Y yo, la más imposibilitada de todas para blanquear mi mente por un rato, voy a lograrlo. Seguiré los pasos precisos hasta conseguir lo que ya ha dejado de ser imposible.

El primer paso será vaciar mi habitación, hasta de mi hermano enfermo de anginas. No deben quedar rastros, ni recuerdos. La pintaré de blanco, toda, incluso el suelo.

Próximo paso, tomaré una ducha y, por cada gota que caiga, un pensamiento se me irá por la rejilla. Al terminar, recolectaré todos los rollos de papel higiénico que encuentre. Me enrollaré todo el cuerpo, cual momia en el antiguo Egipto, pero manteniendo cierta movilidad.

Por último, vuelvo a mi habitación, abro la ventana y me desparramo por el piso hasta camuflarme con sus paredes, hasta ser las dos tan inexistentes, vacías y blancas como insulsas palomas en una plaza abandonada.

Todo está listo y se siente encantador. Trato de recordar algo, pero no quedan recuerdos en mí. Sólo creo escuchar una voz llamándome por un nombre que no logro distinguir. No pienso nada. No soy nada. Sólo un cuerpo exagerado de sentidos, levitando, saliendo por la ventana, comenzando a contemplar: árboles verdes claros, frutos rojos brillantes, margaritas amarillas, el cielo tan celeste y mi mente… Blanca. Blanca por un rato.

domingo 28 de junio de 2009

Indicaciones sobre las pasiones (Y los estados de naturaleza)

Jamás hay que reencarnar fantasmas en la imaginación. En el caso de que ya los hubiere, es mejor no querer esconderlos debajo de ninguna alfombra, ni colchón. No hay que pisotear las pasiones viejas queriendo apagarlas. Sino, que es conveniente, no prestarles atención, dejando que se esfumen los fantasmas y así se terminen consumiendo solitas. En ningún caso, debemos encender la mecha de la tentación por la prohibición. De no seguir estas indicaciones, la pesadilla más temida puede hacerse realidad, reavivándose con más fuerza el fuego de aquella pasión, a penas lo hemos perdido de vista. Porque una mujer no puede romper con ningún estado de naturaleza, por más contrato social que quiera imponer. ¿Y un hombre? Tampoco.

jueves 18 de junio de 2009

You were here

Una noche noctámbula, donde la verdadera piel se esconde bajo las frazadas. Es de adivinar que no voy a encontrar tus orejas en mi almohada. Una habitación en la que intento acurrucarme como si aún estuvieras aquí, mientras pienso ojalá tus labios ya no besen frio al pensarme. Tan difícil es dormir donde despertamos amaneceres. Me pregunto dónde ha quedado: el hombre enamorado del sol, esa esencia fresca que necesitaba nuevas libertades, la fruta en la que puedo saborearte, tu sueño joven, el camino bifurcado. Dónde te has ido con tu carita de corazón novato. La belleza que no tiene precedentes, viene con la inteligencia en sus entrañas. Y soy una vágatela que antes fue pasión, impulso, deslumbramiento. Fue sueño, como cada día en los que vivimos en un jadeo de placer incesante. Voy a seguir errante en este mundo resignado, y sin echar la vista atrás.

viernes 5 de junio de 2009

Universo abstracto


“Gracias por perfumar con emociones,
los sueños de una noche de verano.”

Joaquín Sabina


Ya sé que estoy perdida en esta nube repentina de olvido absoluto, donde el aire es denso y aprieta mis partículas. Ahora que es urgente salvar el alma, no tomar impulso para la caída libre. Sé que soy un puñado de acciones hiperactivas, sin quitar la vista y la concentración del aquí y ahora. Sigo perdida, en mi nueva galaxia. Mecanismo sistemático de evadir pensamientos volátiles, independientes de la conciencia. Sorprendida por el dominio de la razón por sobre el espíritu, tal vez aprendiendo de vos. Comprender que no te fuiste del mundo, que sigues merodeando resplandeciente aunque ya no me llegue la luminiscencia. Puedo esbozar sonrisas, libres de certezas, que ya no saben ni qué deseo, ni quién soy. Sólo sonríen para romper con todo estado de ánimo prefijado. Y a veces vuelve la pena, con un aroma dulce, y lo perfuma todo como si hubiera sido un sueño extraordinario que, ahora despierta, se ha vuelto conformismo nostálgico.

martes 19 de mayo de 2009

El patio del fondo


No es que sea un chaparrón en la ventana, o un día gris. No es que sea un té incoloro, un café sin sabor. No es que sea un sauce llorón, o una mujer sin amor. No es que sea una puerta que nadie tocó, un hombro donde nadie lloró. No es que sea una alienada de la normalidad, una mente fuera de contexto. No es que sea una lágrima salada, una bomba por explotar.

A veces conocemos las historias que se están por contar, y las terminamos contando de tanto que creemos conocerlas. A veces creemos que podemos inventar carrozas, donde sólo hay calabazas dulces (y eso no es poca cosa). Cada vez que ese teléfono en desuso suena, deja un absurdo por imaginar.

Es que hay cansancio de no ser y un sello en tu alma. Hay una rosa roja que no quiere marchitarse, y algunos soplos profundos que quedan por soltar. Es que hay un patio en el fondo al que debemos llegar, una hamaca para lanzarse a volar. Es que hay colores en tu boca que no quiero borrar, y una sonrisa para no olvidar. Es que hay una necesidad vertiginosa, de aniquilar excusas, de quedarse a gusto, de que tus brazos me vengan a levantar.

sábado 2 de mayo de 2009

Una mujer patológica

Artimañas para un trato diferencial. Buscando con lupa alguna mentira. Una insatisfacción, que esconde una duda mal explicada. Mientras no es fácil cargar con una mente retorcida, con una boca que jamás calla. Sombras que aún persiguen, inventando historias invisibles. El deseo de que todo encaje en la medida de la imaginación, del deseo mismo. Y tanto mal enfoque, que puede arruinar la visión. Buscar la salida de la encrucijada construida, ya vieja. Fabricar dolor de las entrañas de la alegría. Seguir exprimiendo el corazón, amordazándolo de a ratos, dejándolo ser otro poco. Las mañanas que anudan los labios, que mascullan los temores nocturnos, con los pies sin posibilidad de firmeza. La negación de la realidad, la mirada tirada por el piso. La ciudad a oscuras, los ojos incoloros. Y una mujer patológica para olvidar.

martes 21 de abril de 2009

Jacarandá


Tal vez querías volver a tu soledad, a ese estado en el que sólo sueñas, sin límites. Porque sabes que tus sueños son insuperables, y a vos que nada te alcanza… La costumbre siempre te espera cómoda en un sillón, para no ser percibida. Pero te engaña y ahí está.

Canalizas el amor con tus manos. Pero no das cuenta que tu vida es otra. No tiene que ver con ese bocetito de cuaderno rosa. Ni con la apariencia de sujeto determinado. ¿Cuándo no apoyaste tus pies? ¿Quién te quiere así de frágil? ¿Y tan irreal? Sé que no mientes cuando dices que te es sumamente difícil no borronear tus escritos.


Es que somos conciencias efímeras, que padecemos, sufrimos, sentimos… Y que un día seremos viento de madrugada, escalofriante.


Si fuera drástico, no sería real.

jueves 26 de marzo de 2009

Amor rojo (Corazón Sui-Generis)


En este instante preciso:

Es tiempo de mirarnos a los ojos, de escindirme el corazón para regalártelo todo. Vuelvo con el cuerpo blando, la primavera nunca termina. Los prejuicios caducaron, sueño cada noche con lo hermoso de caminar juntos, tomándonos por la cintura. Te sujeto fuerte la mano pero sin apretarte, abro mis brazos para ti. Te escucho mejor, ya entendí que no importa el tiempo, ni cuánto, no debe haber miedo que me opaque. En este instante preciso quiero compartirte algún ocaso dorado y gris.

Pasa que las 22.07 es mi hora. ¿Crees en la permanencia que transita transversal al tiempo? La permanencia de los afectos implica que aunque no los veamos, siguen allí, no desaparecen. (Algunas veces olvidé el concepto).

¿Será éste sueño noctámbulo el amor? Como si ha sido inventado de nuevo. De a ratos vuelto insatisfecho. De a ratos colmándonos las manos de flores, los pies de algodón, las bocas de chocolates, las mentes de revolución, los ojos de cartón. Y el corazón, ese órgano ya sui-generis, ya ni siquiera órgano sino metáfora, relleno de frambuesas rojas brillantes, como los labios que ya no besarás.

