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miércoles, 31 de diciembre de 2008

Sobre la juventud perdida


A todos aquellos que creen que “jóvenes” eran los de antes, que ven el futuro en manos de los nadies. A todos aquellos que creen que los chicos no entienden, que vagan perdidos por la noche. A todos aquellos que rumorean, hablan, opinan, vociferan sobre “la juventud perdida”.

Los invito a pasar hoy, esta noche o mañana por aquí. Pasen y vean. Presten atención. Miren a estos chicos fijos a los ojos. Mírenlos con el corazón. Encontrarán todo lo que yo.

Miren las linduras de sus personas. Sientan su amor. Observen su responsabilidad, su respeto. Perciban su solidaridad, su compromiso. Descubran su inocencia, sus almas de niños felices. Prueben la capacidad que poseen para hacernos felices. Brillen con su magia. Reciban un abrazo, una palabra de aliento. Contágiense con sus hermosas sonrisas.

Sólo así podrán comprender que ésta, más que perdida, es la juventud encontrada. Encontrada para desplegar su capacidad transformadora. Para creer en un mañana y construirlo. Estoy segura que cada uno que encuentre a un joven encontrado, se estará reencontrando consigo mismo.

Gracias a quienes saben que les corresponde, por haber permitido encontrarme con los nunca perdidos, y conmigo misma.

martes, 23 de diciembre de 2008

Más brillante que las estrellas


En un mundo inventado, en un país lejano, en una extraña ciudad, había un lugar que, desde lejos, brillaba más que las estrellas. Un lugar donde los nenes sólo soñaban (nunca dormían), donde las sonrisas se contagiaban y las lágrimas, antes de asomar, se secaban. Allí vivían muchos niños (y pocos grandes) en compañía de amigos muy especiales: mariposas curiosas, monos revoltosos y corazones soñadores.

Los días solían pasar ligero en la ciudad estrafalaria… Lunbardo, Martecol, Mirasoles, Jufres, Vientos… Pero cuando llegaba por fin el día Salado o Estampado o Soñado o Sábado (como también escuché nombrar por ahí) las mariposas volaban atolondradas, los monos saltaban por las ramas, los corazones cantaban felices y los niños… ¡Ay, esos niños! ¡Cómo disfrutaban de cada momentito mágico! Porque en ese lugar, había lugar para todo: Cenicientas, superhéroes y magos con asistentas; Colores, piruetas y canciones; Piratas que viajaban en barcos, cuadros coloridos y hermosas princesas; Pinceles, acuarelas y túneles mágicos.

Y cada cual que viajaba al mundo inventado, llegaba al país lejano, entraba en su ciudad extraña y conocía el lugar que desde lejos brillaba más que las estrellas, entendía que ya sus mañanas no volverían a ser iguales. Nadie, por más pequeño, por más anciano, podía olvidar la magia que revoloteaba por el aire. Algunos se quedaban a vivir, otros sólo iban de paseo y a unos pocos les llegaba la hora de volver a dormir a sus camas. Pero todos gritaban, cantaban, tarareaban, susurraban, bajito, alto, con fuerza, tímidos o con muchas ganas un himno que decía “Nuestro lema es disfrutar juntos en este lugar”.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Sin ton (ni son)


Todo eso que creemos, que inventamos, anteponiendo un tabulado a los hechos fácticos, tal como se presentan. Fantasías para ciegos enojones, no por ciclotimia, sino por saber donde ya no quieren.

Quién sabe renunciar a una mirada cálida, a una promesa perfecta. Quién sabe abandonar lo que miramos por años, en vidrieras prohibidas, hasta poder tocar. Cómo se despoja uno de los estándares, cómo se callan las ganas de ser sin padecer. Cómo se resuelve la interferencia intermitente en la simétrica sintonía bella.

No desvanezcas de un solo soplo. Parece que, en medio del cuento, el amor se vive como la guerra: armadura, estrategia y batalla. Batallar y resistir, cuando el corazón quiera flaquear de tanto golpe y pinchazo.

No te rindas, luchador. Todo lo tuyo son tus sueños.

(Destruye tu mente por un rato)

martes, 9 de diciembre de 2008

Volátiles / Take my hand


Llegar de madrugada y que me encuentres, sólida.

La luz de un velador apagado vista de reojo, translucida.

Lejos del hogar propio, despojada.

Resabios de sueños viejos, esperanzada.

Aire entre los átomos imantados, solubles.

El cielo nuestro y transitable, volátiles.

No quiero escapar hoy, es acogedor.

martes, 2 de diciembre de 2008

Revolución de a dos

(Canción sin músico)


Estás tan lejos de tu esencia hoy
Cómo se vuelve de la alienación
La lengua muere en nuestro lugar de ser
Y fuera también hay utopías que creer
Son tus ojos que brillan mejor
Cuando los miro con obnubilación.



Aún cuando no me puedas ver
Burlémonos del desamor de ayer
Y si el plan fracasa, ¿querés?
Encarnicemos una revolución (de a dos).

Tu miedo es mi sueño de eternidad
Seguimos mirándonos perder
Quién nos podrá resucitar
Mejor escapémonos, por tu cielo voy.


Y tan espeso cae a tus pies
Ese instante de unión
Una mejilla y un anfitrión
Si tu pecho no me acoge esta vez
Contemplaré la puesta del sol
Hasta ser un perpetuo resplandor.


Aún cuando no me puedas ver
Burlémonos del desamor de ayer
Y si el plan fracasa, ¿querés?
Encarnicemos una revolución (de a dos).

Tu miedo es mi sueño de eternidad
Seguimos mirándonos perder
Quién nos podrá resucitar
Mejor escapémonos, por tu cielo voy.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Deslumbrará el resplandor de los sobrevivientes


“Yo te saqué un día de allí y me encadené.
Te obedecí hasta donde pude mi genio amor.
Me pude apartar de tu corazón en otro crimen más
y me alejé de tu seducción y tu dulce voz.”

“Mi genio amor”, Carlos Solari.




(“Nunca subestimes el poder de la negación.” Pintándome el cuerpo para distraerme, como si desde tu cuarto no se oyera mi lágrima.)

Ahora rotas las cadenas, exorcizados los demonios, ahora desentramado el tejido, no van a tumbarme. No van a aplastarme, ni opacarme. El dolor se travistió en un nuevo color, un nuevo matiz.

(Sólo azúcar para la vida. Nada de amargos, ni edulcorantes de dulzura metálica y ficticia.)

Ahora soy vida y fuerza. Soy quien me dará vuelta la cara, cada vez que mire atrás. Quien va a levantarme, renovarme. Soy quien fui desde pequeña, más socializada. Soy por quien volveré a sonreír, a brillar. Soy los empujones para no atascarme. Soy quien lamerá mis heridas. Soy la semilla de mi florecer.

(“Y allí en sus brazos ella se convirtió en otra persona. En alguien más como ella misma.”)





lunes, 17 de noviembre de 2008

El secreto

A quien inquieta mis días.

