Para leer En Un Soplo Profundo en una plantilla adecuada a la pantalla de tu teléfono móvil ingresá a http://enunsoploprofundo.blogspot.com/?m=1

lunes, 22 de julio de 2013

veintiocho

22 de Julio, "La otra Luna"


Los astronautas no fueron los primeros en llegar. 
Mil ochocientos años antes, Luciano de Samosata había visitado la luna.

Nadie lo vio, nadie lo creyó; pero en lengua griega, él lo escribió.

Allá por el año 150, Luciano y sus marineros se echaron a navegar desde las columnas de Hércules, que estaban donde ahora está el estrecho de Gibraltar, y una tormenta atrapó la nave y los subió al cielo y los arrojó a la luna.

En la luna, nadie moría. Los viejos muy viejos se disolvían en el aire. Los luneros comían humo y transpiraban leche. Los ricos vestían ropas de cristal; los pobres, ropa ninguna. Los ricos tenían muchos ojos y los pobres, uno o ninguno.

Los luneros veían, en un espejo, todo lo que los terrestres hacían. Mientras duró la visita, Luciano y sus marineros recibieron, día tras día, las noticias de Atenas. 

Eduardo Galeano, "Los hijos de los días".



¿serán mis piernas las mismas?
se lanzaron una vez a andar
secas y marrones
tantos caminos
formas de caminar
en invierno las olvido
tiesas y fuertes
siguen saliendo a buscar
a escapar
tardes de abismos
trote galope corrida
tienen refugio
donde parar

me han llevado a sus brazos
la creadora
prolijas o torcidas
fueron a su par
la sospecha del diván
las riñas tienen sentido
el miedo ha sido tan grande
miedo de hoy

rituales para asimilar
cuándo se podrán acercar
almas distantes
se han ido, nunca se fueron
todo perdura adentro
vibrándome

un deseo al tiempo
no dejes nada que no dependa de mí

domingo, 2 de junio de 2013

La banda de los calefones

Era una noche entre todas las de mi casa de Artigas. Mi hermano chiquito y yo ocho años. En mi cabeza, ladrones, cerraduras y ventanas vulnerables. Unos ladrones sueltos: la banda de los calefones. De repente, pasos firmes. Un hombre alto, con campera y pantalones de cuero. Una rejilla en la boca. Sus manos al calor del calefón. Por el calor fuerzas y poderes especiales, como otra apariencia frente a las víctimas. Mi familia en peligro. Los asesinos de antes estrategas. Pero ese día no.  
A la mañana siguiente, mi tío Manuel abajo en la puerta. Mi mamá zapatos de taco rojos, mi papá la corbata de seda más fina, mi hermano un gorrito de lana nuevo y yo un moño grande y fucsia en la cabeza. Manuel muy extraño, él siempre muy clásico con su ropa, y sin embargo, ese día una campera de cuero. El tío un abrazo fuerte a cada uno, un lugar donde nunca. Su auto blanco, mi papá adelante y los demás atrás. Manuel y sus sonrisas. A lo lejos un puente. Al costado del auto una hornalla y sus manos al calor. Mis papás como si nada, yo con los ojos redondos. 

viernes, 10 de mayo de 2013

Obturador

callar o morir
gritar o morir
el sueño está en tu arte
cuando no duerme de miedo
espera resurrección de sombras
el roce de la película sensible 

correr o callar
volver o gritar
diafragma con nudo
tiempo anacrónico de oscuridad
tu costado de luz
es mi costado de flores