Rellename los huequitos en el alma que me dejan las siestas, las tardes de domingo, algunos vientitos nocturnos. (Por favor)

domingo 15 de marzo de 2009

Visitas a una niña mala

Pasaba que a veces volvía a visitarla, para que se sintiera horrible, triste y enojada. Era la maldición en sus pies, en cada paso que andaba. Se volvía una tipa realmente indeseable. Presa del amor vuelto en contra, con los centímetros contados hacia el precipicio creado. La voracidad en su mente, le angustiaba la garganta, anudándola. Inventos y fábulas para no soñar, laberintos de locura y oscuridad. Pesadillas como realidades temerosas, que la hacían saltar de la cama a la silla. Y no podía vivir con esas piedras en el cuerpo, con ese agujero en el estomago. Desbordaba de lágrimas nuevas, y era la única culpable. Se imaginaba los castigos por comportarse como una niña mala, con quienes no lo merecían. No quería perder otra vez, pero siempre jugaba a hacerlo. Y entonces pasaba que a veces volvía a visitarla, para que se sintiera horrible, triste y enojada.

domingo 1 de marzo de 2009

Noctambuloides

Va a quitarse las zapatillas para leerlo mejor. Va a desempolvar aquel tul blanco para que no envejezca, para que luzca igual que cuando soñaba a su medida. El amor le abre los oídos. Va a llenarse los pulmones de ese aire fresco, a hacer volar mariposas en cada hueco de la panza que le duela. El amor la dibuja clara y nueva. La distancia le agujerea el pecho, lo extraña con todos sus sentidos estimulados. Se siente liviana, como si pudiera levitar hasta llegar al cielo de sus ojos. El amor le infla su volatilidad cotidiana. Nunca supo dejar de soñar, menos aún cuando la noche palidece y ella continua sin lograr conciliar el sueño. Y la habitación es una eterna vigilia. Y necesita sus brazos, su pecho, para adormilarse. Y siente que si sus manos la tocaran, le quemarían la piel. Tan sólo es el amor, que la vuelve noctámbula e idiota.

jueves 19 de febrero de 2009

Felicidades


Siempre había días en los que no quería volver ahí. Pero volvía, indefectiblemente volvía. Intentaba de todas formas contener mis impulsos, detener mis infinitos pensamientos, someter la costumbre al cambio. Porque no hay cosa más horrible que correr hacia un sitio oscuro fuera de sí, fuera de mí, sabiendo las consecuencias, ignorándolas.

Ese día, una vez más, no quería volver ahí. Pero volví, caminando sigilosa, sabiendo que algo podía ocurrirme, con un poco de esperanza de que ésta vez no. No me alerté, “el que tanto busca, encuentra”. Y una vez que sucede, una vez que ingreso y encuentro, el retorno es casi imposible.

Comenzaron a sonar los magitiurnos, como llamo a esas melodías, y la escena se volvió confusa. Quise sentarme, siempre lo hago cuando encuentro un lugar, pero me levanté sobresaltada cuando los lavarropas que estaban debajo de mí, y no los advertí antes, se encendieron. Corrí a la otra sala, donde me entregaron la gran maqueta de cuero ya terminada. Algunos me esperaban fuera, pero no podía salir, no era fácil. En ese mismo lugar, a unos metros de distancia, un gato me acechaba. En sus facciones veía el deseo de morderme, de arañarme, de lastimarme. Pude huir de él.

Una vez lejos del gato verde, animal que detesto, pude reflexionar. Pude reaccionar en medio del aire endemoniado, a pesar del deseo cumplido, que ya tal vez había perdido trascendencia de tanto haberlo provocado. Pensé que a veces la soledad pasa a representarse por la calma, y la compañía por la desesperancia. Sin cordura todo era tan efímero, como un soplo de aire cálido en ese zaguán falto de oxígeno. Estaba tan amarrada a esos dolorcitos en el alma, injustificados, urgentes.

Todo giraba hace tanto rato, que no podía pensar en frenarlo de repente. Las despedidas me carcomían la mente, aunque aprendí del silencio, del estar conmigo misma. Cerré los ojos, respiré profundo, y cuando los abrí… ya estaba fuera. “Felicidades Señora, bienvenida al mundo ¿real?”.

Y ahí me encontraba, en una de esas tardes que tiene Febrero, que siempre nos quita días de sol. El cielo era del mismo color, no había aire sin huida, ni más amor sin vuelta. Aún así tomaste mi mano, percibiendo por dónde había estado vagando. Y nos fuimos, cruzando la avenida, dejando al mar de fondo, a buscar nuestro sol. (Para que al menos ese, nadie pueda quitarlo.)

sábado 31 de enero de 2009

Objetivación a la distancia


Hoy desperté con el arte erizándome las puntas del cabello, doradas, rojizas. Soñé todas las vidas posibles, y no me alcanzó. ¿Cuántos signos de rebeldía conservas hoy?

No es un monstruo la soledad, cuando es bien encontrada. Es tan tonto tener miedo, cuando aún te siento en el aire. (Y nos hacemos tan fuertes…)

En la playa aplauden porque me perdiste. A los ahogados en ilusiones se les gasta la voz en cada siesta. Siendo imperioso el esfuerzo, cada palabra duele en lo más profundo de sus gargantas. Y las oraciones que no llegan a oírse bien, hacen una explosión camuflada en olas. (No estés triste por el mar, si nunca valí tu pena.)

Existe un instante, que aún no es. Imaginarlo. Desearlo hasta agotar todos los deseos. Esperarlo atemporalmente. Cerrar los ojos y sentir cómo se siente. Abrir el alma a cosquillas infinitas, a infinitos instantes como el existente que aún no es, pero se imagina bien. Contraer los sentidos sutilmente, exprimirlos hasta liberarlos con ímpetu. Chasquear los dedos presurosos, cruzarlos, probando si sucede. Languidece el estomago, se agita el corazón y es un fragmento de tiempo igual al anterior, aunque indica que falta menos. Existe el instante, el tiro no puede salir por la culata, no esta vez. Sólo resta escabullirse en el encuentro, siendo que en la distancia nos objetivamos.

viernes 9 de enero de 2009

X, equis

Fue la primavera que me estranguló entre tus dedos, masticando una excepción. Delicioso como sueño extravagante de noche de verano. Son las expresiones de tu rostro que no tienen desperdicio. Rozo tu alma en la humedad y puedo estallar extraviada en tu belleza, en tus sueños. La textura de la caricia, cuando no hay nada más bello que verte dormir. En medio del exilio de las almas, hacia planetas de rosas de algodón. Perdida en la media luna de tu sonrisa, nos encuentro exquisitos. Expuesta a una perdición purificadora. Ese río no va a oxidarme las alas. Un remolino extraordinario en la panza. Me vuelvo extraterrestre. Así estoy yo contigo: hasta la equis.

miércoles 31 de diciembre de 2008

Sobre la juventud perdida


A todos aquellos que creen que “jóvenes” eran los de antes, que ven el futuro en manos de los nadies. A todos aquellos que creen que los chicos no entienden, que vagan perdidos por la noche. A todos aquellos que rumorean, hablan, opinan, vociferan sobre “la juventud perdida”.

Los invito a pasar hoy, esta noche o mañana por aquí. Pasen y vean. Presten atención. Miren a estos chicos fijos a los ojos. Mírenlos con el corazón. Encontrarán todo lo que yo.

Miren las linduras de sus personas. Sientan su amor. Observen su responsabilidad, su respeto. Perciban su solidaridad, su compromiso. Descubran su inocencia, sus almas de niños felices. Prueben la capacidad que poseen para hacernos felices. Brillen con su magia. Reciban un abrazo, una palabra de aliento. Contágiense con sus hermosas sonrisas.

Sólo así podrán comprender que ésta, más que perdida, es la juventud encontrada. Encontrada para desplegar su capacidad transformadora. Para creer en un mañana y construirlo. Estoy segura que cada uno que encuentre a un joven encontrado, se estará reencontrando consigo mismo.

Gracias a quienes saben que les corresponde, por haber permitido encontrarme con los nunca perdidos, y conmigo misma.

martes 23 de diciembre de 2008

Más brillante que las estrellas


En un mundo inventado, en un país lejano, en una extraña ciudad, había un lugar que, desde lejos, brillaba más que las estrellas. Un lugar donde los nenes sólo soñaban (nunca dormían), donde las sonrisas se contagiaban y las lágrimas, antes de asomar, se secaban. Allí vivían muchos niños (y pocos grandes) en compañía de amigos muy especiales: mariposas curiosas, monos revoltosos y corazones soñadores.

Los días solían pasar ligero en la ciudad estrafalaria… Lunbardo, Martecol, Mirasoles, Jufres, Vientos… Pero cuando llegaba por fin el día Salado o Estampado o Soñado o Sábado (como también escuché nombrar por ahí) las mariposas volaban atolondradas, los monos saltaban por las ramas, los corazones cantaban felices y los niños… ¡Ay, esos niños! ¡Cómo disfrutaban de cada momentito mágico! Porque en ese lugar, había lugar para todo: Cenicientas, superhéroes y magos con asistentas; Colores, piruetas y canciones; Piratas que viajaban en barcos, cuadros coloridos y hermosas princesas; Pinceles, acuarelas y túneles mágicos.

Y cada cual que viajaba al mundo inventado, llegaba al país lejano, entraba en su ciudad extraña y conocía el lugar que desde lejos brillaba más que las estrellas, entendía que ya sus mañanas no volverían a ser iguales. Nadie, por más pequeño, por más anciano, podía olvidar la magia que revoloteaba por el aire. Algunos se quedaban a vivir, otros sólo iban de paseo y a unos pocos les llegaba la hora de volver a dormir a sus camas. Pero todos gritaban, cantaban, tarareaban, susurraban, bajito, alto, con fuerza, tímidos o con muchas ganas un himno que decía “Nuestro lema es disfrutar juntos en este lugar”.

domingo 14 de diciembre de 2008

Sin ton (ni son)


Todo eso que creemos, que inventamos, anteponiendo un tabulado a los hechos fácticos, tal como se presentan. Fantasías para ciegos enojones, no por ciclotimia, sino por saber donde ya no quieren.