Vamos a caminar por las nubes, a pasear por la rambla.
Vamos volando alto, que las almas son eternas, no saben del pasar de los años.
Vamos a saltar fuera de los contextos, de lo esperado.
Vamos a dorarnos la piel, mientras disfruto de tu andar junto al mío.
Vamos andando porque todo sucedió sólo, justo como lo buscamos.
Vamos atolondrados, porque aún corremos desaforados cuando el destino nos muestra su cara más bonita.
(No dejes de morder la púa, me gusta tu picardía.)
Vamos juntos, ojos de cielo.
Y es el secreto más precioso que guardé.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Amores epistolares encontrados en algún cajón III

Cafayate, 18 de Octubre de 2003

Adorable Alexandra:
Hoy recordé que el mundo tiene otros colores, además de los que siempre usamos. Colores que siempre existieron, pero olvidamos de tanta porquería que inventamos.
También tengo para contarte sobre el aire… Deberías probar que bien se siente respirar este aire nuevo, que corre por mi sangre oxigenándola.
Y sí, mi amiga, así andamos… soltando un poco la cordura, al borde del filo sin cortarnos. Nos sentimos absurdos, y seguro muchos nos miren de costado. El temblor se hace pensamiento. Después de tanto sabor amargo, esta sensación dulce me alborota la piel. Y le pido, le pido cada día que me lleve por mis sueños, por caminos atemporales.
Cada momentito es un nuevo renacer.
Te agradezco por permitirme compartir contigo estos sucesos extravagantes.
Te llevo siempre en el alma,
Teresita.

jueves, 30 de octubre de 2008

Amores epistolares encontrados en algún cajón II

Mar del plata, 12 de Septiembre de 1992
Querida Eugenia:

Apenas la separación, y ya el cuerpo me pesa. Ya el alma se desploma. Pensando en ese artificio del concepto de distancia, creyendo que es lo que nos cambia, mientras el inconsciente coherente sabe que siempre vivimos igual de distantes.

Tú siempre sacas provecho. Comienzas a desplegar tus armas letales de seducción femenina, inagotables. Las desparramas por todos tus ámbitos sociales, buscando una nueva víctima. Y la encuentras, claro, pero no te alcanza, o no te sirve, y la abandonas.

Sabes bien de nuestras libertades, nuestros jueguitos circulares, sabes que tuvimos el tiempo suficiente para construir el refugio que más nos acoge, pero renegamos. Si ya me dijiste que no hay otro como yo, pero siempre con la misma tontera que te impide elegirme.

Oh, Eugenia… ¿Volverás otra vez, a las dos semanas, como en cada separación? Ya no juegues conmigo, me haces tan mal. Y somos tan cómplices, aunque siempre voy a echarte la culpa. No vuelvas, Eugenia, no me hables, no me llames, no me escribas.

Ay, Eugenia, por favor te lo pido, no me dejes, no busques otro hombre. Quédate conmigo, o sola, tal vez lo aceptaría. Pero no apoyes tus labios en otros ajenos, no acaricies otra piel. Euge, Eugenita, Eugenísima mía… ¿Será el amor esta locura?
Hasta siempre,

Claudio.

domingo, 26 de octubre de 2008

Amores epistolares encontrados en algún cajón I

Santa María de Punilla, 9 de Junio de 1980
Querido Rafael:

Te quiero tanto, cariño, cuando te vuelves adorable para mí. Podemos ser la luz de cada noche que no amanezca. Me muestras tu costado más dócil y olvido, por un rato, que quererte es no quererme.

Si ya me has repartido tus sobras y tu oscuridad, puedes cuidarme ahora, para que ya no sienta la obligación de huir. No sé si ya has visto el lugar que gané entre los tuyos, pero eso habla bien de mí.

Deberías saber de mi costumbre de ya no aferrarme a nada, salvo a este capricho de vos. Sueño con lazos nuevos para ti y para mí. Lazos que ya existen, y sentimos, pero más fuertes y visibles. Porque confío en que algo de sensibilidad queda en tu alma.

No dejes de mirarme, aún cuando el sol te queme las pupilas al hacerlo.

Efímeramente tuya,

Lucrecia.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Son o se hacen


Son horas que se escaparon de las agujas, volando como mariposas. Son tan minutos los contados. Son tan absurdos los instantes en que los sueños nacen, y los besos engañan, y las culpas callan. Son siempre los mismos cuentos que nos desvelan, inquietantes, imposibles. Son puertas que cerramos para tirarnos por las ventanas. Son alas que quiebran el aire, al pasar por el cielo gris de tu techo. Son mis ropas apretadas contra tu nariz. Son unos pocos locos corriendo en contra del viento. Son tus deseos en mis manos. Son imágenes años ’50, tomados del brazo, la lluvia, un paraguas, el pelo recogido y mi pilotín. Son soledades mal acompañadas. Son mentiras que creemos al cansarnos de llorar. Son manotazos de ahogado que ya no van a salvarnos. Son ojos que siempre creen ver magia, donde ni siquiera hay vida. Son ganas de renacer en el segundo próximo, sin paciencia. Son cantantes los cobardes y tan ilusas las princesas. Son los colores que nunca quisimos vestir, pero tampoco abandonamos. Son temores, dolores, pasiones, obsesiones, inconsciencias, confusiones… ¿Con qué sentimientos el amor se hace concepto?

martes, 7 de octubre de 2008

Un templo para su perdición

Ella era una artesana del amor, de las que no suelen encontrar las piezas que buscan para trabajar, una artesana de obras inéditas. Pasaba horas sintiendo música, la retrotraída directa al momento vivido anteriormente. Había llegado para quedarse, para perpetuar sus risas en cada lapsus de necesidad. Constructora de caminos intrínsecos, en medio de abandonos tan merecidos.

Él tenía esa sonrisa escandalosamente bella, con la que podía iluminar todo el escenario. También un cuerpo esbelto, una curva, y una piel tensa… suave y tensa. Y con todo lo que poseía construía un templo para su perdición. Pero, llevaba un dolor que le cegaba el alma, lo dejaba sin sueño y sin vuelo.


- Contame, que te entristece saber que no estoy - le suplicó, tomándola de la mano.

- Creí que después de este pesar no habría nada peor... Y sí, era la imposibilidad para volver a sentir.

- ¿Alguna vez te miraste fijo hasta llegar a no reconocerte? - adujo petrificado.

- Ansiamos y tememos igual - Dijo ella convencida, con las facciones duras, como cada vez que se volvía necia - Lástima que no lo puedas ver...

- Es el lugar que ocupás en mi cuerpo, el que nadie puede quitarte.

- Ojalá no puedas. Yo tampoco puedo, pero no me dejás opción - Murmuró encolerizada, provocando estupor en su compañero, ahora inquieto.

- No me enfurezcas, si no querés ver así a quien fue de tu creación - Dijo amenazante, mientras hurgaba los bolsillos de su gabardina, buscando algo que lo apacigüe un poco.

- Me quedaría siempre con vos… -
suspiró la mujer, como ida, apretando fuerte la foto vieja que llevaba dentro de su cartera.

Y él se moría por fumar un cigarrillo, y ella por abrazarlo y no soltarlo jamás.

jueves, 2 de octubre de 2008

Roca erosionada por mi falta de vos

No crezcas, porque eso va a dolerte. Vas a ver, con otros ojos y los propios, cómo el amor se traiciona a sí mismo.

En este espacio soy roca erosionada por la permanencia en el naufragio, por el pecado de haberte echado. Roca erosionada por mi falta de vos. Si hasta las baldosas nos cuentan el cuento. (Tal vez la caricia de un niño me re-sedimente un poco.) Columna esbelta que sostiene esta impaciencia, esta soledad a causa de tanto amor extraviado. Cómo te animaste a volver a caminar, por esas callecitas, de vuelta amarrado. Hay tantos barrios malditos…

Algunas de tus miradas aún cristalizan la culpa de matar un poco cada día aquello que no debería haber muerto, eso mismo que no murió pero aplastamos a pisotones. Culpa por nuestros tontos corazones, ahora necesitados de anteojos.

