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martes, 18 de enero de 2011

Cosificación

Hay un teléfono que late por no poderse comunicar, que no aguanta esperar a que la voz llegue desde el otro lado. Recuerda las entonaciones al charlar de la novela, las exclamaciones al comentar el noticioso. Está sufriendo porque no puede confirmar que quien busca aún existe. No concibe la ausencia de su interlocutor, que sea cierto es el máximo temor. Marca un número remoto, sin destino, mientras le es inconcebible que ya no le pertenezca a nadie. Prefiere quedarse en sus tiempos de antaño, en las fotos de rostros amarillos, con el marcado a disco, con una toma de dos patitas. Prefiere asumir una desaparición que le raje el cuerpo, antes que convertirse en teléfono celular, donde queriendo y sufriendo se escribe con las mismas letras. El desencuentro es infalible, el cable se desenchufa y queda sangrando por la herida.

1 comentario:

Anónimo dijo...

En verdad, que hoy (y mañana tmb,ja) hay una gran falta de contenido en la comunicación entre las personas, y que dificil imaginarse a todos sin sus celulares en el colectivo.

No sé si la gente antes moría al esperar una carta. No me refiero a por lo que tardaba en llegar, ja. sino, a las noticias importantes, saber cómo está el ser que nos mantiene en sueños durante el día y despiertos por las noches o cuánto nos va a venir de luz este mes,ja, etc.

Pero esos programas a la media noche, deben ser lo peor que llegó junto con los celulares. Supongo que el tío "cosa" fue un profeta de lo que iba a suceder, malísimo,ja.
Un abrazo.
C.P.
TEL: ja.