Quién sabe renunciar a una mirada cálida, a una promesa perfecta. Quién sabe abandonar lo que miramos por años, en vidrieras prohibidas, hasta poder tocar. Cómo se despoja uno de los estándares, cómo se callan las ganas de ser sin padecer. Cómo se resuelve la interferencia intermitente en la simétrica sintonía bella.

No desvanezcas de un solo soplo. Parece que, en medio del cuento, el amor se vive como la guerra: armadura, estrategia y batalla. Batallar y resistir, cuando el corazón quiera flaquear de tanto golpe y pinchazo.

No te rindas, luchador. Todo lo tuyo son tus sueños.

(Destruye tu mente por un rato)

martes 9 de diciembre de 2008

Volátiles / Take my hand


Llegar de madrugada y que me encuentres, sólida.

La luz de un velador apagado vista de reojo, translucida.

Lejos del hogar propio, despojada.

Resabios de sueños viejos, esperanzada.

Aire entre los átomos imantados, solubles.

El cielo nuestro y transitable, volátiles.

No quiero escapar hoy, es acogedor.

martes 2 de diciembre de 2008

Revolución de a dos

(Canción sin músico)


Estás tan lejos de tu esencia hoy
Cómo se vuelve de la alienación
La lengua muere en nuestro lugar de ser
Y fuera también hay utopías que creer
Son tus ojos que brillan mejor
Cuando los miro con obnubilación.



Aún cuando no me puedas ver
Burlémonos del desamor de ayer
Y si el plan fracasa, ¿querés?
Encarnicemos una revolución (de a dos).

Tu miedo es mi sueño de eternidad
Seguimos mirándonos perder
Quién nos podrá resucitar
Mejor escapémonos, por tu cielo voy.


Y tan espeso cae a tus pies
Ese instante de unión
Una mejilla y un anfitrión
Si tu pecho no me acoge esta vez
Contemplaré la puesta del sol
Hasta ser un perpetuo resplandor.


Aún cuando no me puedas ver
Burlémonos del desamor de ayer
Y si el plan fracasa, ¿querés?
Encarnicemos una revolución (de a dos).

Tu miedo es mi sueño de eternidad
Seguimos mirándonos perder
Quién nos podrá resucitar
Mejor escapémonos, por tu cielo voy.

lunes 24 de noviembre de 2008

Deslumbrará el resplandor de los sobrevivientes


“Yo te saqué un día de allí y me encadené.
Te obedecí hasta donde pude mi genio amor.
Me pude apartar de tu corazón en otro crimen más
y me alejé de tu seducción y tu dulce voz.”

“Mi genio amor”, Carlos Solari.




(“Nunca subestimes el poder de la negación.” Pintándome el cuerpo para distraerme, como si desde tu cuarto no se oyera mi lágrima.)

Ahora rotas las cadenas, exorcizados los demonios, ahora desentramado el tejido, no van a tumbarme. No van a aplastarme, ni opacarme. El dolor se travistió en un nuevo color, un nuevo matiz.

(Sólo azúcar para la vida. Nada de amargos, ni edulcorantes de dulzura metálica y ficticia.)

Ahora soy vida y fuerza. Soy quien me dará vuelta la cara, cada vez que mire atrás. Quien va a levantarme, renovarme. Soy quien fui desde pequeña, más socializada. Soy por quien volveré a sonreír, a brillar. Soy los empujones para no atascarme. Soy quien lamerá mis heridas. Soy la semilla de mi florecer.

(“Y allí en sus brazos ella se convirtió en otra persona. En alguien más como ella misma.”)





lunes 17 de noviembre de 2008

El secreto

A quien inquieta mis días.

Vamos a caminar por las nubes, a pasear por la rambla.
Vamos volando alto, que las almas son eternas, no saben del pasar de los años.
Vamos a saltar fuera de los contextos, de lo esperado.
Vamos a dorarnos la piel, mientras disfruto de tu andar junto al mío.
Vamos andando porque todo sucedió sólo, justo como lo buscamos.
Vamos atolondrados, porque aún corremos desaforados cuando el destino nos muestra su cara más bonita.
(No dejes de morder la púa, me gusta tu picardía.)
Vamos juntos, ojos de cielo.
Y es el secreto más precioso que guardé.

viernes 7 de noviembre de 2008

Amores epistolares encontrados en algún cajón III

Cafayate, 18 de Octubre de 2003

Adorable Alexandra:
Hoy recordé que el mundo tiene otros colores, además de los que siempre usamos. Colores que siempre existieron, pero olvidamos de tanta porquería que inventamos.
También tengo para contarte sobre el aire… Deberías probar que bien se siente respirar este aire nuevo, que corre por mi sangre oxigenándola.
Y sí, mi amiga, así andamos… soltando un poco la cordura, al borde del filo sin cortarnos. Nos sentimos absurdos, y seguro muchos nos miren de costado. El temblor se hace pensamiento. Después de tanto sabor amargo, esta sensación dulce me alborota la piel. Y le pido, le pido cada día que me lleve por mis sueños, por caminos atemporales.
Cada momentito es un nuevo renacer.
Te agradezco por permitirme compartir contigo estos sucesos extravagantes.
Te llevo siempre en el alma,
Teresita.

jueves 30 de octubre de 2008

Amores epistolares encontrados en algún cajón II

Mar del plata, 12 de Septiembre de 1992
Querida Eugenia:

Apenas la separación, y ya el cuerpo me pesa. Ya el alma se desploma. Pensando en ese artificio del concepto de distancia, creyendo que es lo que nos cambia, mientras el inconsciente coherente sabe que siempre vivimos igual de distantes.

Tú siempre sacas provecho. Comienzas a desplegar tus armas letales de seducción femenina, inagotables. Las desparramas por todos tus ámbitos sociales, buscando una nueva víctima. Y la encuentras, claro, pero no te alcanza, o no te sirve, y la abandonas.

Sabes bien de nuestras libertades, nuestros jueguitos circulares, sabes que tuvimos el tiempo suficiente para construir el refugio que más nos acoge, pero renegamos. Si ya me dijiste que no hay otro como yo, pero siempre con la misma tontera que te impide elegirme.

Oh, Eugenia… ¿Volverás otra vez, a las dos semanas, como en cada separación? Ya no juegues conmigo, me haces tan mal. Y somos tan cómplices, aunque siempre voy a echarte la culpa. No vuelvas, Eugenia, no me hables, no me llames, no me escribas.

Ay, Eugenia, por favor te lo pido, no me dejes, no busques otro hombre. Quédate conmigo, o sola, tal vez lo aceptaría. Pero no apoyes tus labios en otros ajenos, no acaricies otra piel. Euge, Eugenita, Eugenísima mía… ¿Será el amor esta locura?
Hasta siempre,

Claudio.

domingo 26 de octubre de 2008

Amores epistolares encontrados en algún cajón I

Santa María de Punilla, 9 de Junio de 1980
Querido Rafael:

Te quiero tanto, cariño, cuando te vuelves adorable para mí. Podemos ser la luz de cada noche que no amanezca. Me muestras tu costado más dócil y olvido, por un rato, que quererte es no quererme.

Si ya me has repartido tus sobras y tu oscuridad, puedes cuidarme ahora, para que ya no sienta la obligación de huir. No sé si ya has visto el lugar que gané entre los tuyos, pero eso habla bien de mí.

Deberías saber de mi costumbre de ya no aferrarme a nada, salvo a este capricho de vos. Sueño con lazos nuevos para ti y para mí. Lazos que ya existen, y sentimos, pero más fuertes y visibles. Porque confío en que algo de sensibilidad queda en tu alma.

No dejes de mirarme, aún cuando el sol te queme las pupilas al hacerlo.

Efímeramente tuya,

Lucrecia.

miércoles 15 de octubre de 2008

Son o se hacen


Son horas que se escaparon de las agujas, volando como mariposas. Son tan minutos los contados. Son tan absurdos los instantes en que los sueños nacen, y los besos engañan, y las culpas callan. Son siempre los mismos cuentos que nos desvelan, inquietantes, imposibles. Son puertas que cerramos para tirarnos por las ventanas. Son alas que quiebran el aire, al pasar por el cielo gris de tu techo. Son mis ropas apretadas contra tu nariz. Son unos pocos locos corriendo en contra del viento. Son tus deseos en mis manos. Son imágenes años ’50, tomados del brazo, la lluvia, un paraguas, el pelo recogido y mi pilotín. Son soledades mal acompañadas. Son mentiras que creemos al cansarnos de llorar. Son manotazos de ahogado que ya no van a salvarnos. Son ojos que siempre creen ver magia, donde ni siquiera hay vida. Son ganas de renacer en el segundo próximo, sin paciencia. Son cantantes los cobardes y tan ilusas las princesas. Son los colores que nunca quisimos vestir, pero tampoco abandonamos. Son temores, dolores, pasiones, obsesiones, inconsciencias, confusiones… ¿Con qué sentimientos el amor se hace concepto?

martes 7 de octubre de 2008

Un templo para su perdición

Ella era una artesana del amor, de las que no suelen encontrar las piezas que buscan para trabajar, una artesana de obras inéditas. Pasaba horas sintiendo música, la retrotraída directa al momento vivido anteriormente. Había llegado para quedarse, para perpetuar sus risas en cada lapsus de necesidad. Constructora de caminos intrínsecos, en medio de abandonos tan merecidos.