No me alivian estas letras a mi alcance, ni ver tus piecitos andando cerca de los míos. Cómo somos dialéctica por años y luego caminamos, nos cruzamos y ni nos miramos. Cómo vamos a envejecer sin volver a caminar de la mano, juntos a la par. Si me eras tan incondicional que tuviste que buscarte una correspondencia que se confunda conmigo a lo lejos.

Tormentos, tormentas. Tempestades, temporales. Lluvias, torrentes.

Ya no quepo en tu eternidad.

viernes, 26 de septiembre de 2008

La caída de las verdades



No hay palabras, no hay sensación. No hay sueño, no hay emoción. No hay ira, no hay razón. No hay ansia, no hay canción. Sólo dolor en el vientre, y en el pecho decepción.

Caen todas las verdades a mis pies, y es desgarrador. Se desprende la ropa tendida, y no hay perchas en el cielo de hoy. Hay abrazos que protegen, pero no quitan la obsesión.

Perdimos la inocencia. Si tuve tu cariño fue sólo por accidente, fue porque el tiempo no podía planearlo diferente. Mis brazos ya no son alas en dirección al sol. No quedan fotografías que retraten la armonía.

Avasallante. Ahora contenida. Atolondrada. Ahora inerte. Impulsiva. Ahora coherente.

Las mujeres casi siempre debemos ser esos bellos cuerpos sin pasado.

lunes, 22 de septiembre de 2008

De tango y primavera


Un domingo no es un día para olvidos,
Una primavera no sirve de consuelo,
Ni una estación es excusa para rodeos.

El invierno no quiere escapar y escarcha si te toca,
En una mesa compartida no se sientan las penas,
Ni se saca un clavo sumergiéndose en otra boca.

Un nombre no se apaga, por más agua bajo el puente,

si fue escrito con fuego,
Un tango no llora si no sufre,
Ni se puede resistir un deseo.

Sin embargo,
La brisa corrompe la piel cuando imaginas,
Una mariposa no destiñe, más se inmortaliza colorida
Y una flor huele mejor cuando incrusta sus espinas.


lunes, 15 de septiembre de 2008

Sueños de la enajenación de los cuerpos

Llevo una lágrima en la punta del ojo.

La vida siempre acaba por dejarnos solos. El teléfono oxidado, los viajes en colectivo, la lectura atrasada, la sopa para el resfrío, el alcaucil luego de la cena, la vuelta del trabajo, el desayuno silencioso, la pastilla de las 22.30 hs., la espera, el ocaso del domingo, el insomnio, la rutina, esta misma escritura. Todo nos deja en soledad. Y el vacío estrafalario que me absorbe, me inunda de la materia única que me das.

Hay días en los que quiero caer. Rodar y caer. Girar y caer. Correr y caer. Saltar, caer y volar. Sin paracaídas.

Sueño que quiero ser y no puedo. No. El sueño es esto que hoy soy y ya no debo. El sueño es que hay sueños sin tiempo, sueños y no verdades, sueños sin otros cuerpos. Hay sueños embebidos de nostalgia, esos que vuelven de noche en noche, aún cuando no los esperamos. Aún cuando ya no queremos soñar tanto con esos anhelitos viejos, inverosímiles.

No quieras despertarme, en mi sueño cabemos los dos. No me sacudas, no quiero pudrirme en esta soledad – realidad. Todo lo que me robaste no va a servirte cuando no esté.

Porque nací con un alma necesitada de compañía, conquistame el cuerpo ahora enajenado. (Antes que el cóctel que preparé, con elementos exhaustivos, vaya a aniquilarme.)

Ésta es la estación en la que quiero bajarme.



miércoles, 10 de septiembre de 2008

Unión - sujeción

Sentía cómo me desprendía, cómo me soltaba de la mano a la que me mantuve sujeta más allá de realidades y circunstancias. Y a la vez que mi cuerpo te abandonaba, más se aferraba mi aura.

Es tan confuso no poder distinguir qué nos une a otros vivientes.

Cuando se acaban los pretextos, las excusas, los provechos, las conveniencias; cuando ningún tipo de necesidad nos domina… ¿Será el único instante en el que somos nosotros mismos? ¿O nos hemos vaciado de tanto perforarnos y arrancarnos? ¿Será que nos salimos tanto de los parámetros, que rompimos tantos límites, que ya nunca podremos volver a no ser quienes somos vos y yo?

Tal vez, a la hora en la que te conocí, me clave un cuchillo
en este ya cementerio de espinas.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Éramos


Éramos la ansiedad.

Éramos lo inevitable.

Éramos la esperanza.

Éramos los apurados.

Éramos la comodidad.

Éramos la coincidencia.

Éramos el silencio convenido.

Éramos noches y mañanas musicales.

Éramos la desesperación por la felicidad.

Éramos nuestro roto para nuestro descocido.

Éramos corazones averiados deseando repararse.

Éramos quienes nos abrazábamos para dormir mejor.

Éramos los que no queríamos vernos en brazos ajenos.

Éramos quienes disfrutábamos de escuchar tu guitarra.

Éramos los mismos tropezones con las mismas piedras.

Éramos la constancia a pesar del viento y del tiempo.

Éramos el buen momento al sonar Los Redondos.

Éramos quienes siempre volvíamos a buscarnos.

Éramos quienes los comunes no entendían.

Éramos compatibles entre los inusuales.

Éramos lo que con otros no seremos.

Éramos los escapistas de la soledad.

Éramos una película como excusa.

Éramos los eternos inconclusos.

Éramos el cariño inevitable.

Éramos el vicio adictivo.

Éramos irremplazables.

Éramos tan conocidos.

Éramos los soñadores.

Éramos un espejismo.

Éramos la ocurrencia.

Éramos la confianza.

Éramos el capricho.

Éramos los bellos.

Éramos el delirio.

Éramos el deseo.

Éramos el arte.

Nos conocimos

En un barsucho

Un año atrás,

Un día como

Hoy, y todo

Eso fuimos.

Todo eso

Éramos.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Boceto de una despedida

(O de un amor estacionado)

" - ¿Por qué me hacés sufrir, bobo?
Ya sé que estás cansado, que no me querés más.
Nunca me quisiste, era otra cosa, una manera de soñar.
Andate, Horacio, no tenés por qué quedarte.
A mí ya me ha pasado tantas veces... "
Julio Cortázar, “Rayuela”.

Lo siento cariño, sabes que todo lo mío fue para ti.
Me guardo en el bolsillo un soplo de vida para regalarte, y unos pocos odios para olvidarte.
Lo siento corazón, te esperé en todas las esquinas, en todos los sueños.
Me amasaste a tu modo, y te resentiste para no creerlo.
Lo siento Principito, ya he agotado todas mis lágrimas por las tuyas verdes.
Agoté ilusiones, exprimí nuestro destino, creí cada día un poco menos.
Lo siento presumido, hace tiempo me había aprendido tu manual de artimañas y reacciones.
Habitaste en mí tantos espacios imposibles de deshabitar, sentí amor disparatado.

Guíame por la oscuridad de tu belleza pecaminosa, guíame. No hay entendimiento, cierto, ni construido, ni extraído. Me mirás y me encandilás el cuerpo. Tenés rosa los labios, tenés dulces los labios, mi alma suspira. Y lo real se volvía sueño, y el sueño, realidad cruda. En la contradicción más plena, te amo.

