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martes, 29 de septiembre de 2009

Si tus colores pudieran darle a mi boca una sonrisa otra vez

A menudo pienso en nosotros. Azul. Sobre todo estos días en los que me siento tan extinguida, con la garganta a punto de quebrarse. Estos días en los que el sol se pone bajo mis pies, y me faltan ventanas para verlo y un hueco en la pared por donde respirar. Violeta. Entonces pienso en cuando no quería ni contigo, ni sin ti. Éramos tan vos y yo, que no sé bien qué me sucumbió, hasta destruirlo todo. Rosa. Quise disociarme, y sin embargo, aún penden algunos hilos de todo aquello que aferramos. Hilos invisibles, que nunca vas a querer ver, pero que recuerdan la fuerza sobrenatural que nos anudó. Rojo. Se me desgarró el alma, cuando supe que no volvería a querer a nadie igual, y reconozco que ya nunca volvió a ser la de antes. Negro. Sé que las imágenes están añejas, desteñidas, de tanta agua que pasó. Sé sobre tus enojos, tu indiferencia intencionada, y también que llevas un dolor ajeno. Amarillo. Pero hay metáforas que no me dejan soñar sin volver a vos. Porque, quizás, todas mis poesías estaban en tu boca. Verde.

martes, 22 de septiembre de 2009

Remembranza en una bolsa vieja



"Por eso, cuando el tiempo hace resumen
y los sueños parecen pesadillas,
regresa aquel perfume
de fotos amarillas."J.Sabina


¿Dónde reflotan los recuerdos?

En los sueños.

¿En qué se materializan?

En los objetos.

¿Y con qué colores?

Con los de las fotos amarillas.

¿Dónde duermen?

En las almas de los que no saben caminar sin mirar atrás.

¿Y cómo se nos hacen cuerpo los recuerdos?

Cuando los comemos como chocolates.

(Lo más lindo de los chocolates es que no todos tienen el mismo gusto.)

domingo, 13 de septiembre de 2009

Únicamente absurda

De sobra supe la falta de horizonte
Pero el río inquieto olía a primavera.

Un pensamiento fugaz, preciso, sin retorno
Se pierde en la noche amplia y vacía.
Únicamente absurda,
No me sigues.
Más bien me dejas correr descalza
Sobre arenas ardientes brillantes.

Otro resplandor ya no quiere cegarme.
El pecho vulnerable
Que no puede estallar
Antes de volver a sentir
Otro amor que me erice la piel.

martes, 8 de septiembre de 2009

Las respuestas sobre Julia

(¿Aclaran u oscurecen?)


No es que Julia ya no quiera amar, ni que ahora sólo tema. No es que se haya vuelto una descreída, una existencialista incrédula, una resentida desilusionada.

Es que ya no quiere esperar, para no desesperar. Es que siente que ya no puede correr incansable y ciegamente hacia el amor. Sobre todo eso, ciegamente. No puede desvanecerse ante cualquier escena agradable, sin sopesar. (¿Estará muy metódica?)

Julia hace tiempo que ya no quiere creer en príncipes, ni en sus tipificaciones ideales weberianas. (Confesiones iterativas) Ahora quiere un amor terrenal, para volar y volver. Un hombre sin ropajes azules, tan sólo con un corazón a su medida.

Julia se asoma al balcón que no tiene, y siente en la brisa, que hoy ama al amor como complemento, y no como energía vital.

(Lastima que hasta cuando no lo desea, todo se le disuelve.)

viernes, 4 de septiembre de 2009

Julia se va - se queda


A penas le regalaron ese llavero, supo para qué lo usaría. Julia quería lucirlo orgullosa, cuando la acompañasen a la puerta de su casa. Jugar con él entre sus manos, mientras la despidan, en esa dialéctica del me voy – me quedo.

Una noche la besaron absorbentemente, luego de haber pasado largo rato charlando en forma amena. Venía sabiendo dulce e interesante. Hasta que recordó la última historia que nació de un beso tan compatible. Y bastó ese instante, para que el interés se le disuelva.

Así fue como Julia descubrió que se había vuelto una mujer escurridiza. Que ya no esperaba. Que ya no buscaba más que lucir su llavero orgullosa, cuando la acompañen a la puerta de su casa.