Él tenía esa sonrisa escandalosamente bella, con la que podía iluminar todo el escenario. También un cuerpo esbelto, una curva, y una piel tensa… suave y tensa. Y con todo lo que poseía construía un templo para su perdición. Pero, llevaba un dolor que le cegaba el alma, lo dejaba sin sueño y sin vuelo.


- Contame, que te entristece saber que no estoy - le suplicó, tomándola de la mano.

- Creí que después de este pesar no habría nada peor... Y sí, era la imposibilidad para volver a sentir.

- ¿Alguna vez te miraste fijo hasta llegar a no reconocerte? - adujo petrificado.

- Ansiamos y tememos igual - Dijo ella convencida, con las facciones duras, como cada vez que se volvía necia - Lástima que no lo puedas ver...

- Es el lugar que ocupás en mi cuerpo, el que nadie puede quitarte.

- Ojalá no puedas. Yo tampoco puedo, pero no me dejás opción - Murmuró encolerizada, provocando estupor en su compañero, ahora inquieto.

- No me enfurezcas, si no querés ver así a quien fue de tu creación - Dijo amenazante, mientras hurgaba los bolsillos de su gabardina, buscando algo que lo apacigüe un poco.

- Me quedaría siempre con vos… -
suspiró la mujer, como ida, apretando fuerte la foto vieja que llevaba dentro de su cartera.

Y él se moría por fumar un cigarrillo, y ella por abrazarlo y no soltarlo jamás.

jueves 2 de octubre de 2008

Roca erosionada por mi falta de vos

No crezcas, porque eso va a dolerte. Vas a ver, con otros ojos y los propios, cómo el amor se traiciona a sí mismo.

En este espacio soy roca erosionada por la permanencia en el naufragio, por el pecado de haberte echado. Roca erosionada por mi falta de vos. Si hasta las baldosas nos cuentan el cuento. (Tal vez la caricia de un niño me re-sedimente un poco.) Columna esbelta que sostiene esta impaciencia, esta soledad a causa de tanto amor extraviado. Cómo te animaste a volver a caminar, por esas callecitas, de vuelta amarrado. Hay tantos barrios malditos…

Algunas de tus miradas aún cristalizan la culpa de matar un poco cada día aquello que no debería haber muerto, eso mismo que no murió pero aplastamos a pisotones. Culpa por nuestros tontos corazones, ahora necesitados de anteojos.

No me alivian estas letras a mi alcance, ni ver tus piecitos andando cerca de los míos. Cómo somos dialéctica por años y luego caminamos, nos cruzamos y ni nos miramos. Cómo vamos a envejecer sin volver a caminar de la mano, juntos a la par. Si me eras tan incondicional que tuviste que buscarte una correspondencia que se confunda conmigo a lo lejos.

Tormentos, tormentas. Tempestades, temporales. Lluvias, torrentes.

Ya no quepo en tu eternidad.

viernes 26 de septiembre de 2008

La caída de las verdades



No hay palabras, no hay sensación. No hay sueño, no hay emoción. No hay ira, no hay razón. No hay ansia, no hay canción. Sólo dolor en el vientre, y en el pecho decepción.

Caen todas las verdades a mis pies, y es desgarrador. Se desprende la ropa tendida, y no hay perchas en el cielo de hoy. Hay abrazos que protegen, pero no quitan la obsesión.

Perdimos la inocencia. Si tuve tu cariño fue sólo por accidente, fue porque el tiempo no podía planearlo diferente. Mis brazos ya no son alas en dirección al sol. No quedan fotografías que retraten la armonía.

Avasallante. Ahora contenida. Atolondrada. Ahora inerte. Impulsiva. Ahora coherente.

Las mujeres casi siempre debemos ser esos bellos cuerpos sin pasado.

lunes 22 de septiembre de 2008

De tango y primavera


Un domingo no es un día para olvidos,
Una primavera no sirve de consuelo,
Ni una estación es excusa para rodeos.

El invierno no quiere escapar y escarcha si te toca,
En una mesa compartida no se sientan las penas,
Ni se saca un clavo sumergiéndose en otra boca.

Un nombre no se apaga, por más agua bajo el puente,

si fue escrito con fuego,
Un tango no llora si no sufre,
Ni se puede resistir un deseo.

Sin embargo,
La brisa corrompe la piel cuando imaginas,
Una mariposa no destiñe, más se inmortaliza colorida
Y una flor huele mejor cuando incrusta sus espinas.


lunes 15 de septiembre de 2008

Sueños de la enajenación de los cuerpos


Llevo una lágrima en la punta del ojo.

La vida siempre acaba por dejarnos solos. El teléfono oxidado, los viajes en colectivo, la lectura atrasada, la sopa para el resfrío, el alcaucil luego de la cena, la vuelta del trabajo, el desayuno silencioso, la pastilla de las 22.30 hs., la espera, el ocaso del domingo, el insomnio, la rutina, esta misma escritura. Todo nos deja en soledad. Y el vacío estrafalario que me absorbe, me inunda de la materia única que me das.

Hay días en los que quiero caer. Rodar y caer. Girar y caer. Correr y caer. Saltar, caer y volar. Sin paracaídas.

Sueño que quiero ser y no puedo. No. El sueño es esto que hoy soy y ya no debo. El sueño es que hay sueños sin tiempo, sueños y no verdades, sueños sin otros cuerpos. Hay sueños embebidos de nostalgia, esos que vuelven de noche en noche, aún cuando no los esperamos. Aún cuando ya no queremos soñar tanto con esos anhelitos viejos, inverosímiles.

No quieras despertarme, en mi sueño cabemos los dos. No me sacudas, no quiero pudrirme en esta soledad – realidad. Todo lo que me robaste no va a servirte cuando no esté.

Porque nací con un alma necesitada de compañía, conquistame el cuerpo ahora enajenado. (Antes que el cóctel que preparé, con elementos exhaustivos, vaya a aniquilarme.)

Ésta es la estación en la que quiero bajarme.



miércoles 10 de septiembre de 2008

Unión - sujeción

Sentía cómo me desprendía, cómo me soltaba de la mano a la que me mantuve sujeta más allá de realidades y circunstancias. Y a la vez que mi cuerpo te abandonaba, más se aferraba mi aura.

Es tan confuso no poder distinguir qué nos une a otros vivientes.

Cuando se acaban los pretextos, las excusas, los provechos, las conveniencias; cuando ningún tipo de necesidad nos domina… ¿Será el único instante en el que somos nosotros mismos? ¿O nos hemos vaciado de tanto perforarnos y arrancarnos? ¿Será que nos salimos tanto de los parámetros, que rompimos tantos límites, que ya nunca podremos volver a no ser quienes somos vos y yo?

Tal vez, a la hora en la que te conocí, me clave un cuchillo
en este ya cementerio de espinas.

miércoles 3 de septiembre de 2008

Éramos


Éramos la ansiedad.

Éramos lo inevitable.

Éramos la esperanza.

Éramos los apurados.

Éramos la comodidad.

Éramos la coincidencia.

Éramos el silencio convenido.

Éramos noches y mañanas musicales.

Éramos la desesperación por la felicidad.

Éramos nuestro roto para nuestro descocido.

Éramos corazones averiados deseando repararse.

Éramos quienes nos abrazábamos para dormir mejor.

Éramos los que no queríamos vernos en brazos ajenos.

Éramos quienes disfrutábamos de escuchar tu guitarra.

Éramos los mismos tropezones con las mismas piedras.

Éramos la constancia a pesar del viento y del tiempo.

Éramos el buen momento al sonar Los Redondos.

Éramos quienes siempre volvíamos a buscarnos.

Éramos quienes los comunes no entendían.

Éramos compatibles entre los inusuales.

Éramos lo que con otros no seremos.

Éramos los escapistas de la soledad.

Éramos una película como excusa.

Éramos los eternos inconclusos.

Éramos el cariño inevitable.

Éramos el vicio adictivo.

Éramos irremplazables.

Éramos tan conocidos.

Éramos los soñadores.

Éramos un espejismo.

Éramos la ocurrencia.

Éramos la confianza.

Éramos el capricho.

Éramos los bellos.

Éramos el delirio.

Éramos el deseo.

Éramos el arte.

Nos conocimos

En un barsucho

Un año atrás,

Un día como

Hoy, y todo

Eso fuimos.

Todo eso

Éramos.

miércoles 27 de agosto de 2008

Boceto de una despedida

(O de un amor estacionado)

" - ¿Por qué me hacés sufrir, bobo?
Ya sé que estás cansado, que no me querés más.
Nunca me quisiste, era otra cosa, una manera de soñar.
Andate, Horacio, no tenés por qué quedarte.
A mí ya me ha pasado tantas veces... "
Julio Cortázar, “Rayuela”.

Lo siento cariño, sabes que todo lo mío fue para ti.
Me guardo en el bolsillo un soplo de vida para regalarte, y unos pocos odios para olvidarte.
Lo siento corazón, te esperé en todas las esquinas, en todos los sueños.
Me amasaste a tu modo, y te resentiste para no creerlo.
Lo siento Principito, ya he agotado todas mis lágrimas por las tuyas verdes.
Agoté ilusiones, exprimí nuestro destino, creí cada día un poco menos.
Lo siento presumido, hace tiempo me había aprendido tu manual de artimañas y reacciones.
Habitaste en mí tantos espacios imposibles de deshabitar, sentí amor disparatado.