Lo siento bonito, fui tu imagen y tu música.
Lo siento mi vida, el tiempo se pasó y nos voló.
En este fragmento de existencia que marcan las agujas, me vaciaste, me hundiste, no lo sabes, pero perdiste.
¿Qué vas a hacer sin mí? ¿Quién vas a ser? Tus caprichitos de insolente, tus delirios desmedidos… ¿Dónde vas a experimentar esa coordinación-correlación, de deseo? ¿A quién vas a instruir? ¿A quién vas a regalarle los sueños que no me diste? El movimiento de tus bracitos al caminar, esa barba para tapar tu luz, tu guitarra de sonido esplendoroso… ¿A quién vas a cantarle tu
sombrita hoy, corazón de empedrado?

No hay estaciones para el amor, cuando el amor se estaciona.
El amor nos estaciona.
Final del juego.
(Pasar en limpio)

miércoles, 20 de agosto de 2008

Sólo así, luego cuando no


Sólo así,

soy yo con vos.

Cuando no,

ya no soy ni una manito de mí.

Cuando no,

ya no soy ni una carita,

ni una palabrita dulce.

Sólo así,

soy sonrisa distendida,

paciencia y amor.

Sólo así,

existimos de a dos,

somos brazos y piernas

guiando un vuelo efímero e irreal.

Y luego otra vez cuando no,

el vacío llena la habitación

y el desamparo el corazón.

Culpa.

jueves, 14 de agosto de 2008

Desconstrucción

También hay días donde parece que todo marcha bien. Silvio en el colectivo, aires primaverales en pleno invierno. Verde, celeste y rosa, sin duda los sueños llevan colores. Bajo el sol me dijiste que te encontraría, y era cierto. Tal vez fue esa la única certeza.

Aún los ojos dicen más que las palabras, aunque sean ellas quienes nos consuelan o nos hunden en las verdades que no queremos escuchar. Y esos ojos daban ganas de comérselos a besos.

Siempre voy a ser una prisionera de mis invenciones, para no romper con mi dialéctica. Ni fantasía, ni realidad; sin el pan y sin la torta. Y otra vez esa correspondencia que siempre me pasa de largo.

¿Cómo pudiste haberte desconstruído tan sola?

domingo, 10 de agosto de 2008

LA NECESIDAD NECESARIA DE NECESITAR


I
“…Esclavos de alguna necesidad…” (1)

Un chocolate, un poco de amor, un jugo de naranjas, gomitas coloradas. Un alcaucil, una noche con amigas, un Gancia batido. Dormir de corrido, pintarme las uñas, una película en la cama. Tres discos seguidos, remolonear un rato más. “Te quiero”, un beso, una caricia. Luchar en la cama, soñar despierta, muchos palmitos. Frutillas con crema, pintarme los labios, ahogarme con mi propio perfume. Horquillas en el flequillo, tocar la cama fría, enroscarme en la almohada, cantar fuerte y con ganas sobre la música. Un Sugus, una chocolotada, un poco de zapping antes de dormir, encontrar mariposas.
II
“…Como un ciego imaginar, te necesito.” (2)

Necesito tu risa que hace asomar a tu diente.
Necesito sujetarnos fuerte la mano para luego largarnos a andar.
Necesito aplastarte al grito de “¡Empezó la lucha!”.
Necesito sentir tu paz recorriéndome.
Necesito tu calle, tu plaza, tu casa, tu árbol.
Necesito soñar con vos durmiendo en tu pecho
(Y despertarnos enojados para seguir necesitándonos).
Necesito tus ojos soñadores, tus labios exagerados.
Necesito creer que no es cierto que me encuentro otra vez en el vacío que necesitamos para poder arruinarnos de necesidad.
III
“…Algunos que no pueden esperar, y no aguantan más la necesidad…”
(3)

Todos, cualquiera, algunos, necesitamos levantarnos colmando los vacíos.
Todos, necesitamos desplumarnos cada día en un abrazo.
Cualquiera, necesita recibir un beso húmedo antes de dormirse.
Algunos, necesitamos llenarnos las panzas de cosquillas para sentirnos más vivos.

Ella, él, yo necesitamos saber que alguien en algún lugar nos está queriendo.
Ella, necesita ya no extrañar.
Él, necesita ya no callar.
Yo, necesito necesitarte cada minuto un poco menos.
Nosotros, necesitamos unirnos para contagiarnos las sonrisas que todavía no pudieron robarnos.

IV
“Necesito alguien que me emparche un poco…”
(4)


Si dejara de necesitar, tal vez necesitaría menos. Pasa que cuando uno comienza, ya no puede parar de pedir. Como si fuera la necesidad de no querer conformarse nunca. Y cuando digo “nunca” es nunca. No de vez en cuando, ni un poquito, ni a veces. Es nunca. Siempre queremos más… Y bueno, la vida empieza a parecerse a una lista infinita, que cada vez que conseguimos algo, conseguimos con ello una nueva exigencia.

Un día me propuse dejar de necesitar. Veinticuatro horas sin necesidades. Y… ¿Qué pasó? No pude, claro.

La necesidad me es tan adictiva como el soñar, esperar, imaginar…

Pero, un momento. Pasar los minutos sin sueños, añoranzas, ilusiones… sería no esperar nada de las acciones que llevamos a cabo cada día. Se parecería a no pretender evitar que una hora sea distinta a la otra. Entonces, puedo reivindicar la adicción a la necesidad, traduciéndola al necesitar al otro igual y al diferente, necesitar ayudar a quien nos necesite, necesitar disfrutar del brillo de los ojos ajenos. El necesitar, puede equivaler también a la espera de que algo suceda, de que alguien se intrometa en nuestra marcha. A la espera de que algo cruce el cielo y nos deje estupefactos, en el segundo más extraño de un monótono día.

lunes, 4 de agosto de 2008

Vos y tus manos, ellas y yo

Tus manos, tus uñas, esas yemas que tanto me acariciaron. Dedos que entrelazamos tan compañeros. Palmas de caricias justas y perfectas. Tus huellas dactilares que se borraron hace rato de mi piel, y tu tacto que la olvidó.

Cuando permanecemos como volando en el vacío y tu ausencia punza en cada poro de la piel, en cada hueco de mi cuerpo, asumo que no vas a traerme mi abrigo, aunque me quiebre de tanto frío.

Dónde guardaste nuestros besos, dónde tiraste nuestros deseos, dónde archivaste la historia. Como si todo el magnífico amor me hubiera vuelto hecho dolor eterno, tu indiferencia me anuda la panza.

Y cuando estalle mi pecho, juntá los pedacitos y pegalos. Volvé a soñarme, robame el alma por los viejos tiempos. Arrancame de este insomnio, de esta incompetencia para soñar. Desatame de este embrollo, que se teje en bufanda. Cortame los hilos que me mantienen en esta encrucijada. Liberame de esta angustia.

Si esos ojos me miran desde el fondo, ya no se en qué lugar soy.
(Si yo soy lo que siento.)

martes, 29 de julio de 2008

Un consuelo para consolar a los desconsolados (de amor)


¡Qué viva el consuelo, che!

Consuelo de pensar que fue un día feliz. Consolémonos los desconsolados buscando algún consuelo tonto, que nos distraiga por un rato.

Por qué será que siempre el mar nos revuelve, para después tirarme en la orilla. Mientras sigas esquivando el recuerdo, no vas a poder consolarme, y esta vez no voy a desistir.

