
Tal vez querías volver a tu soledad, a ese estado en el que sólo sueñas, sin límites. Porque sabes que tus sueños son insuperables, y a vos que nada te alcanza… La costumbre siempre te espera cómoda en un sillón, para no ser percibida. Pero te engaña y ahí está.
Canalizas el amor con tus manos. Pero no das cuenta que tu vida es otra. No tiene que ver con ese bocetito de cuaderno rosa. Ni con la apariencia de sujeto determinado. ¿Cuándo no apoyaste tus pies? ¿Quién te quiere así de frágil? ¿Y tan irreal? Sé que no mientes cuando dices que te es sumamente difícil no borronear tus escritos.
Es que somos conciencias efímeras, que padecemos, sufrimos, sentimos… Y que un día seremos viento de madrugada, escalofriante.
Si fuera drástico, no sería real.