Guíame por la oscuridad de tu belleza pecaminosa, guíame. No hay entendimiento, cierto, ni construido, ni extraído. Me mirás y me encandilás el cuerpo. Tenés rosa los labios, tenés dulces los labios, mi alma suspira. Y lo real se volvía sueño, y el sueño, realidad cruda. En la contradicción más plena, te amo.

Lo siento bonito, fui tu imagen y tu música.
Lo siento mi vida, el tiempo se pasó y nos voló.
En este fragmento de existencia que marcan las agujas, me vaciaste, me hundiste, no lo sabes, pero perdiste.
¿Qué vas a hacer sin mí? ¿Quién vas a ser? Tus caprichitos de insolente, tus delirios desmedidos… ¿Dónde vas a experimentar esa coordinación-correlación, de deseo? ¿A quién vas a instruir? ¿A quién vas a regalarle los sueños que no me diste? El movimiento de tus bracitos al caminar, esa barba para tapar tu luz, tu guitarra de sonido esplendoroso… ¿A quién vas a cantarle tu sombrita hoy, corazón de empedrado?

No hay estaciones para el amor, cuando el amor se estaciona.
El amor nos estaciona.


Final del juego.

(Pasar en limpio)

miércoles 20 de agosto de 2008

Sólo así, luego cuando no


Sólo así,

soy yo con vos.

Cuando no,

ya no soy ni una manito de mí.

Cuando no,

ya no soy ni una carita,

ni una palabrita dulce.

Sólo así,

soy sonrisa distendida,

paciencia y amor.

Sólo así,

existimos de a dos,

somos brazos y piernas

guiando un vuelo efímero e irreal.

Y luego otra vez cuando no,

el vacío llena la habitación

y el desamparo el corazón.

Culpa.

jueves 14 de agosto de 2008

Desconstrucción

También hay días donde parece que todo marcha bien. Silvio en el colectivo, aires primaverales en pleno invierno. Verde, celeste y rosa, sin duda los sueños llevan colores. Bajo el sol me dijiste que te encontraría, y era cierto. Tal vez fue esa la única certeza.

Aún los ojos dicen más que las palabras, aunque sean ellas quienes nos consuelan o nos hunden en las verdades que no queremos escuchar. Y esos ojos daban ganas de comérselos a besos.

Siempre voy a ser una prisionera de mis invenciones, para no romper con mi dialéctica. Ni fantasía, ni realidad; sin el pan y sin la torta. Y otra vez esa correspondencia que siempre me pasa de largo.

¿Cómo pudiste haberte desconstruído tan sola?

domingo 10 de agosto de 2008

LA NECESIDAD NECESARIA DE NECESITAR


I
“…Esclavos de alguna necesidad…” (1)

Un chocolate, un poco de amor, un jugo de naranjas, gomitas coloradas. Un alcaucil, una noche con amigas, un Gancia batido. Dormir de corrido, pintarme las uñas, una película en la cama. Tres discos seguidos, remolonear un rato más. “Te quiero”, un beso, una caricia. Luchar en la cama, soñar despierta, muchos palmitos. Frutillas con crema, pintarme los labios, ahogarme con mi propio perfume. Horquillas en el flequillo, tocar la cama fría, enroscarme en la almohada, cantar fuerte y con ganas sobre la música. Un Sugus, una chocolotada, un poco de zapping antes de dormir, encontrar mariposas.
II
“…Como un ciego imaginar, te necesito.” (2)

Necesito tu risa que hace asomar a tu diente.
Necesito sujetarnos fuerte la mano para luego largarnos a andar.
Necesito aplastarte al grito de “¡Empezó la lucha!”.
Necesito sentir tu paz recorriéndome.
Necesito tu calle, tu plaza, tu casa, tu árbol.
Necesito soñar con vos durmiendo en tu pecho
(Y despertarnos enojados para seguir necesitándonos).
Necesito tus ojos soñadores, tus labios exagerados.
Necesito creer que no es cierto que me encuentro otra vez en el vacío que necesitamos para poder arruinarnos de necesidad.
III
“…Algunos que no pueden esperar, y no aguantan más la necesidad…”
(3)

Todos, cualquiera, algunos, necesitamos levantarnos colmando los vacíos.
Todos, necesitamos desplumarnos cada día en un abrazo.
Cualquiera, necesita recibir un beso húmedo antes de dormirse.
Algunos, necesitamos llenarnos las panzas de cosquillas para sentirnos más vivos.

Ella, él, yo necesitamos saber que alguien en algún lugar nos está queriendo.
Ella, necesita ya no extrañar.
Él, necesita ya no callar.
Yo, necesito necesitarte cada minuto un poco menos.
Nosotros, necesitamos unirnos para contagiarnos las sonrisas que todavía no pudieron robarnos.

IV
“Necesito alguien que me emparche un poco…”
(4)


Si dejara de necesitar, tal vez necesitaría menos. Pasa que cuando uno comienza, ya no puede parar de pedir. Como si fuera la necesidad de no querer conformarse nunca. Y cuando digo “nunca” es nunca. No de vez en cuando, ni un poquito, ni a veces. Es nunca. Siempre queremos más… Y bueno, la vida empieza a parecerse a una lista infinita, que cada vez que conseguimos algo, conseguimos con ello una nueva exigencia.

Un día me propuse dejar de necesitar. Veinticuatro horas sin necesidades. Y… ¿Qué pasó? No pude, claro.

La necesidad me es tan adictiva como el soñar, esperar, imaginar…

Pero, un momento. Pasar los minutos sin sueños, añoranzas, ilusiones… sería no esperar nada de las acciones que llevamos a cabo cada día. Se parecería a no pretender evitar que una hora sea distinta a la otra. Entonces, puedo reivindicar la adicción a la necesidad, traduciéndola al necesitar al otro igual y al diferente, necesitar ayudar a quien nos necesite, necesitar disfrutar del brillo de los ojos ajenos. El necesitar, puede equivaler también a la espera de que algo suceda, de que alguien se intrometa en nuestra marcha. A la espera de que algo cruce el cielo y nos deje estupefactos, en el segundo más extraño de un monótono día.

lunes 4 de agosto de 2008

Vos y tus manos, ellas y yo

Tus manos, tus uñas, esas yemas que tanto me acariciaron. Dedos que entrelazamos tan compañeros. Palmas de caricias justas y perfectas. Tus huellas dactilares que se borraron hace rato de mi piel, y tu tacto que la olvidó.

Cuando permanecemos como volando en el vacío y tu ausencia punza en cada poro de la piel, en cada hueco de mi cuerpo, asumo que no vas a traerme mi abrigo, aunque me quiebre de tanto frío.

Dónde guardaste nuestros besos, dónde tiraste nuestros deseos, dónde archivaste la historia. Como si todo el magnífico amor me hubiera vuelto hecho dolor eterno, tu indiferencia me anuda la panza.

Y cuando estalle mi pecho, juntá los pedacitos y pegalos. Volvé a soñarme, robame el alma por los viejos tiempos. Arrancame de este insomnio, de esta incompetencia para soñar. Desatame de este embrollo, que se teje en bufanda. Cortame los hilos que me mantienen en esta encrucijada. Liberame de esta angustia.

Si esos ojos me miran desde el fondo, ya no se en qué lugar soy.
(Si yo soy lo que siento.)

martes 29 de julio de 2008

Un consuelo para consolar a los desconsolados (de amor)


¡Qué viva el consuelo, che!

Consuelo de pensar que fue un día feliz. Consolémonos los desconsolados buscando algún consuelo tonto, que nos distraiga por un rato.

Por qué será que siempre el mar nos revuelve, para después tirarme en la orilla. Mientras sigas esquivando el recuerdo, no vas a poder consolarme, y esta vez no voy a desistir.

Consuelo es ver otra vez el horizonte, luego de aquella infinita tormenta gris, que nos colmaba de humo endemoniado. Es cerrar con fuerza los ojos, intentando encontrarte en algún sueño, de alguna siesta, de algún verano.

Consuelo es creer que mientras sigas viendo mi esqueleto pasar, algo de tu inconsciente se va a soltar.

Consuelo es pensar en el portarretrato que no quiero que muevas de aquel aparador.

Este es un consuelo de amor, para olvidar el tiempo oxidado.

Este es un consuelo de amor, para que no te olvides de la ocurrente caprichosa cariñosa.

Este es un consuelo de amor, para no soñar tantos mares y ríos en el paraíso inventado.

Es un consuelo para consolar a los desconsolados de amor, que no saben cómo conciliar su pena por tanto desamor y desconsuelo olvidado en el olvido del tiempo oxidado.

martes 22 de julio de 2008

Tanto como que de contradicciones me lleno


Tan dentro como fuera, tan haragana como inquieta, tan sería como risueña, tan antipática como amable, tan fría como susceptible, tan estúpida como inteligente, tan repetitiva como ocurrente, tan obsesiva como indiferente, tan dependiente como autosuficiente, tan cambiante como convincente, tan desastrosa como irreal, tan conservadora como liberal, tan impulsiva como racional, tan sumisa como manipuladora, tan distraída como observadora, tan torpe como hábil, tan adulta como infantil, tan maldita como compasiva, tan tímida como extrovertida, tan ilusa como pesimista, tan peleadora como pacifista, tan tranquila como animada, tan callada como charlatana, tan lenta como apurada, tan desconsiderada como preocupada, tan cándida como avivada, tan prolija como desordenada, tan egoísta como dada, tan rechazada como reclamada, tan friolenta como acalorada, tan cuerda como desquiciada.