Consuelo es ver otra vez el horizonte, luego de aquella infinita tormenta gris, que nos colmaba de humo endemoniado. Es cerrar con fuerza los ojos, intentando encontrarte en algún sueño, de alguna siesta, de algún verano.

Consuelo es creer que mientras sigas viendo mi esqueleto pasar, algo de tu inconsciente se va a soltar.

Consuelo es pensar en el portarretrato que no quiero que muevas de aquel aparador.

Este es un consuelo de amor, para olvidar el tiempo oxidado.

Este es un consuelo de amor, para que no te olvides de la ocurrente caprichosa cariñosa.

Este es un consuelo de amor, para no soñar tantos mares y ríos en el paraíso inventado.

Es un consuelo para consolar a los desconsolados de amor, que no saben cómo conciliar su pena por tanto desamor y desconsuelo olvidado en el olvido del tiempo oxidado.

martes, 22 de julio de 2008

Tanto como que de contradicciones me lleno



Tan dentro como fuera, tan haragana como inquieta, tan sería como risueña, tan antipática como amable, tan fría como susceptible, tan estúpida como inteligente, tan repetitiva como ocurrente, tan obsesiva como indiferente, tan dependiente como autosuficiente, tan cambiante como convincente, tan desastrosa como irreal, tan conservadora como liberal, tan impulsiva como racional, tan sumisa como manipuladora, tan distraída como observadora, tan torpe como hábil, tan adulta como infantil, tan maldita como compasiva, tan tímida como extrovertida, tan ilusa como pesimista, tan peleadora como pacifista, tan tranquila como animada, tan callada como charlatana, tan lenta como apurada, tan desconsiderada como preocupada, tan cándida como avivada, tan prolija como desordenada, tan egoísta como dada, tan rechazada como reclamada, tan friolenta como acalorada, tan cuerda como desquiciada.

Ni el tiempo, ni el viento, me movieron de aquí.

23 inviernos.

jueves, 17 de julio de 2008

"Yo tengo una casita que es así y así..."

“La casa protege al soñador”, escuché un día. Me ahogo en esta penumbra, en este encierro. Me ahogo en este espacio tan estrecho. El viento, ay, suerte que aún me airea. Oh, el aire, que me renueva las palabras. Sueñitos que se re-inventan.

miércoles, 9 de julio de 2008

Casi sin pestañar


"La costumbre nos teje diariamente
una telaraña en las pupilas."
Oliverio Girondo

Abre los ojos y automáticamente su cabeza comienza a funcionar. O continúa, luego de trabajar durante toda la etapa onírica.

Levanta la persiana, abre la ventana, corre la cortina y sacando su torso afuera, permite que le llegue el viento. Su cuerpo color rosado, con color de mañana, comienza a percibir que le ha llegado el momento de la resignación. Momento paralelo al de comprender la distancia que siempre existe entre el mundo sensible y el inteligible.

Constantemente hay personas viviendo en cada uno de los mundos. Están aquellos que ven la vida a través de anteojos oscuros que trastocan la visión sobre la realidad y están quienes andan con los ojos bien abiertos, casi sin pestañar.

lunes, 7 de julio de 2008

Domingomariposa


Hoy recordé esa sensación de domingo fuera de casa. De a ratos se cree que no fueron hechos para uno, por lo menos no para individuos singulares. Pero hay tantos olores ricos... Entrar a la librería, tímidamente, casi olvidando que el amor por la literatura y los libros nació junto conmigo. Sumergirme luego en bibliotecas inmensas, sin saber dónde mirar primero. Creer por un rato, que la diversidad de actividades que realizamos a diario, no nos permiten terminar de conocer. Que deberíamos dedicar semanas enteras sólo a lectura. Y después te das cuenta que el tiempo ya nunca es para vos, que los momentos nunca se armonizan, los intereses tampoco. Siempre como el salmón, siempre contra la corriente. Que hasta una comedia te hace lagrimear. Y otra vez pensás en el tiempo, que se escabulle. En que todo lo que viviste se aleja. Pensás que todo tiempo pasado hace rato que fue mejor. Descubrís que es el mes de tu cumpleaños… y que tal vez sea ese el sabor reflexivo y melancólico. La gente siempre busca algo para joderte cuando te ponés un año más viejo, nosotros mismos nos jodemos. Contando, comparando, proyectando. Cuándo vamos a vivir sin la presión de aparentar ser normales. Cuándo vamos a resignarnos a la adultez, a dejar de creernos niños ingenuos, refugiándonos del mundo cruel. Siempre esa contradicción que no puedo resolver, siempre el anhelo de pequeñez, quizá sea mi estatura la que me confunde. Y me siento en el piso, doblo mis piernas, las aprieto contra mí, y me arrastro hasta el rincón, me hago mas chiquita, escondo la cabeza, y me acurruco con fuerza. Hasta que me busques, hasta que me avises, que ya puedo verme grande, pero sin que me duela. Y sino, hasta que me susurres que soy mariposa. Puro vuelo y colores, aunque más no sea por ese único día, hermoso y domingo.



sábado, 5 de julio de 2008

De sueños cosidos, de dobles almohadas

En esa cama fraccionada. Hoy de caras infladas con un juicio menos, de besos en la frente regalados por compromiso avisado, de cuidados dulces y maternales. De sueños cosidos, de dobles almohadas. Si el sol se cuela por la ventana, la llenará de esa energía que dan ganas de levantarse y andar. A la espera de alguna voltereta mágica del azar, que me distraiga de las viejas y mismas historietas. Fantasías temblorosas como las gelatinas diarias.

Y cuando tiemblo yo también al igual que mi gelatina de frutillas, cuando muero de miedo, cuando me aterra la idea de chocar contra alguna armadura caballeresca… Mejor quedarse en la condición real de existencia.

No te pienso, no. Ya no nos tomamos la mano para caminar. (¡Vos eras tan claro, y yo… tan necia!) Oh, la distancia, mi amor. Sólo alguna fuerza coactiva supra mundana nos podrá anudar. Y no la voy a esperar ¡Y vamos a liberarnos por fin! Basta de tanto sujeto sujetado, de tanta idealización sistemática. Basta de correr tras ilusiones bobas, de reposar donde no cabemos. Que no se congele la acción en las palabras. De tanta confusión identitaria, puede salir volando algún punto. Retengamos la lagrimita a punto de caerse, por no encontrar esa partecita de la galaxia deseada para recorrerla acompañada. Hay que sacarse los falsos anteojos, y abrir los ojos. Que no duelan las muelas, que no nos invadan las penas.

viernes, 27 de junio de 2008

Máscaras y caretas

Cuando sólo la indiferencia consuma el olvido. Aunque más no sea luciendo las más extravagantes máscaras y caretas, tan amarradas que, por ofuscados instantes, parecen los propios rostros.

Comienza la función, y cada cual elige su disfraz. No queda atuendo para vestir sin culpa. Si siempre que somos lo que no somos, los cuerpos desprenden la verdad. Mendigos en sueños ajenos, pequeños reflejos que lucen como destellos en medio de tanta oscuridad. El sabor dulce, que se acaba a penas se comienza a saborear. El tiempo que nunca se hace esperar. No sobran los motivos, no le sobran ganas a los labios, no sobra nada que no se grite que falta. Y así quedamos, los equilibristas del desvarío, tan disfrazados, que nos percibimos desnudos.

Colgados de un piolín roto, cortado por un desfachatado, nos balanceamos por todos los extremos de nuestro espacio social, donde la distancia no existe sólo en el papel, es real.

