La primera vez que toqué su piel, que la miré en sus prendas negras íntimas, sos increíble le dije, y de verdad pensaba que lo era, por mucho tiempo lo pensé…
- Emanuel, te dije que te corras de ahí. Dejame que estoy tratando de descansar.
Necesitaría dormir una hora o media, aunque sea, pero no se por qué, cuando más cansado estoy más pienso, por qué será, una anestesia me haría bien… Ella sí que me anestesiaba, con sus besos frenéticos, su sexo suave y tibio, creo que moriría adentro suyo, las pantorrillas de esa mujer, tensas, duras, las abrazaba fuerte y ella se caía al piso, y yo me tiraba encima, a veces se extraña, la verdad…
- “No - se - vuelca”, dice en la caja, ¿no leés?
- Y entonces, ¿Para qué me preguntas?
Emanuel se debería haber ido con el viejo, así no estaba acá todo el tiempo dando vueltas, qué molestia este pendejo… La dejé y, sin embargo, termino recordando los mejores ratos, será que después de que pasa un poco el tiempo, y las relaciones se enfrían, uno termina rescatando lo que carajo quiere, lo malo, lo bueno, depende lo que le convenga, lo que le sugiera la necesidad del momento… Será porque ahora estoy más sólo que un perro, que me acuerdo de todo eso, y las minitas no llenan ese espacio, son sólo un momento de pasarla bien y listo, después borrás su número de teléfono, no sirve para nada tenerlo ahí, a menos que te haya gustado un poco más, y lo guardás para otro día en el que estés aburrido, Nicolás y Santiago hacen lo mismo… Uh, no puedo creer lo que me acordé, cuando veníamos acá y Emanuel dormía, ella para que no se despierte movía su cuerpo, las manos, y me hacía la mímica de todo lo que iba a hacerme, y me decía moviendo los labios que me amaba, que era el más lindo del mundo, y todas esas cosas que de otra me hubieran empalagado, asustado, me hubiera ido corriendo a la mierda, pero tratándose de ella, no…
- ¡Es la primera escena recién! Esperá un poquito, Emanuel, tené un poco de paciencia, ya va a aparecer Batman. ¡Al final no me dejaste pegar un ojo! ¿Te das cuenta, nene?
Otra vez sábado, a dónde iremos hoy a piratear, ahora que estamos todos solteros, podría bajar a comprar un Fernet, o un whisky, y necesito puchos también, voy a comprarme un encendedor nuevo… Celina siempre me decía que era muy seductor al prender un cigarro, al pitarlo cerrando un poco los ojos, apoyándomelo en el costado de los labios, después de eso siempre me besaba, mordiéndome a penas, mientras le apretaba con ganas el culo, que era lo que más me gustaba de su cuerpo, siempre se lo dije, y se reía como si no me creyera, nunca me creía nada, qué lastima, porque de verdad la amaba, la amé como a ninguna otra, la amé como un hombre, aunque la haya dejado… Lo único que te pido es que te hagas valer, le dije cuando me despedí.