Ni el tiempo, ni el viento, me movieron de aquí.
23 inviernos.



jueves 17 de julio de 2008

"Yo tengo una casita que es así y así..."

“La casa protege al soñador”, escuché un día. Me ahogo en esta penumbra, en este encierro. Me ahogo en este espacio tan estrecho. El viento, ay, suerte que aún me airea. Oh, el aire, que me renueva las palabras. Sueñitos que se re-inventan.

miércoles 9 de julio de 2008

Casi sin pestañar


"La costumbre nos teje diariamente
una telaraña en las pupilas."
Oliverio Girondo

Abre los ojos y automáticamente su cabeza comienza a funcionar. O continúa, luego de trabajar durante toda la etapa onírica.

Levanta la persiana, abre la ventana, corre la cortina y sacando su torso afuera, permite que le llegue el viento. Su cuerpo color rosado, con color de mañana, comienza a percibir que le ha llegado el momento de la resignación. Momento paralelo al de comprender la distancia que siempre existe entre el mundo sensible y el inteligible.

Constantemente hay personas viviendo en cada uno de los mundos. Están aquellos que ven la vida a través de anteojos oscuros que trastocan la visión sobre la realidad y están quienes andan con los ojos bien abiertos, casi sin pestañar.

lunes 7 de julio de 2008

Domingomariposa


Hoy recordé esa sensación de domingo fuera de casa. De a ratos se cree que no fueron hechos para uno, por lo menos no para individuos singulares. Pero hay tantos olores ricos... Entrar a la librería, tímidamente, casi olvidando que el amor por la literatura y los libros nació junto conmigo. Sumergirme luego en bibliotecas inmensas, sin saber dónde mirar primero. Creer por un rato, que la diversidad de actividades que realizamos a diario, no nos permiten terminar de conocer. Que deberíamos dedicar semanas enteras sólo a lectura. Y después te das cuenta que el tiempo ya nunca es para vos, que los momentos nunca se armonizan, los intereses tampoco. Siempre como el salmón, siempre contra la corriente. Que hasta una comedia te hace lagrimear. Y otra vez pensás en el tiempo, que se escabulle. En que todo lo que viviste se aleja. Pensás que todo tiempo pasado hace rato que fue mejor. Descubrís que es el mes de tu cumpleaños… y que tal vez sea ese el sabor reflexivo y melancólico. La gente siempre busca algo para joderte cuando te ponés un año más viejo, nosotros mismos nos jodemos. Contando, comparando, proyectando. Cuándo vamos a vivir sin la presión de aparentar ser normales. Cuándo vamos a resignarnos a la adultez, a dejar de creernos niños ingenuos, refugiándonos del mundo cruel. Siempre esa contradicción que no puedo resolver, siempre el anhelo de pequeñez, quizá sea mi estatura la que me confunde. Y me siento en el piso, doblo mis piernas, las aprieto contra mí, y me arrastro hasta el rincón, me hago mas chiquita, escondo la cabeza, y me acurruco con fuerza. Hasta que me busques, hasta que me avises, que ya puedo verme grande, pero sin que me duela. Y sino, hasta que me susurres que soy mariposa. Puro vuelo y colores, aunque más no sea por ese único día, hermoso y domingo.



sábado 5 de julio de 2008

De sueños cosidos, de dobles almohadas

En esa cama fraccionada. Hoy de caras infladas con un juicio menos, de besos en la frente regalados por compromiso avisado, de cuidados dulces y maternales. De sueños cosidos, de dobles almohadas. Si el sol se cuela por la ventana, la llenará de esa energía que dan ganas de levantarse y andar. A la espera de alguna voltereta mágica del azar, que me distraiga de las viejas y mismas historietas. Fantasías temblorosas como las gelatinas diarias.

Y cuando tiemblo yo también al igual que mi gelatina de frutillas, cuando muero de miedo, cuando me aterra la idea de chocar contra alguna armadura caballeresca… Mejor quedarse en la condición real de existencia.

No te pienso, no. Ya no nos tomamos la mano para caminar. (¡Vos eras tan claro, y yo… tan necia!) Oh, la distancia, mi amor. Sólo alguna fuerza coactiva supra mundana nos podrá anudar. Y no la voy a esperar ¡Y vamos a liberarnos por fin! Basta de tanto sujeto sujetado, de tanta idealización sistemática. Basta de correr tras ilusiones bobas, de reposar donde no cabemos. Que no se congele la acción en las palabras. De tanta confusión identitaria, puede salir volando algún punto. Retengamos la lagrimita a punto de caerse, por no encontrar esa partecita de la galaxia deseada para recorrerla acompañada. Hay que sacarse los falsos anteojos, y abrir los ojos. Que no duelan las muelas, que no nos invadan las penas.

viernes 27 de junio de 2008

Máscaras y caretas

Cuando sólo la indiferencia consuma el olvido. Aunque más no sea luciendo las más extravagantes máscaras y caretas, tan amarradas que, por ofuscados instantes, parecen los propios rostros.

Comienza la función, y cada cual elige su disfraz. No queda atuendo para vestir sin culpa. Si siempre que somos lo que no somos, los cuerpos desprenden la verdad. Mendigos en sueños ajenos, pequeños reflejos que lucen como destellos en medio de tanta oscuridad. El sabor dulce, que se acaba a penas se comienza a saborear. El tiempo que nunca se hace esperar. No sobran los motivos, no le sobran ganas a los labios, no sobra nada que no se grite que falta. Y así quedamos, los equilibristas del desvarío, tan disfrazados, que nos percibimos desnudos.

Colgados de un piolín roto, cortado por un desfachatado, nos balanceamos por todos los extremos de nuestro espacio social, donde la distancia no existe sólo en el papel, es real.

Podemos flotar en la música, podemos flotar en la calma, pueden tus melodías sonar mejor si me acerco. Todos mis sueños caben en tu pecho. Si me pensaras un poco…

Y al final de la puesta en escena, la verdad que rompe con lo existente, o lo sigue enmascarando quizás. No hay aplausos que alivien la destrucción a causa de la exposición. Y nos bajamos del escenario, y nos cansamos de ser, también de parecer. Será mejor que guardemos las máscaras y caretas bajo el colchón. Será mejor que ya no programemos una próxima función.

sábado 21 de junio de 2008

Cobardes, idiotas, princesas, mariposas

(Antes el invierno era otra cosa)

Salir justo a la hora en la que el sol cae y vaciarse los bolsillos.

Antes el invierno era otra cosa. Caminar bajo el sol, mirar el frio por la ventana, prender la estufa, tejer una bufanda, comprar chocolates para compartir. Una película con frazada, arrastrar las pantuflas por la alfombra, acurrucarse un poco.

Tan difícil es dejar de esperar el abrazo, en las noches negras e indiferentes. El viento helado empuja, choca, arrastra, si no se tienen los pies bien amarrados al piso. Habrá que buscarle el límite al nuevo invierno, para que no siga calando hondo en cada uno de los vacíos internos. Un límite limitado y certero, para que nadie más se aproveche de las hendiduras para meter una mano violenta y arrancar un corazón.

Antes el invierno era otra cosa. No hacía falta soñar con porquerías, ni cegarse ante el peor postor. No se paseaban por nuestras narices los de la cara rota, esos que van atrás de cualquier pollera, tan cobardes para sentir amor, tan idiotas como para no ver tu luz.

Pateando las piedras que la hicieron tropezar, es hora de despertar. Las princesas no duermen siestas en público.

¿Y las mariposas? ¿Dónde se esconden cuando sienten frio?

lunes 16 de junio de 2008

Vestidos con botones

Si alguien entendiera que ya no quiero, que no puedo, mirarnos así y no tenernos, quedarme esperando, pensando que tal vez, algún día, algo en algún lugar cambie. ¿Amigos? No, yo no quiero ser tu amiga. Siempre tan sola, ilusa, miedosa, cariñosa. Siempre la última orejona, del tarro de mostacillas, lentejuelas, caracoles, corazones.

Me duele la ausencia, y también la copresencia de nuestros cuerpos, rostros, sueños mundanos distorsionados desviados. Esta noche me quedo en el molde, aquel que me imponen, disponen, me empujan, me aprietan, hasta que sea normal. Normalita, calladita, buenita, cocorita, ubicada, recatada, reprimida, ordenada. Mi forma, que deforma, se aplasta, se explota, pasa inadvertida alma colorida, juguete perdido.