Podemos flotar en la música, podemos flotar en la calma, pueden tus melodías sonar mejor si me acerco. Todos mis sueños caben en tu pecho. Si me pensaras un poco…

Y al final de la puesta en escena, la verdad que rompe con lo existente, o lo sigue enmascarando quizás. No hay aplausos que alivien la destrucción a causa de la exposición. Y nos bajamos del escenario, y nos cansamos de ser, también de parecer. Será mejor que guardemos las máscaras y caretas bajo el colchón. Será mejor que ya no programemos una próxima función.

sábado, 21 de junio de 2008

Cobardes, idiotas, princesas, mariposas

(Antes el invierno era otra cosa)

Salir justo a la hora en la que el sol cae y vaciarse los bolsillos.

Antes el invierno era otra cosa. Caminar bajo el sol, mirar el frio por la ventana, prender la estufa, tejer una bufanda, comprar chocolates para compartir. Una película con frazada, arrastrar las pantuflas por la alfombra, acurrucarse un poco.

Tan difícil es dejar de esperar el abrazo, en las noches negras e indiferentes. El viento helado empuja, choca, arrastra, si no se tienen los pies bien amarrados al piso. Habrá que buscarle el límite al nuevo invierno, para que no siga calando hondo en cada uno de los vacíos internos. Un límite limitado y certero, para que nadie más se aproveche de las hendiduras para meter una mano violenta y arrancar un corazón.

Antes el invierno era otra cosa. No hacía falta soñar con porquerías, ni cegarse ante el peor postor. No se paseaban por nuestras narices los de la cara rota, esos que van atrás de cualquier pollera, tan cobardes para sentir amor, tan idiotas como para no ver tu luz.

Pateando las piedras que la hicieron tropezar, es hora de despertar. Las princesas no duermen siestas en público.

¿Y las mariposas? ¿Dónde se esconden cuando sienten frio?

lunes, 16 de junio de 2008

Vestidos con botones

Si alguien entendiera que ya no quiero, que no puedo, mirarnos así y no tenernos, quedarme esperando, pensando que tal vez, algún día, algo en algún lugar cambie. ¿Amigos? No, yo no quiero ser tu amiga. Siempre tan sola, ilusa, miedosa, cariñosa. Siempre la última orejona, del tarro de mostacillas, lentejuelas, caracoles, corazones.

Me duele la ausencia, y también la copresencia de nuestros cuerpos, rostros, sueños mundanos distorsionados desviados. Esta noche me quedo en el molde, aquel que me imponen, disponen, me empujan, me aprietan, hasta que sea normal. Normalita, calladita, buenita, cocorita, ubicada, recatada, reprimida, ordenada. Mi forma, que deforma, se aplasta, se explota, pasa inadvertida alma colorida, juguete perdido.

Burlona soledad, triste realidad, un encierro hoy apropósito, en los silencios absolutos, en las verdades insolentes que suelen parecerse a la pesadillas mas recurrentes. Apretar fuerte los labios cuando las palabras, que no se deben decir, quieran salir a rebotar en los oídos de aquellos corazones sordos y aguerridos. Tal vez sea mejor no decir nada, cuando el mundo no quiere escuchar, que todavía existen algunas, muchas, estúpidas Blancanieves. Ilusas, tontas, Blancanieves que confunden anzuelos con amores, sapos verdes con príncipes azules, escalones con tacones, palacios con salones, vestidos con botones…

jueves, 12 de junio de 2008

Eco

En qué oído se pierden mis palabras. En qué río mi mirada. Cuándo me vuelvo invisible. Cuándo se apaga el sueño. Cómo nos ahogamos. Cómo nos encerramos. Quién gritará por mí. Quién expulsará mis impulsos cuando ya no pueda. Dónde habita el olvido. Dónde rebota el eco de las almas. Por qué los espacios se me escurren entre las manos. Por qué la pelea como representación de la vida. Finalmente no existía la permanencia. Somos tan inertes y transitorios.

lunes, 9 de junio de 2008

Pares de medias



La lógica del encuentro de los pares.
Miradas desencontradas y otras encontradas que no perpetúan.
Todos de a pares, y el resto nos bifurcamos. A cada cual le corresponde su para quién.
Mi par se esfumó en el tiempo, mi mitad la perdí y ahora no queda alma solitaria de mi talla.
O será, tal vez que el azar me hizo entera. Será que soy mi mitad y mi otra mitad. Completa conmigo misma, tal vez no exista mi para quién de mi cada cual.
O será, tal vez que me quedé sin mitades, sin unidad, sin entereza. Vacía.
Y en el medio de todo eso, te doy un diario, te saco el diario. A penas un titulo…
¿La lógica del encuentro de pares hará que indefectiblemente mi par vuelva a estar a mi par, o será que fracasó por haber renunciado?
Del bar humahuaqueño, al subte en hora pico. Hay encuentros que dibujan contrastes y hay otros tan buscados. El nuestro flotaba en el aire y supimos percibirlo, hasta que te cegó un resplandor de sueños rotos.
Suerte que ahora tengo con qué cubrirme los ojos, cuando no tenga ánimos de mirar.
Suerte que ahora tengo con qué enmarcar mi rostro, esos extraños segundos en que nos miramos, sin decidirnos entre cálido o frio.
La lógica del encuentro que funciona desde la historia del ser humano.
La lógica del encuentro de pares presente en todas las culturas.
La lógica del encuentro eterno de pares del cual soy descendiente.
Todos caminan de a pares. Yo camino con mi par de medias violetas.

domingo, 8 de junio de 2008

Abanico japonés

El último día. El último día y el abrazo estrujón. El último día, el abrazo estrujón y el banquito contra la pared. El último día, el abrazo estrujón, el banquito contra la pared y el pullover de garabatos marrones.

martes, 3 de junio de 2008

Todo eso fue pura ideología

Mientras simula que no existen los espacios,

reproduce aquella relación especular.

No hay refugio sin espectro.

Su mirada que la peina.

La forma y deforma en su rodeo imaginario.

Le impregna su mística de tiempos de antaño.

Bien sabe que cortándole el tallo, sus pétalos se abren solo para él.

Y se aliena, quedando en la mera realidad invertida.

Se esconde en lagunas de delirio confuso, hasta tropezarla.

Se había vuelto roca.

jueves, 29 de mayo de 2008

Espejos rotos del tiempo

Desangrarme en el intento de vivir.

Condenarme a los desprecios de los extraños que llegaron a mí.


Anularme con mis propios actos lastimosos incoherentes.

Buscarme en los espejos rotos del tiempo.

Descubrirme como enemiga de mis sueños.

Y soñar hasta desear.

Desear hasta llorar.

Llorar hasta amar.

Amar hasta morir.

Morir hasta vivir.

viernes, 23 de mayo de 2008

Impermeables


Algunos con tal de huir de ese estado marchito, vuelven corriendo despavoridos. Saben que la violeta, tan violeta como una amatista, recibe sus desesperadas mentiras ganas. También están los negados decolorados, que no recuerdan con qué soñar, fanáticos por despertar.

Y nos hacemos impermeables aunque no usemos piloto azul. Aunque la lluvia nos persiga siempre para empaparnos, juntarnos y luego aislarnos. Y se hace inevitable patear la estufa, los zapatos al costado del sillón.

Hay días donde todos andan de a pares y comunes, mientras otros pocos se sienten fuera de foco, tirados de un soplo, las sobras de las ollas de los caldos de locos encontrados consumados cocinados. No pueden gritar tan fuerte, porque los espacios se les pueden achicar (aún más).