Burlona soledad, triste realidad, un encierro hoy apropósito, en los silencios absolutos, en las verdades insolentes que suelen parecerse a la pesadillas mas recurrentes. Apretar fuerte los labios cuando las palabras, que no se deben decir, quieran salir a rebotar en los oídos de aquellos corazones sordos y aguerridos. Tal vez sea mejor no decir nada, cuando el mundo no quiere escuchar, que todavía existen algunas, muchas, estúpidas Blancanieves. Ilusas, tontas, Blancanieves que confunden anzuelos con amores, sapos verdes con príncipes azules, escalones con tacones, palacios con salones, vestidos con botones…

jueves 12 de junio de 2008

Eco

En qué oído se pierden mis palabras. En qué río mi mirada. Cuándo me vuelvo invisible. Cuándo se apaga el sueño. Cómo nos ahogamos. Cómo nos encerramos. Quién gritará por mí. Quién expulsará mis impulsos cuando ya no pueda. Dónde habita el olvido. Dónde rebota el eco de las almas. Por qué los espacios se me escurren entre las manos. Por qué la pelea como representación de la vida. Finalmente no existía la permanencia. Somos tan inertes y transitorios.

lunes 9 de junio de 2008

Pares de medias



La lógica del encuentro de los pares.
Miradas desencontradas y otras encontradas que no perpetúan.
Todos de a pares, y el resto nos bifurcamos. A cada cual le corresponde su para quién.
Mi par se esfumó en el tiempo, mi mitad la perdí y ahora no queda alma solitaria de mi talla.
O será, tal vez que el azar me hizo entera. Será que soy mi mitad y mi otra mitad. Completa conmigo misma, tal vez no exista mi para quién de mi cada cual.
O será, tal vez que me quedé sin mitades, sin unidad, sin entereza. Vacía.
Y en el medio de todo eso, te doy un diario, te saco el diario. A penas un titulo…
¿La lógica del encuentro de pares hará que indefectiblemente mi par vuelva a estar a mi par, o será que fracasó por haber renunciado?
Del bar humahuaqueño, al subte en hora pico. Hay encuentros que dibujan contrastes y hay otros tan buscados. El nuestro flotaba en el aire y supimos percibirlo, hasta que te cegó un resplandor de sueños rotos.
Suerte que ahora tengo con qué cubrirme los ojos, cuando no tenga ánimos de mirar.
Suerte que ahora tengo con qué enmarcar mi rostro, esos extraños segundos en que nos miramos, sin decidirnos entre cálido o frio.
La lógica del encuentro que funciona desde la historia del ser humano.
La lógica del encuentro de pares presente en todas las culturas.
La lógica del encuentro eterno de pares del cual soy descendiente.
Todos caminan de a pares. Yo camino con mi par de medias violetas.

domingo 8 de junio de 2008

Abanico japonés

El último día. El último día y el abrazo estrujón. El último día, el abrazo estrujón y el banquito contra la pared. El último día, el abrazo estrujón, el banquito contra la pared y el pullover de garabatos marrones.

martes 3 de junio de 2008

Todo eso fue pura ideología

Mientras simula que no existen los espacios,

reproduce aquella relación especular.

No hay refugio sin espectro.

Su mirada que la peina.

La forma y deforma en su rodeo imaginario.

Le impregna su mística de tiempos de antaño.

Bien sabe que cortándole el tallo, sus pétalos se abren solo para él.

Y se aliena, quedando en la mera realidad invertida.

Se esconde en lagunas de delirio confuso, hasta tropezarla.

Se había vuelto roca.

jueves 29 de mayo de 2008

Espejos rotos del tiempo

Desangrarme en el intento de vivir.

Condenarme a los desprecios de los extraños que llegaron a mí.


Anularme con mis propios actos lastimosos incoherentes.

Buscarme en los espejos rotos del tiempo.

Descubrirme como enemiga de mis sueños.

Y soñar hasta desear.

Desear hasta llorar.

Llorar hasta amar.

Amar hasta morir.

Morir hasta vivir.

viernes 23 de mayo de 2008

Impermeables


Algunos con tal de huir de ese estado marchito, vuelven corriendo despavoridos. Saben que la violeta, tan violeta como una amatista, recibe sus desesperadas mentiras ganas. También están los negados decolorados, que no recuerdan con qué soñar, fanáticos por despertar.

Y nos hacemos impermeables aunque no usemos piloto azul. Aunque la lluvia nos persiga siempre para empaparnos, juntarnos y luego aislarnos. Y se hace inevitable patear la estufa, los zapatos al costado del sillón.

Hay días donde todos andan de a pares y comunes, mientras otros pocos se sienten fuera de foco, tirados de un soplo, las sobras de las ollas de los caldos de locos encontrados consumados cocinados. No pueden gritar tan fuerte, porque los espacios se les pueden achicar (aún más).

Y no queremos reencontrarnos con nuestras esencias, sólo al ver los cinturones trenzados con nuestras propias lindas manos, en algún colectivo viajero. Guardamos tantos papeles en los bolsos viejos, prospectos mal utilizados, recuerdos de tiempos amarillos.

Salten todos, que quedan pocos sueños posibles y muchos utópicos, sarcasmo pícaro, no ven que algunas veces no nos vemos de tanto querer conservar la cordura. Y justo me invaden por la nariz tu buzo y tu placar. Y justo cerramos el paraguas… es un nuevo despertar.

miércoles 21 de mayo de 2008

Desopilante comunidad ilusoria


Buscando miradas (o no) las individualidades aspirantes a lo colectivo, se encuentran.

Y aún en un contexto moldeado y moldeante, predeterminado y pedante, puede uno encontrar un conversador simpático. Y hasta se puede volar al lado del río, volar hasta marearse.

Estiramos los brazos y nos enredamos, sonreímos y saltamos. Gritamos porque sabemos quiénes somos. Gritamos porque vibramos la misma única energía.

Y nos hacemos fuertes de sabernos interdependientes. De sabernos autónomas de otros extraños. Nos hacemos fuertes, descostillándonos con algún tono burlón.

Sentimos la calma luego de la catarsis, sentimos como nuestro todo supera a las partes. Apoyamos las cabezas en los hombros y cuando despertamos nos abrazamos. Aún en la distancia de la vida ordinaria, nos seguimos coaccionando para que ningún intruso resquebraje los lazos de nuestra comunidad ilusoria (y femenina).

sábado 17 de mayo de 2008

Parabrisa

Somos quienes soñando, hacemos que el sueño no se acabe.

La imagen, la materialidad, fueron preciosas. El pelo blanquísimo y los anteojos que enmarcaban esos ojos turquesas. Las manos tan arrugadas y suaves. Y el abrazo tan fuerte y cálido. Aros perlados, Rusia en la tonada, los zapatos duros. Siempre la ternura, la inmensa adoración, sin la necesidad de las palabras más que para alguna exclamación.

Será que, de vez en cuando, hay quienes andan revoloteando alrededor de nuestras almohadas. Recuerdo, invento y absurdo. Pasado, presente y futuro. Todo cabe en el inconsciente. Suerte que allí aún podemos encontrarnos.

La inmortalidad existe, y descansa en nuestras mentes.

sábado 10 de mayo de 2008

Alguna vez quise odiar sin querer


¿Alguna vez quisiste hasta odiar?

Tardes de medias viejas gruesas y ¡buen viaje a los vagabundos!

¿Te sentiste, alguna vez, vacía hasta los pies?

Disculpen que ya no pueda estar en los detalles.

¿Caminaste, alguna vez, por los puntos más inexactos del desequilibrio?

Resulta que todos viven y yo sueño (recuerdo).

¿Probaste, alguna vez, reinventar las palabras que te persiguen?

Y todos me dejan, siempre, aquí tan sola.

¿Flotaste por los vacíos de tus días, alguna vez?

Me largué a buscar algo, que finalmente, nunca encontré.

¿Te equivocaste tanto, alguna vez, que ya nunca más te quisieron perdonar?

Hay distancias que no vienen con consuelos de regalo.

¿Le besaste, alguna vez, los labios a la soledad?

El intolerante pasaje entre lo que era y lo que es.

¿Alguna vez odiaste hasta querer?

miércoles 7 de mayo de 2008

Interminable

(Los colmos de los desorbitados)

Quien pueda (quiera) dejar de buscar(te). Es que mi impulso quiere escaparse a absorberte sin comerte. Pararía el curso de mis acciones en el instante en que me necesites para escaparme a correr juntos por los bosques. Por nadie (más que por vos) renunciaría a mí, si estando con vos soy mas yo. Al igual que las afinidades electivas, pero sin opuestos. No tienen opuestos estos cuentos, de los bosquejos, de los bocetos, de los colmos de los desorbitados por amores bastardeados, olvidados, engañados, con errores jamás perdonados.

Cuando quieras, cuando puedas, cuando vivas, cuando rías, cuando llores, cuando mates. Cuando bebas, cuando ganes, cuando pierdas, cuando saltes, cuando bailes, cuando gires, cuando te escarches. Mientras sudes, mientras duermas, mientras beses, mientras cantes. Mientras susurres, mientras grites, mientras tengas amantes. Al levantarte, al acostarte, al cepillarte los dientes, al bañarte, al peinarte, al afeitarte. En el desayuno, en el almuerzo, en la merienda, en la cena (el postre siempre es de chocolate). En cada instante, la personita te va a estar esperando.

Sabes cómo, porque tenés el modo (no te tiembla el codo), para sacarme del lodo en brazos de un loco croto, que ahora aprieta solo el pomo, como si fuera poco, como si lo hubiera dejado tan roto, descocido el poncho, que ya no puede ser así de loco, croto y roto, pero conmigo. (Ni siquiera un poco).

Es interminable, este sentir inflamable, que convoca, que acongoja, que me explota. Siempre bailando en mi pista circular, diciéndome “no va más”, mientras mis pies no quieren (pueden) parar de pisotear, saltar, caminar. Es tener dos citas a la semana (sin citarnos) con quien más me enciende el alma, me mata, me aplasta, me ilusiona, con su sonrisa, con su palabra, con su ausencia, con su distancia, con nuestras complicidades, con nuestros códigos infinitos, con mi desolación, con su superación, con todo lo que hace, con todo lo que es. Porque lo es todo y eso es inagotablemente irreversible. Interminable.

viernes 2 de mayo de 2008

Deseos burbujeantes

Espinas traicioneras,
que no saben a quién herir primero.

Labios fuertemente estrechados,
para no delatar lo que unos ojos tristes ven.

Dulces aromas, que recuerdan la flor del olvido.

Deseos burbujeantes, que revolotean por el aire
queriéndose escabullir en cada poro de la piel.

Pero siempre, esa mirada fija,
pérdida, ingenua, constante...

domingo 27 de abril de 2008

Pobre Anastasia, la pobre


Pobre Anastasia, se sentía tan fea a veces. Pobre, siempre esperando. Anastasia era la princesa de los nadies, de los que caminaban distraídos. Anastasia. Pobre.
Como una ilusa, se ilusionaba cada vez que una estrella fugaz cruzaba el cielo (y más seguido también). Lloraba por cada imagen archivada, por cada momentito que ya no iba a volver.
Nunca pudo dejar de preocuparse por sus despreocupados.
Anastasia… igualita a un espantapájaros. Pero sabía a frutillas (con jugo de naranjas).
Pobre… Aunque en verdad, no siempre fue tan ingenua. Ella supo lastimar también, de tantas ganas de vivir, de tanto miedo de quedarse sin tiempo.
Juega a ser la celestina, la fabrica de sonrisas, la mejor consejera.
Imagina los castillos que no le sientan. Sueña con sus príncipes de colores. Piensa en otras vidas.
Un día se fue a un parque de diversiones que siempre extrañó. Y no volvió más. Pobre la pobre de Anastasia.

martes 22 de abril de 2008

Locas tan locas

Cómo se siente, ya no sentir que hay un lugar adonde ir. Si cuando todo me queda incómodo, ya no queda más que gritar, a ver si hay quién me pueda liberar. Y es buscar dónde encajar, volviéndome a incomodar, en el preciso instante equivocado con las malditas presencias que me dejan en la más triste desolación, para luego transformarlo todo en desesperación. Es querer, por un rato, no bailar al compás de los desquiciados y callar a los demonios desenfrenados. Es hacer fuerza para no soñar al dormir, con aquellos momentos que, sabemos, no vamos a revivir.

Despertar cada día en el encierro que me deja aquel espacio estrecho. Como si no quisiera recordar, que no me pueden visitar, mientras siga habitando ciudades con casas con muchas puertas y pocas llaves. Como si las horas jugaran a apurarme, mientras se empeñan en demostrarme que aún no es posible entender que ya nunca jamás va a volver.

Es esperar la sonrisa que alivie la tensión que me arranca los pelos y la impaciencia que me chasquea los dedos. Es volverse tan, pero tan loca, que ya me veo volar a la par de las mariposas, corriendo descalza por las nubes, saltando charcos, pozos, piedras azules. Es volverse tan loca, que subo al cielo de un solo salto y me columpio en hamacas violetas con gusto a frambuesas. Tan loca que la lluvia no me toca, ni me moja, y el sol no me dora la piel. Tan loca que lloro, río, y no nos veo, entonces me vuelvo y me pierdo en mi mundo inventado de locas tan locas que lloran rosas rojas, y ríen sueños de colores nuevos.

viernes 18 de abril de 2008

Tiempo de perder el tiempo

Cuánto tiempo para perder un sueño.
Cuánto tiempo para cesar una condena.
Cuánto para no volver sobre tus pies.
Cuánto para no idealizar caprichos.
Cuánto tiempo para renacer.

No es posible correr ni a favor ni en contra del tiempo.
No hay lugar recóndito dónde no esté.

El tiempo en el que cae una hoja, el tiempo de lectura en el sillón, el tiempo que marca el reloj, el tiempo en el que se seca una lágrima, el tiempo en el que se cocina tu arroz, el tiempo en el que canta la voz, el tiempo en el que ya no duele el dolor.

El tiempo es excusa. Engaña, pero no miente. Me acerca y me aleja de vos. Sólo porque corre nos aferra, y su paso nos arruina la ilusión. Es tope, pero no es parámetro. El tiempo puede ser renovador o destructor.

El tiempo agobia, persigue, presiona, apura.

El tiempo nos recuerda cuánto tiempo queda para ya no poder decir adiós.

martes 15 de abril de 2008

Oh, la gota

La gota de lluvia que choca con el toldo.

Justo cuando creemos haberlo visto todo, algo nos sacude.
Y nos descubre.

Y ahí andamos entre el tironeo y el conformismo.

Brindando por las buenas excusas, bien recibidas.

A veces ocurre que se naturalizan hasta las palabras,
y terminamos por olvidar para qué se usaban primero.

Entonces, también, metemos oraciones donde no caben.

Pero que nos divierte tanto hacerlas caber.

viernes 11 de abril de 2008

Nueces y alcauciles

(Para el amor y para el olvido)

Rostro de domingo, natural, más bello. Siempre le gustaron esos ojos cuando miran con restos de delineador negro. Tantas siestas la observó, durmiendo destapada, en el horario imperfecto. Le dice que ya no quiere más tickets de cine sobre la mesita de luz, los recuerdos le son abrumadores, lo vuelven un maldito paranoico. Ella sabe que todavía ingresa donde no debe, que siempre desperdicia atardeceres, dibujando flechas, para relacionar relaciones ya relacionadas. Se esconde en la cocina, donde a menudo llora cortando cebolla. Luego su pañuelo rojo le seca las lágrimas y trata de rescatar las nueces para el amor, a la vez que desmenuza alcauciles para el olvido.

Una vez afuera, cultivan la reciprocidad en el mundo. Van hacia donde los inviten, hacia donde se les ocurra. Ríen si descubren un cúmulo de no haber tenido tiempo. Se cachetean suave cuando aprietan las muelas. Sólo ellos, juntos, juegan a los juegos de la memoria, desplegando sus amores narcisistas. Son como chicos que necesitan encontrar un lugar, invirtiendo, en cada plaza, los roles de desamparado – amparador. Y cada vez que se agachan se anudan tobilleras con mostacillas de madera.

Siempre vuelven a la hora de la sopa con fideítos. Cada vez que se sientan, ella desea que la acaricie desde la distancia de su silla. Se produce el concurrido silencio. Soledad asumida, murmura él. Soledad declarada, le contesta ella.

martes 8 de abril de 2008

Los ropajes de la paciencia

Calculando cada accionar para no equivocarse, le fue siguiendo el paso.
La espera al acecho, soñando que no la desea.
Jugando a que el tiempo no lo apura, se carga los ropajes de la paciencia.
Y escribe para no estallar, y canta para no pensar…

Teoriza sus palabras, analiza cada gesto.
Destiñe los colores de la armonía y dibuja puentes quebradizos.
Jugando a que el tiempo no lo apura, se carga los ropajes de la paciencia.
Y escribe para no estallar, y canta para no pensar…

domingo 6 de abril de 2008

En un soplo profundo

En un soplo profundo, hasta desvanecerse o acurrucarse. Un soplo de viento, una bocanada de aire. La presión en el pecho de un adiós, es el fuerte palpitar de la ansiedad capciosa, cuando la calma se absorbe en el intento de ser liberada. Nos ahogamos de sabernos desperdiciados, de no sentir nada nuevo al despegar la cara de la almohada. Es el temerario reflejo difuso ocultado, de un alma desganada. Resoplando el humo no se puede distinguir, cuánto color se esparce en las tinieblas. Las naranjas se exprimen jugosas, el perfecto dulce brebaje acido antes de soñar. Del estado de conciencia al de no-conciencia, durmiendo en modo de ausencia, sin distinguir aquel pasaje. Y ahora que sé que no me vas a volver a buscar, no sé si largarme a reír o gritar. Es ese cariño tan insólito insolente, que hace llorar ríos en silencio de oscuridad, mientras no deja de cantar. No es de dudar mi elocuencia, de la “S” hasta la “A”, debo estar armándome nueva, ahora de palabras. Mientras tanto, puedo emitir verdades hasta hundirme en el barro de las desquiciadas. Se pierde en el aire la mentira, se deshace en el aire la bondad, habrá que cultivarla, dejarla reír. Y volando en el aire, también podríamos encontrarnos, vibrar algo por ahí. Es la voz que cantan mis oídos, que hace eco en mi garganta y no encuentra por donde salir. Exhalar ilusiones a punto de estallar en tu puntualidad que exacerba. La proyección perfecta, el espejismo ficticio, el invento de la creación de lo que debe ser, contrastado con lo que es. Cuando el sueño acababa, era el bache para la reflexión. Cómo la distracción puede distraernos, hasta volvernos ciego el corazón. Cómo no nos inflamos de paciencia, cómo no nos quedamos inmóviles en el sitio justo. Cómo no nos amarramos, en vez de soltarnos, en vez de exhalarnos como al humo de un cigarro asesino, en vez de huir despavoridos por caminos remotos. Cómo no percibí, cómo nunca pensé en la existencia de la normalidad por sobre la utopía. Cómo no supe darme cuenta que la normalidad puede ser la verdadera interna revolución. Y si la lográramos, nos reinventaríamos en bellas utopías de normales en cada hermoso instante de una vida vivida en la superación del uno más uno, que es dos.




(Fotografía por Johnny Bibas)