Y no queremos reencontrarnos con nuestras esencias, sólo al ver los cinturones trenzados con nuestras propias lindas manos, en algún colectivo viajero. Guardamos tantos papeles en los bolsos viejos, prospectos mal utilizados, recuerdos de tiempos amarillos.

Salten todos, que quedan pocos sueños posibles y muchos utópicos, sarcasmo pícaro, no ven que algunas veces no nos vemos de tanto querer conservar la cordura. Y justo me invaden por la nariz tu buzo y tu placar. Y justo cerramos el paraguas… es un nuevo despertar.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Desopilante comunidad ilusoria


Buscando miradas (o no) las individualidades aspirantes a lo colectivo, se encuentran.

Y aún en un contexto moldeado y moldeante, predeterminado y pedante, puede uno encontrar un conversador simpático. Y hasta se puede volar al lado del río, volar hasta marearse.

Estiramos los brazos y nos enredamos, sonreímos y saltamos. Gritamos porque sabemos quiénes somos. Gritamos porque vibramos la misma única energía.

Y nos hacemos fuertes de sabernos interdependientes. De sabernos autónomas de otros extraños. Nos hacemos fuertes, descostillándonos con algún tono burlón.

Sentimos la calma luego de la catarsis, sentimos como nuestro todo supera a las partes. Apoyamos las cabezas en los hombros y cuando despertamos nos abrazamos. Aún en la distancia de la vida ordinaria, nos seguimos coaccionando para que ningún intruso resquebraje los lazos de nuestra comunidad ilusoria (y femenina).

sábado, 17 de mayo de 2008

Parabrisa

Somos quienes soñando, hacemos que el sueño no se acabe.

La imagen, la materialidad, fueron preciosas. El pelo blanquísimo y los anteojos que enmarcaban esos ojos turquesas. Las manos tan arrugadas y suaves. Y el abrazo tan fuerte y cálido. Aros perlados, Rusia en la tonada, los zapatos duros. Siempre la ternura, la inmensa adoración, sin la necesidad de las palabras más que para alguna exclamación.

Será que, de vez en cuando, hay quienes andan revoloteando alrededor de nuestras almohadas. Recuerdo, invento y absurdo. Pasado, presente y futuro. Todo cabe en el inconsciente. Suerte que allí aún podemos encontrarnos.

La inmortalidad existe, y descansa en nuestras mentes.

sábado, 10 de mayo de 2008

Alguna vez quise odiar sin querer


¿Alguna vez quisiste hasta odiar?

Tardes de medias viejas gruesas y ¡buen viaje a los vagabundos!

¿Te sentiste, alguna vez, vacía hasta los pies?

Disculpen que ya no pueda estar en los detalles.

¿Caminaste, alguna vez, por los puntos más inexactos del desequilibrio?

Resulta que todos viven y yo sueño (recuerdo).

¿Probaste, alguna vez, reinventar las palabras que te persiguen?

Y todos me dejan, siempre, aquí tan sola.

¿Flotaste por los vacíos de tus días, alguna vez?

Me largué a buscar algo, que finalmente, nunca encontré.

¿Te equivocaste tanto, alguna vez, que ya nunca más te quisieron perdonar?

Hay distancias que no vienen con consuelos de regalo.

¿Le besaste, alguna vez, los labios a la soledad?

El intolerante pasaje entre lo que era y lo que es.

¿Alguna vez odiaste hasta querer?

miércoles, 7 de mayo de 2008

Interminable

(Los colmos de los desorbitados)

Quien pueda (quiera) dejar de buscar(te). Es que mi impulso quiere escaparse a absorberte sin comerte. Pararía el curso de mis acciones en el instante en que me necesites para escaparme a correr juntos por los bosques. Por nadie (más que por vos) renunciaría a mí, si estando con vos soy mas yo. Al igual que las afinidades electivas, pero sin opuestos. No tienen opuestos estos cuentos, de los bosquejos, de los bocetos, de los colmos de los desorbitados por amores bastardeados, olvidados, engañados, con errores jamás perdonados.

Cuando quieras, cuando puedas, cuando vivas, cuando rías, cuando llores, cuando mates. Cuando bebas, cuando ganes, cuando pierdas, cuando saltes, cuando bailes, cuando gires, cuando te escarches. Mientras sudes, mientras duermas, mientras beses, mientras cantes. Mientras susurres, mientras grites, mientras tengas amantes. Al levantarte, al acostarte, al cepillarte los dientes, al bañarte, al peinarte, al afeitarte. En el desayuno, en el almuerzo, en la merienda, en la cena (el postre siempre es de chocolate). En cada instante, la personita te va a estar esperando.

Sabes cómo, porque tenés el modo (no te tiembla el codo), para sacarme del lodo en brazos de un loco croto, que ahora aprieta solo el pomo, como si fuera poco, como si lo hubiera dejado tan roto, descocido el poncho, que ya no puede ser así de loco, croto y roto, pero conmigo. (Ni siquiera un poco).

Es interminable, este sentir inflamable, que convoca, que acongoja, que me explota. Siempre bailando en mi pista circular, diciéndome “no va más”, mientras mis pies no quieren (pueden) parar de pisotear, saltar, caminar. Es tener dos citas a la semana (sin citarnos) con quien más me enciende el alma, me mata, me aplasta, me ilusiona, con su sonrisa, con su palabra, con su ausencia, con su distancia, con nuestras complicidades, con nuestros códigos infinitos, con mi desolación, con su superación, con todo lo que hace, con todo lo que es. Porque lo es todo y eso es inagotablemente irreversible. Interminable.

viernes, 2 de mayo de 2008

Deseos burbujeantes

Espinas traicioneras,
que no saben a quién herir primero.

Labios fuertemente estrechados,
para no delatar lo que unos ojos tristes ven.

Dulces aromas, que recuerdan la flor del olvido.

Deseos burbujeantes, que revolotean por el aire
queriéndose escabullir en cada poro de la piel.

Pero siempre, esa mirada fija,
pérdida, ingenua, constante...

domingo, 27 de abril de 2008

Pobre Anastasia, la pobre


Pobre Anastasia, se sentía tan fea a veces. Pobre, siempre esperando. Anastasia era la princesa de los nadies, de los que caminaban distraídos. Anastasia. Pobre.
Como una ilusa, se ilusionaba cada vez que una estrella fugaz cruzaba el cielo (y más seguido también). Lloraba por cada imagen archivada, por cada momentito que ya no iba a volver.
Nunca pudo dejar de preocuparse por sus despreocupados.
Anastasia… igualita a un espantapájaros. Pero sabía a frutillas (con jugo de naranjas).
Pobre… Aunque en verdad, no siempre fue tan ingenua. Ella supo lastimar también, de tantas ganas de vivir, de tanto miedo de quedarse sin tiempo.
Juega a ser la celestina, la fabrica de sonrisas, la mejor consejera.
Imagina los castillos que no le sientan. Sueña con sus príncipes de colores. Piensa en otras vidas.
Un día se fue a un parque de diversiones que siempre extrañó. Y no volvió más. Pobre la pobre de Anastasia.

martes, 22 de abril de 2008

Locas tan locas

Cómo se siente, ya no sentir que hay un lugar adonde ir. Si cuando todo me queda incómodo, ya no queda más que gritar, a ver si hay quién me pueda liberar. Y es buscar dónde encajar, volviéndome a incomodar, en el preciso instante equivocado con las malditas presencias que me dejan en la más triste desolación, para luego transformarlo todo en desesperación. Es querer, por un rato, no bailar al compás de los desquiciados y callar a los demonios desenfrenados. Es hacer fuerza para no soñar al dormir, con aquellos momentos que, sabemos, no vamos a revivir.

Despertar cada día en el encierro que me deja aquel espacio estrecho. Como si no quisiera recordar, que no me pueden visitar, mientras siga habitando ciudades con casas con muchas puertas y pocas llaves. Como si las horas jugaran a apurarme, mientras se empeñan en demostrarme que aún no es posible entender que ya nunca jamás va a volver.

Es esperar la sonrisa que alivie la tensión que me arranca los pelos y la impaciencia que me chasquea los dedos. Es volverse tan, pero tan loca, que ya me veo volar a la par de las mariposas, corriendo descalza por las nubes, saltando charcos, pozos, piedras azules. Es volverse tan loca, que subo al cielo de un solo salto y me columpio en hamacas violetas con gusto a frambuesas. Tan loca que la lluvia no me toca, ni me moja, y el sol no me dora la piel. Tan loca que lloro, río, y no nos veo, entonces me vuelvo y me pierdo en mi mundo inventado de locas tan locas que lloran rosas rojas, y ríen sueños de colores nuevos.

viernes, 18 de abril de 2008

Tiempo de perder el tiempo

Cuánto tiempo para perder un sueño.
Cuánto tiempo para cesar una condena.
Cuánto para no volver sobre tus pies.
Cuánto para no idealizar caprichos.
Cuánto tiempo para renacer.

No es posible correr ni a favor ni en contra del tiempo.
No hay lugar recóndito dónde no esté.

El tiempo en el que cae una hoja, el tiempo de lectura en el sillón, el tiempo que marca el reloj, el tiempo en el que se seca una lágrima, el tiempo en el que se cocina tu arroz, el tiempo en el que canta la voz, el tiempo en el que ya no duele el dolor.

El tiempo es excusa. Engaña, pero no miente. Me acerca y me aleja de vos. Sólo porque corre nos aferra, y su paso nos arruina la ilusión. Es tope, pero no es parámetro. El tiempo puede ser renovador o destructor.

El tiempo agobia, persigue, presiona, apura.

El tiempo nos recuerda cuánto tiempo queda para ya no poder decir adiós.

martes, 15 de abril de 2008

Oh, la gota

La gota de lluvia que choca con el toldo.

Justo cuando creemos haberlo visto todo, algo nos sacude.
Y nos descubre.

Y ahí andamos entre el tironeo y el conformismo.

Brindando por las buenas excusas, bien recibidas.

A veces ocurre que se naturalizan hasta las palabras,
y terminamos por olvidar para qué se usaban primero.

Entonces, también, metemos oraciones donde no caben.

Pero que nos divierte tanto hacerlas caber.

viernes, 11 de abril de 2008

Nueces y alcauciles

(Para el amor y para el olvido)

Rostro de domingo, natural, más bello. Siempre le gustaron esos ojos cuando miran con restos de delineador negro. Tantas siestas la observó, durmiendo destapada, en el horario imperfecto. Le dice que ya no quiere más tickets de cine sobre la mesita de luz, los recuerdos le son abrumadores, lo vuelven un maldito paranoico. Ella sabe que todavía ingresa donde no debe, que siempre desperdicia atardeceres, dibujando flechas, para relacionar relaciones ya relacionadas. Se esconde en la cocina, donde a menudo llora cortando cebolla. Luego su pañuelo rojo le seca las lágrimas y trata de rescatar las nueces para el amor, a la vez que desmenuza alcauciles para el olvido.

Una vez afuera, cultivan la reciprocidad en el mundo. Van hacia donde los inviten, hacia donde se les ocurra. Ríen si descubren un cúmulo de no haber tenido tiempo. Se cachetean suave cuando aprietan las muelas. Sólo ellos, juntos, juegan a los juegos de la memoria, desplegando sus amores narcisistas. Son como chicos que necesitan encontrar un lugar, invirtiendo, en cada plaza, los roles de desamparado – amparador. Y cada vez que se agachan se anudan tobilleras con mostacillas de madera.

Siempre vuelven a la hora de la sopa con fideítos. Cada vez que se sientan, ella desea que la acaricie desde la distancia de su silla. Se produce el concurrido silencio. Soledad asumida, murmura él. Soledad declarada, le contesta ella.

martes, 8 de abril de 2008

Los ropajes de la paciencia

Calculando cada accionar para no equivocarse, le fue siguiendo el paso.
La espera al acecho, soñando que no la desea.
Jugando a que el tiempo no lo apura, se carga los ropajes de la paciencia.
Y escribe para no estallar, y canta para no pensar…

Teoriza sus palabras, analiza cada gesto.
Destiñe los colores de la armonía y dibuja puentes quebradizos.
Jugando a que el tiempo no lo apura, se carga los ropajes de la paciencia.
Y escribe para no estallar, y canta para no pensar…

domingo, 6 de abril de 2008

En un soplo profundo

En un soplo profundo, hasta desvanecerse o acurrucarse. Un soplo de viento, una bocanada de aire. La presión en el pecho de un adiós, es el fuerte palpitar de la ansiedad capciosa, cuando la calma se absorbe en el intento de ser liberada. Nos ahogamos de sabernos desperdiciados, de no sentir nada nuevo al despegar la cara de la almohada. Es el temerario reflejo difuso ocultado, de un alma desganada. Resoplando el humo no se puede distinguir, cuánto color se esparce en las tinieblas. Las naranjas se exprimen jugosas, el perfecto dulce brebaje acido antes de soñar. Del estado de conciencia al de no-conciencia, durmiendo en modo de ausencia, sin distinguir aquel pasaje. Y ahora que sé que no me vas a volver a buscar, no sé si largarme a reír o gritar. Es ese cariño tan insólito insolente, que hace llorar ríos en silencio de oscuridad, mientras no deja de cantar. No es de dudar mi elocuencia, de la “S” hasta la “A”, debo estar armándome nueva, ahora de palabras. Mientras tanto, puedo emitir verdades hasta hundirme en el barro de las desquiciadas. Se pierde en el aire la mentira, se deshace en el aire la bondad, habrá que cultivarla, dejarla reír. Y volando en el aire, también podríamos encontrarnos, vibrar algo por ahí. Es la voz que cantan mis oídos, que hace eco en mi garganta y no encuentra por donde salir. Exhalar ilusiones a punto de estallar en tu puntualidad que exacerba. La proyección perfecta, el espejismo ficticio, el invento de la creación de lo que debe ser, contrastado con lo que es. Cuando el sueño acababa, era el bache para la reflexión. Cómo la distracción puede distraernos, hasta volvernos ciego el corazón. Cómo no nos inflamos de paciencia, cómo no nos quedamos inmóviles en el sitio justo. Cómo no nos amarramos, en vez de soltarnos, en vez de exhalarnos como al humo de un cigarro asesino, en vez de huir despavoridos por caminos remotos. Cómo no percibí, cómo nunca pensé en la existencia de la normalidad por sobre la utopía. Cómo no supe darme cuenta que la normalidad puede ser la verdadera interna revolución. Y si la lográramos, nos reinventaríamos en bellas utopías de normales en cada hermoso instante de una vida vivida en la superación del uno más uno, que es dos.




(Fotografía por Johnny Bibas)